LAS DOCTRINAS DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

LAS DOCTRINAS DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Por: Pablo Hoff

Los testigos de Jehová no han publicado artículos de fe ni declaraciones de un sistema de doctrina. Niegan categóricamente que han adoptado las ideas de Russell. Sostienen que extraen sus enseñanzas directamente de la Biblia. Josh Mc Dowell observa, sin embargo, que “hacen mal uso de las Escrituras, con el fin de apoyar sus creencias características. Esto lo hacen mayormente citando los textos fuera de su contexto, al mismo tiempo que omiten otros pasajes que son importantes para el tema. En la práctica, sus propias publicaciones tienen prioridad sobre las Escrituras.”6 Además, los traductores de su versión de la Biblia, son acusados de alterar ciertos pasajes bíblicos, a fin de que armonicen con las nociones de Russell y Rutherford, las cuales contradicen las Escrituras.

1. Niegan la Trinidad y la deidad de Jesucristo. Según los testigos de Jehová, Dios no es trino sino una sola persona, “Jehová”. Niegan la deidad de Cristo, afirmando que fue la primera criatura que Dios creó. El Espíritu Santo es una fuerza impersonal, una influencia que emana de Dios. Afirman que es una doctrina de “los antiguos babilonios y egipcios y otros mitólogos” (Sea Dios veraz, pág. 100).

Sólo los religiosos “trinitarios” tienen la suficiente presunción de afirmar, sin ninguna base bíblica, que las otras dos personas son iguales con Jehová Dios; pero el mismo Jesús no afirma ser una de tales personas.7

La obvia conclusión, por tanto, es que Satanás es el originador de la Trinidad (Sea Dios veraz, edición 1946, pág. 82).

Las verdaderas Escrituras hablan del Hijo de Dios, el Verbo como “un dios”. Él es un “poderoso dios”, pero no “el todopoderoso Dios”, que es Jehová (Isaías 9:6).8

En el tiempo del comienzo de su vida, fue creado por el Dios eterno, Jehová, sin la ayuda ni por medio de ninguna madre. En otras palabras, él fue la creación primera y directa de Dios … Él no fue una encarnación, en la carne, sino fue carne, un Hijo humano de Dios, un hombre perfecto, que ya no era un espíritu.9

2. Niegan la encarnación de Jesucristo. Aseveran que Jesús fue un hombre perfecto, pero nada más que hombre. El fundador de la secta explica:

Tampoco fue Jesús una combinación de las dos naturalezas, la humana y la espiritual … Cuando Jesús estuvo en la carne fue un ser humano perfecto; y desde su resurrección es un ser espiritual … experimentó por. dos veces cambio de su naturaleza … dejó una naturaleza para tomar la otra (Estudios de las Escrituras I, págs. 185–186).

Un escritor anónimo de los “testigos” modernos, señala lo mismo: “La justicia de Dios no dejaría que Jesús, como rescate, fuera más que un hombre perfecto” (Sea Dios veraz, pág. 105).

Así la obra expiatoria de Cristo fue la de un mero hombre, según ellos.

3. Niegan la resurrección corporal de Jesucristo. Puesto que los testigos de Jehová enseñan que el hombre no tiene alma o espíritu sino es un alma, aseveran que no existió Jesús en ninguna forma en los tres días que transcurrieron entre su muerte y resurrección. Luego fue resucitado como un espíritu. Citan 1 Pedro 3:18 para comprobar esta doctrina: Cristo “siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu”.

Al tercer día de yacer Jesús muerto en el sepulcro, su Padre inmortal, Jehová, lo levantó de los muertos, no como hijo humano, sino como un poderoso e inmortal Hijo espiritual. (Sea Dios veraz, pág. 115)

Preguntamos, ¿qué de la tumba vacía? Russell contesta:

El cuerpo de nuestro Señor … fue quitado sobrenaturalmente de la tumba … No sabemos nada de lo que pasó con él, excepto que no se descompuso (Hechos 2:27, 31). Si fue disuelto en gases o si todavía se halla preservado en algún sitio como el gran recuerdo del amor de Dios … nadie sabe; ni es necesario tal conocimiento.10

4. Enseñan que la salvación es principalmente por obras. En la teología de los ruselistas, la salvación no es una dádiva de Dios provista por la expiación de Cristo. Russell dice que el “rescate por todos” que ofreció “el hombre Cristo Jesús, no da ni garantiza vida eterna” (Estudios de las Escrituras, tomo I, pág.158). Otro escritor añade: “Todos los que debido a su fe en Jehová Dios y en Cristo Jesús, se dedican a hacer la voluntad de Dios, y entonces llevan a cabo con fidelidad su consagración, serán recompensados con la vida eterna” (Sea Dios veraz, pág. 296).

Los testigos de Jehová sienten constante presión y un miedo mortal de ser rebajados a la clase de “siervos malos”, por no trabajar suficientemente en vender su literatura y proselitar a los “gentiles”. Piensan que ganan la vida eterna dedicándose a propagar su fe.

Los Testigos de Jehová se bautizan, pero no saben nada sobre la conversión, o la regeneración, o la justificación por la fe, o la limpieza del pecado, o el bautismo en el Espíritu Santo.

5. Enseñan que la muerte es la destrucción total del nombre. Los testigos de Jehová niegan que el alma humana es inmortal. El autor del libro Sea Dios veraz, asevera lo siguiente: “El hombre es una combinación de dos cosas, es saber, el ‘polvo de la tierra’ y el ‘aliento de la vida’. La combinación de estas dos cosas produjo un alma viviente o criatura llamada el hombre. Por lo tanto, vemos que la afirmación de los religionistas, de que el hombre tiene un alma inmortal y por lo tanto se diferencia de los animales, no es bíblica” (pág. 68). Así que, para él, la muerte es la aniquilación completa y sin reservas.

¿Cómo explican los ruselistas las palabras de Jesús al malhechor muriente en la cruz: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:43)? Rutherford contesta: “El ladrón nunca llegará al cielo, puesto que la promesa que se le dio fue que si estaba de parte de Cristo Jesús, estaría en el paraíso el día que murió, pues de haber sido así hubiera llegado antes que Jesús” (El Arpa de Dios, págs. 45–46).

Los traductores ruselistas de la Traducción del nuevo mundo de las Santas Escrituras, hábilmente solucionaron el problema, alterando el orden de las palabras de Jesús: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.”

6. Niegan el castigo eterno. Según la doctrina de Russell y Rutherford, el infierno consiste en los sufrimientos experimentados en esta vida. Se identifica también el infierno o Hades con el sepulcro, negando así el castigo eterno para los impíos. Este es su razonamiento:

La doctrina de un infierno en llamas, donde los malos son tortura dos eternamente después de su muerte, no puede ser verdad, por cuatro razones principales: (1) Porque carece por completo del apoyo bíblico; (2) porque no es razonable; (3) porque es contraria al amor de Dios; y (4) porque repugna a la justicia. (Sea Dios veraz, op. cit., pág. 80).

7. Creen que los hombres que no hayan escuchado el evangelio del reino, en esta vida, tendrán la oportunidad de ser salvos durante el milenio. Según las especulaciones de Russell y Rutherford, cuando Cristo venga otra vez, “Los muertos serán despertados de la muerte para que tengan plena oportunidad de ser probados para vida” (Rutherford, Hijos, pág. 343). Consideran que esta vida es “un juicio” o prueba de la sinceridad de la gente y el milenio será otro “juicio, bajo más favorables condiciones a la raza entera” (Russell, Estudios de las Escrituras, pág. 144). Rutherford explica: “Juzgar implica, por medio de una prueba, dar oportunidad para recibir una bendición” (Arpa de Dios, pág. 344).

De acuerdo con Sea Dios veraz, no todos serán resucitados para tener una segunda oportunidad. Los que no serán resucitados son: (1) Adán, porque “tuvo su juicio final en el huerto de Edén” (pág. 284); (2) aquellos religiosos a quienes Jesús dijo que no podrían escapar del juicio de Gehena, debido a que eran de la simiente de la serpiente (págs. 284–285). (Seguro que el escritor se refiere al clero actual de las iglesias); (3) otros que antes de la batalla de Armagedón fueron remotamente rebeldes al mensaje de los “testigos” y como los “cabritos” de Mateo 25, no trataron bien a los mensajeros del reino (pág. 285).11 El castigo para ellos es que no serán resucitados, es decir, serán destruidos para la eternidad.

Otros que serán aniquilados son Satanás y los demonios, los cuales serán destruidos por fuego.

8. Enseñan que solamente los testigos de Jehová constituyen el pueblo de Dios; los demás, son seguidores del diablo. Para ellos, la gran ramera de Apocalipsis 17 es tanto la religión organizada como los paganos, la parte visible y directa entre la humanidad y los demonios invisibles (El reino está cerca, pág. 186). Por esto atacan crudamente a la Iglesia de Roma y al clero evangélico, pero ellos se sienten mártires cuando la gente los rechaza.

9. Consideran que es pecado saludar la bandera de su respectivo país,servir en las fuerzas armadas o recibir transfusiones de sangre.

Cualquier bandera nacional es el símbolo o imagen del poder soberano de esa nación … El saludar la bandera de cualquier nación es un acto que le atribuye salvación a la bandera y a la nación que representa (Sea Dios veraz, págs. 234–236).

Los testigos de Jehová ven un paralelo entre su actitud hacia la bandera nacional y la de los tres amigos de Daniel, los cuales rehusaron inclinarse ante la imagen erigida por Nabucodonosor. El negarse a votar en elecciones, servir en puestos políticos o en las fuerzas armadas, es la consecuencia de atribuir los gobiernos de este mundo a la actividad y dominio de demonios.

Se oponen a las transfusiones de sangre, citando con literalismo absurdo algunos pasajes del Antiguo Testamento, que prohíben el ingerir sangre, tal como Levítico 17:14: “No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre.” Piensan que es alimentarse de sangre pero en realidad se prohibe “comer” sangre animal en la Biblia porque la sangre era el medio de hacer expiación (Lev. 17:11). No tiene nada que ver con las transfusiones modernas.

10. Presentan profecías que no se cumplen. Algunas son:

a) 1889: “La batalla del gran día de dios todopoderoso, que terminará en 1914 con el derrocamiento total del presente gobierno terrenal, ya ha comenzado” (El tiempo está cerca, pág.101).

b) 1917: “En el año 1918, cuando Dios destruya a la gran mayoría de las iglesias y sus miembros por millones, sucederá que cualquier escapatoria será a través de las obras de Russell” (Ministerio concluído, pág. 485).

c) 1918: “Confiadamente podemos esperar que el ano 1925 marcará el retorno de Abraham, Isaac y los fieles profetas de la antigüedad, a una condición de perfección humana” (Millones que ahora viven nunca morirán, pág. 89).

d) 1966: “En 1975 (al terminar el otoño) finalizará el sexto día de mil años de la existencia del hombre. No será por mera casualidad o accidente, sino que será de acuerdo al tierno propósito de Jehová Dios, para que el reinado de Jesucristo se desarrolle en forma paralela al séptimo milenio de la existencia del hombre” (Vida eterna en libertad, pág. 89).

e) 1968: “La batalla de Armagedón habrá finalizado en el otoño de 1975. Puede haber una diferencia de semanas o meses, pero nunca DE años” (¿Por qué aguardan 1975?, 15-8-1968).

Según sus otras profecías referentes al año 1975, tres más acontecimientos estremecedores debieran de haber tomado lugar, a saber:

1) La aniquilación de la Iglesia Católica Romana y las demás iglesias opuestas a la obra de los testigos de Jehová.

2) La destrucción de los poderes políticos.

3) El comienzo del milenio en la tierra.

Hoff, P. (1993). Otros evangelios. Miami, FL: Editorial Vida.

¿POR QUÉ SOY EVANGÉLICO Y NO MORMÓN?

¿POR QUÉ SOY EVANGÉLICO Y NO MORMÓN?

1. Como evangélico acepto la Biblia como la única y completa revelación de doctrina religiosa. Rechazo los libros sagrados del mormonismo como invenciones de hombres que presentan muchos conceptos contraríos a las enseñanzas bíblicas. El apóstol Juan termina el último libro de la Biblia con esta advertencia: “Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro; si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía. Dios quitará su parte del libro de la vida …” (Ap. 22:18).

2. Como evangélico creo que Dios es espíritu y no corporal (de hueso y carne) como enseñan los mormones. En muchos versículos bíblicos se le presenta con forma humana, para acomodar la revelación divina al entendimiento humano. Se llaman antropomorfismos, es decir, atribuirle rasgos humanos. Sin embargo, la Biblia enseña que Dios es espíritu, invisible y omnipresente (Jn. 4:24; 1 Ti. 6:16; Dt. 4:15; Sal. 139:7–12).

3. Como evangélico creo que Jesucristo es el eterno, no creado, único Hijo de Dios. Rechazo que la expresión de Colosenses 1:15, “el primogénito de toda la creación”, quiere decir que Cristo es el primer ser creado por Dios y sólo uno de sus muchos hijos. Más bien, el término se refiere a su relación con lo demás de la creación, o sea, su rango, “para que en todo tenga la preeminencia” (Col. 1:15–18; Sal. 89:27; Ex. 4:22; 1 Co. 15:23), el ser heredero de todo (He. 1:2) y tener el derecho sobre todo (Ap. 5:9). Tal como el hijo primogénito de una familia hebrea tenía preeminencia entre sus hermanos y autoridad sobre ellos y recibía una doble porción de la herencia, así es la porción de Cristo en la Iglesia. No se puede referir a la creación de Cristo, pues él mismo es eterno y agente de la creación (Jn. 1:1, 2; Col. 1:15–19).

El Nuevo Testamento coloca a Cristo en el mismo nivel que el Padre. El Verbo estuvo con Dios en el principio (Jn. 1:1); era “en forma de Dios” (Fil. 2:6); decía que Dios era su propio Padre, “haciéndose igual a Dios” (Jn. 5:18). Nunca ha sido menos que Dios.

4. Como evangélico rechazo la preexistencia de las almas y la poligamia. En el huerto de Edén Dios creó la primera pareja, una mujer para un hombre. Aunque el Antiguo Testamento permitía la poligamia, así como la esclavitud y otros males, no la aprobaba. El Nuevo Testamento nos da la pauta, sin embargo, señalando que el obispo (pastor) debe “ser irreprensible, marido de una sola mujer” (1 Ti. 3:2). Pablo exhorta: “Cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Co. 7:2).

5. Como evangélico rechazo la doctrina mormona de que hay matrimonio en el cielo. Jesús dijo: “Porque en la resurrección, ni los hombres se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo” (Mt. 22:30).

6. Como evangélico acepto la doctrina bíblica de que la salvación es sólo por la gracia de Dios (su favor inmerecido) y recibida sólo por la fe. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8, 9). “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Ro. 3:28).

El bautismo en agua es un testimonio de que ya somos salvos; no quita “las inmundicias de la carne” sino es “la aspiración de una buena conciencia hacia Dios” (1 P. 3:21). Las buenas obras son los frutos de la salvación, la evidencia de que somos hijos de Dios (Ro. 8:14).

7. Como evangélico rechazo la noción mormona de que la salvación es universal, que no habrá castigo eterno y que hay tres cielos, Jesús mismo asevera: “E irán estos (los egoístas que son indiferentes al padecimiento de su prójimo) al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mt. 26:46).

Comenta William Fisher:

Nunca podría creer en un cielo mormón, en que hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda clase, y en el que los “exaltados” llegarán finalmente a ser “dioses” por sus propios derechos, ni tampoco creer en un infierno estilo mormón, en el que “un número que se puede contar con los dedos de una mano” sufrirán el castigo por sus pecados.23

8. Como evangélico no acepto la idea mormona de que toda persona que muere pecadora tendrá la segunda oportunidad de arrepentirse y ser salva. “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

9. Como evangélico creo que un verdadero profeta habla sólo lo que Dios pone en su boca (Dt. 18:18) y lleva una vida santa. Es obvio que Smith y otros profetas mormones han inventado la mayoría de sus doctrinas, pues contradicen la Palabra de Dios. Además la sensualidad de Smith y de Brigham Young señala que no eran portavoces de Dios: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt. 7:16).

  Hoff, P. (1993). Otros evangelios. Miami, FL: Editorial Vida.

LAS DOCTRINAS DE LOS MORMONES

LAS DOCTRINAS DE LOS MORMONES

Por: Pablo Hoff

Al leer El libro de Mormón y los folletos usados para proselitar, parece que los Santos de los Últimos Días son ortodoxos en cuanto a las doctrinas importantes. Manifiestan que creen en la Trinidad, la divinidad de Jesucristo y su expiación, su redención y su oficio de mediador. Sin embargo, los estudiosos que han investigado sus doctrinas, leyendo los sermones y revelaciones de sus profetas, afirman que han desarrollado una teología completamente nueva y fundada en la desaparición de la Iglesia que instituyó Cristo. Su Jesucristo es otro, su evangelio es otro y su Espíritu Santo es otro.

Consideremos algunas de sus nociones.

1. La doctrina acerca de Dios. Los mormones creen en muchos dioses, “estos dioses se hallan en orden progresivo, algunos en una etapa más adelantada que otros”. Enseñan que el mismo Dios una vez fue hombre y que los hombres pueden llegar a ser dioses. Rechazan la espiritualidad de Dios, pues afirman que Dios Padre posee un cuerpo de carne y hueso, tangible como un hombre.13

En “El discurso del rey Follet”, páginas 8–10, José Smith dijo:

Dios fue una vez como nosotros somos ahora; es un hombre exaltado que está sentado en el trono de los cielos más lejanos … Digo que si lo vieran hoy, lo verían como un hombre, con una forma como la de ustedes, con todo lo que es la persona, la imagen y la forma misma de un hombre.

Les voy a decir cómo llegó a ser Dios. Hemos imaginado y supuesto que Dios fue Dios desde la eternidad. Voy a rechazar esa idea y quitar el velo para que ustedes puedan ver … El fue una vez un hombre como nosotros … Vivió en la tierra, tal como lo hizo Jesucristo … Ustedes tienen que aprender a ser dioses, y a ser reyes y sacerdotes para Dios, tal como lo han hecho todos los dioses antes que ustedes.

Dice Smith en el “Periódico del discurso, 6:5:

En el principio, el jefe de los dioses convocó a un concilio de dioses; entonces se reunieron y trazaron un plan para crear y poblar al mundo y habitarlo.

La Biblia enseña que hay un solo Dios, que es espíritu y que es eterno (Jud. 25; Jn. 1:1; 4:24). Aunque el Nuevo Testamento menciona los dioses e ídolos de los paganos, señala claramente que son falsos y sin valor. “Sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios” (1 Co. 8:4).

2. Jesucristo. Aunque los mormones aseveran que Cristo es divino, “el Señor Omnipotente”, “el Padre Eterno” y “el Hijo de Dios”, su definición de estos títulos es muy diferente de la de la doctrina ortodoxa. Creen que es “el Hijo literal y personal en la carne de ese Ser exaltado que es Dios nuestro Padre”.14 Insinúan que el Padre le engendró literalmente en la eternidad, de la misma manera como somos engendrados nosotros, siendo Dios un ser corporal y teniendo una esposa celestial. En tono irónico razonan: “Cuando se cree que Dios es impersonal, increado, incorpóreo, incomprensible, desconocido, un ser místico de tres espíritus en uno que llena la inmensidad, no es posible aceptarle como el Padre literal de Cristo”15 (Hemos enfatizado la palabra “literal”).

Citan Colosenses 1:15, que Cristo fue el “primogénito de toda creación” y Romanos 8:29, el “primogénito entre muchos hermanos”, para indicar que él era solamente uno de los “hijos espirituales del Padre” que “nacieron en estado preterrenal”.16

Según el profeta Brigham Young, al igual que el ser celestial, el Cristo humano fue engendrado por la intervención física del Padre, en Nazaret: “El no fue engendrado por el Espíritu Santo … Jesús, nuestro hermano mayor, fue engendrado por la misma persona que estuvo en el huerto de Edén, el cual es nuestro Padre en el cielo” (Periódico de discursos, tomo 1, págs. 50–51).

Aunque los seguidores de Smith dicen que creen en la divinidad de Jesús, para ellos él es meramente una criatura exaltada. Aunque le llaman “creador”, afirman que la materia es eterna (Doctrinas y convenios 93:33) y que Cristo era solamente uno de los varios dioses que participaban en reunir y coordinar lo que era materia, preexistente para formar la tierra. Al usar las palabras “eterno” y “eternidad”, parece que se refieren sólo a un tiempo antes de la formación del mundo, pero no a lo que no tuvo principio ni tendrá fin, la eternidad verdadera.

3. El hombre. Según Smith, el hombre es un alma preexistente en el cielo, que toma un cuerpo al nacer en este mundo: “El hombre es un espíritu revestido con un tabernáculo … Existió eternamente.”17 Un tratado mormón añade: “Todos los hombres vivieron en un estado preterrenal como hijos espirituales del Padre.”

Puesto que los mormones creen en la preexistencia del alma y la necesidad de estas almas para tomar forma humana, a fin de disfrutar poder y gozo, conviene que los hombres practiquen la poligamia. Así pueden acelerar la creación de cuerpos para la encarnación de los demás preexistentes.

La caída del hombre fue un paso necesario para que éste saliera de su estado de inocencia, existiera como ser humano, se reprodujera y propagara la raza, sintiera gozo y dejara el jardín de Edén. El profeta Lehi dijo: “Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo” (2 Nefi 2:25). Como resultado de ser redimidos por el Mesías, los hombres quedan “libres para siempre, distinguiendo el bien del mal” (2 Nefi 2:26). La cosa importante de la caída, sin embargo, es que “Adán y Eva se hicieron mortales y pudieron engendrar hijos mortales”. 18

En el “Libro de Moisés”, Smith afirma que Caín, el primer asesino, fue el primogenitor de la raza de color y que Dios le castigó dándole una piel de color negro como señal de su maldición. Hasta 1978, los negros fueron privados de todas las “bendiciones” y “privilegios” del sacerdocio, pero en aquella fecha Dios reveló a los mormones que había levantado la maldición. Les mandó a tratar con igualdad a los negros, pudiendo llegar ellos a ser ahora sacerdotes, participar en las ceremonias del templo y llegar a ser dioses. Esta oportuna revelación abre la puerta a los mormones para evangelizar a los africanos.

4. La salvación. Según El libro de Mormón, Lehi profetizó: “El Mesías vendrá con la plenitud de los tiempos, a fin de poder redimir a los hijos de los hombres de la caída.” Y, ¿de qué otra cosa son redimidos? “Porque son redimidos de la caída, han llegado a quedar libres para siempre, distinguiendo el bien del mal, para obrar por sí mismos” (2 Nefi 2:26).

No es una redención completa del pecador, sin embargo, es el medio por el cual el hombre puede resucitar física y espiritualmente de los muertos. Se encuentran obras para complementar y completar su salvación.

La expiación de Cristo rescata a todos los hombres de los efectos de esta muerte temporal al hacer que todos resuciten y alcancen la inmortalidad … Rescata a los hombres de los efectos de la muerte espiritual si obedecen las leyes y ordenanzas del evangelio (cursivas del autor).19

Aunque los mormones dicen que “somos salvos por gracia”, su concepto de gracia no es el de la Biblia.

La gracia es simplemente la condescendencia, la misericordia y el amor que Dios tiene por sus hijos, y como consecuencia ha ordenado el Plan de Salvación para que puedan progresar y llegar a ser como El … Esta es la salvación por la gracia, que va unida con la obediencia a las leyes y ordenanzas … ‘Sabemos que es por la gracia que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos’ (2 Nefi 25:23).20

El plan de salvación, según el mormonismo, consiste de algunos pasos: fe en Cristo (las doctrinas mormonas), arrepentimiento, bautismo por inmersión en agua, para la remisión de pecados (administrado por alguien del sacerdocio aarónico), el recibir el Espíritu Santo por la imposición de manos, el obedecer las leyes y ordenanzas del mormonismo y el perseverar en la fe hasta el fin.

Los hombres pueden llegar a ser dioses, pues en una etapa de su desarrollo, todos los dioses eran hombres. Estos fueron creados como espíritus en el cielo, vivieron en la tierra para recibir cuerpos y pasar por un período de prueba; luego fueron exaltados a la deidad. La vida humana es sólo una etapa en el proceso de llegar a ser dioses.

5. El bautismo por los muertos. Los santos de los últimos días creen que los espíritus de predicadores muertos pueden evangelizar a los difuntos en el Hades. Citan 1 Pedro 3:18, 19: “Cristo … muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados.” Los mormones creen que estuvo predicando a los espíritus de los injustos durante los tres días que se ausentó del cuerpo, y que otros predicadores fallecidos pueden hacer lo mismo. Los difuntos injustos pueden creer y arrepentirse, pero no pueden ser bautizados, un acto imprescindible para la salvación mormona.

Entonces, ¿cómo pueden los muertos convertidos en el Hades alcanzar la salvación? Basando su doctrina sobre las palabras del apóstol Pablo: “¿Qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan?” (1 Co. 15:29), los mormones enseñan que un mormón viviente puede recibir el bautismo en su lugar. Esta clase de bautismo, como los ritos especiales del matrimonio, se administran en un templo mormón.

6. La escatología. Los mormones creen que Cristo vendrá otra vez para establecer su gobierno en dos capitales: la vieja Jerusalén en Palestina y la nueva Jerusalén en Independence, Missouri, EE.UU. Los judíos serán reunidos en Palestina y los mormones en Missouri; lo demás de la humanidad sufrirá el juicio de Dios (Doctrinas y convenios 29:9–11). Desde las dos capitales, Jesús reinará sobre el mundo durante mil años. Será una oportunidad para la conversión de todos los que todavía no hayan aceptado el evangelio mormón.

Habrá la resurrección corporal de toda la humanidad. En el estado final, el diablo, sus ángeles y una pequeña porción de la raza humana, irán al infierno. Sin embargo, no es castigo verdaderamente eterno como la Biblia lo describe. Razonan:

Si por predicar a los espíritus encarcelados, llevándolos a un conocimiento de la verdad y bautizándose por ellos, quedan libres de su prisión, lógicamente se infiere que el castigo futuro debe tener fin … Castigo eterno es el nombre del castigo que Dios inflinge, porque El es eterno. Por lo tanto, el que recibe el castigo de Dios padece un castigo eterno, bien sea durante una hora, un día, una semana, un año o un siglo … Según sus obras será su castigo.21

Según la doctrina mormona, la salvación abarca a todos sin excepción. James Talmage afirma:

El alcance de la expiación es universal, y se aplica por igual a todos los descendientes de Adán, incluso al no creyente, al pagano y al niño que muere antes de llegar al uso de razón. Todos son redimidos de las consecuencias individuales de la caída por el sacrificio del Salvador.22

Los mormones enseñan que habrá tres cielos: el telestial, el terrenal y el celestial. Se reserva el más bajo, el telestial, para los que han rechazado el evangelio y se encontrarán en el infierno cuando suceda la resurrección; el terrenal, para los cristianos que no hayan aceptado el mensaje mormón o los mormones que no hayan cumplido los requisitos de la iglesia, y los hombres de buena voluntad, pero que todavía sean inconversos; y el celestial para los que han tenido sellado eternamente su matrimonio y los que están en la etapa de llegar a ser dioses.

7. Los ritos sagrados. Además del bautismo por inmersión, los mormones celebran la santa cena semanalmente, pero usan agua en vez de vino.

Realizan los ritos secretos y ceremonias más sagradas sólo en sus templos: el bautismo por los muertos y el sellar el matrimonio por toda la eternidad. Todo mormón “digno” (el que tiene derecho a entrar al templo) puede bautizar “atrasado” a todos sus parientes fallecidos y aun a otros, tomando su nombre y sumergiéndose por ellos en el agua. Existen en el mundo entero sólo unos treinta de estos recintos “sagrados”, uno de ellos en Santiago, Chile. Son lujosos templos sin ventanas. Si quieren sellar su matrimonio, pasan a una pieza, donde el hombre se para a un lado del altar, la mujer al lado contrario, y un sacerdote, con una breve oración, los declara esposos para toda la eternidad.

Posteriormente proceden a ponerse la “ropa interior” (un traje semejante a un buzo, de piernas más largas para cuando están dentro del templo, y uno más corto para todos los días), a la que atribuyen poderes espirituales y protectores, razón por la cual no deben dejar de portarla nunca más. Hombres y mujeres reciben en esa oportunidad nombres secretos y, a medida que transcurren las charlas, les enseñan señales secretas que acompañan con juramentos de no revelar lo que han aprendido.

Hoff, P. (1993). Otros evangelios. Miami, FL: Editorial Vida.


¿QUÉ ES UNA SECTA FALSA?

¿QUÉ ES UNA SECTA FALSA?

 Por:  Pablo Hoff

CARACTERÍSTICAS DE LAS SECTAS FALSAS

¿Qué es una secta falsa? Según Josh Mc Dowell y Don Stewart, “es una perversión, una deformación del cristianismo. Como tal, rechaza las enseñanzas que la iglesia cristiana ha sostenido a través de la historia.” Se reconoce al cristianismo como una religión basada en la Biblia y a los cristianos como “el pueblo del Libro”. Las sectas falsas, por regla general, aceptan algunas enseñanzas bíblicas, rechazan otras y añaden nuevas doctrinas. Predican “otro evangelio”, torciendo la verdad “para su propia perdición” (2 P. 3:16).

Otra característica que identifica a un grupo como una secta falsa es que se compone de personas que siguen ciegamente a un innovador de doctrinas e ideas. En algunos casos, como el de Jim Jones (el cual llevó a la muerte a más de 800 personas en Guyana), el líder controla casi todos los pormenores de la vida de sus seguidores. Estos piensan que él tiene una relación tan especial con Dios que es pecado no permitirle dictar la teología y conducta de la secta. Llegan a ser muy dependientes de él o de su doctrina referente a las decisiones de la vida.

En general, las características de las sectas falsas son las siguientes:

1. Son fundadas por hombres que proclaman una “nueva verdad”. José Smith, que dio a luz al mormonismo, aseveró que Dios le había revelado que durante dieciocho siglos el cristianismo se quedó en la apostasía y que por medio de la nueva revelación dada a él, se podía restaurar la iglesia. Carlos Russell “descubrió” las nuevas verdades de los testigos de Jehová, y Mary Baker Eddy las de la Ciencia Cristiana. El coreano Sun Myung Moon, afirma que Cristo no cumplió plenamente su misión y ahora es el momento para completar su obra en la tierra. La revelación de estos innovadores religiosos suele ser una “verdad” que nunca ha sido revelada y contradice llanamente las revelaciones anteriores.

2. Reinterpretan la Biblia para que ésta esté de acuerdo con sus nuevas enseñanzas. Mary Baker Eddy, fundadora de la iglesia de la Ciencia Cristiana, encontró una manera de interpretar la Biblia con la cual podía negar casi todas las doctrinas ortodoxas. Los testigos de Jehová no sólo malinterpretan las Escrituras, sino que también han preparado su propia Biblia, traduciéndola de tal manera que ésta confirme sus errores. Los mormones dicen: “Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, siempre que se traduzca correctamente.”

3. Ponen demasiado énfasis en algunas doctrinas bíblicas y pasan por alto otras o las rechazan. Dice J. Cabral: “En muchos casos la herejía se caracteriza por el hecho de ‘escoger’ una doctrina para descargar en ella toda su atención en detrimento de las otras doctrinas.” Por ejemplo, los testigos de Jehová recalcan el amor de Dios, pero rechazan su ira y justicia. Así que niegan la doctrina del castigo eterno.

Las corrientes teológicas heréticas hacen lo mismo. Los liberales afirman la humanidad de Cristo, pero abandonan su divinidad; promulgan la justicia social y pasan por alto la moralidad personal. Al igual que los liberales, los teólogos liberacionalistas se preocupan por el cuerpo humano, pero se olvidan de su espíritu.

4. Introducen fuentes de autoridad ajenas a la Biblia. Algunas sectas heréticas tienen sus escritos autoritarios que se ponen por encima de la Biblia. Por ejemplo, José Smith afirma que encontró tablas sobre las cuales fue escrito el contenido de El libro de Mormón. También supuestamente encontró el manuscrito de La perla de gran precio y escribió Doctrinas y convenios. Junto con la Biblia, éstos constituyen sus principales fuentes de doctrina.

La mayoría de las sectas falsas aceptan los libros de doctrina escritos por sus fundadores como la fuente máxima de autoridad. Por ejemplo, los testigos de Jehová basan principalmente sus doctrinas sobre las interpretaciones de la Biblia hechas por Carlos Russell y el Juez Rutherford; los de la Ciencia Cristiana sobre el libro de Eddy, Ciencia y Salud. La Iglesia de la Unificación del coreano Moon, considera que la Biblia está incompleta y se necesita leer el libro Principio divino, del reverendo Moon, para llegar a la plena verdad.

5. Rechazan las doctrinas bíblicas de la Trinidad y la deidad de Jesucristo. Los testigos de Jehová son unitarios negando la deidad de Cristo y la personalidad del Espíritu Santo. Para ellos, Jesús es meramente una criatura creada por Dios y el Espíritu Santo una fuerza impersonal y divina. Los mormones afirman que creen en la Trinidad, pero para ellos, Jesús es sólo uno de muchos dioses que existen o van a existir. Fue concebido mediante una unión sexual entre el Padre y una madre celestial. Las teologías heréticas, tales como el modernismo, suelen considerar que Jesús era un gran maestro pero no un ser eterno.

6. Cambian de tiempo en tiempo sus doctrinas y prácticas. Los mormones en 1978 hicieron una nueva declaración, permitiendo que las personas de color pudieran ser iniciadas en los ritos secretos y gozar de los privilegios de los mormones, algo que era prohibido anteriormente por los profetas mormones. También que ya no es necesario practicar la poligamia. Los testigos de Jehová han cambiado algunas veces la fecha de la segunda venida de Cristo. El modernismo se halla en continuo cambio de doctrina y carece de un fundamento firme sobre el cual se basen sus conceptos.

7. Enseñan la salvación por obras. Para las sectas no basta creer en Cristo a fin de ser salvos; es necesario también cumplir sus rituales, seguir las indicaciones de sus líderes y, por lo general, trabajar por la organización. Los testigos de Jehová, por ejemplo, enseñan que la muerte de Jesús es eficaz solamente para la remisión de los pecados cometidos antes de la conversión. Así niegan la verdad: “Por gracia sois salvos por medio de la fe … no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8).

8. Algunas emplean engaño en sus actividades proselitistas. Sectas como los testigos de Jehová y los mormones, incesantemente recorren mar y tierra para hacer prosélitos, visitando casa por casa. Sus proselitistas están bien preparados para su misión, conociendo perfectamente sus argumentos. Dan respuestas certeras a las preguntas de sus oyentes. No vacilan en difrazarse como evangélicos. Sutilmente buscan terreno común al comenzar su conversación con la gente y no exponen sus doctrinas chocantes hasta que la persona evangelizada haya sido plenamente convencida.

LOS RASGOS SICOLÓGICOS DE LAS SECTAS FALSAS

Es importante conocer los factores sicológicos de las sectas, los cuales desempeñan un papel preponderante en su formación y desarrollo. Puesto que existen diferencias en la infraestructura de creencias de las distintas sectas falsas, conviene que limitemos la descripción principalmente a ciertos grupos, tales como los testigos de Jehová y los mormones, los cuales caen en más o menos la misma categoría.

1. La infraestructura de creencia de las sectas falsas se caracteriza por la mente cerrada. Los adeptos aceptan las doctrinas de la organización sin analizarlas ni cuestionarlas, no obstante cuán irrazonables sean. Los líderes interpretan las ideas tomando como su fuente la Biblia o las enseñanzas del fundador. Para sus seguidores, la autoridad absoluta se encuentra en ellas. Paulatinamente, se efectúa una forma de lavado de cerebro, en que las ideas son grabadas en la mente del adepto.

2. La infraestructura de creencia de la típica secta falsa produce el dogmatismo e intolerancia hacia todos los otros sistemas religiosos. Casi todas las sectas falsas proclaman que su fe particular es el único camino al cielo. Las otras son falsos profetas.

Por regla general, el fundador asevera que ha recibido una revelación sobrenatural y ésta se ubica por encima de la Biblia. Puesto que él es el mensajero de Dios tiene una autoridad absoluta. Sus adeptos tienen una gran fe en sus enseñanzas. En los casos de los mormones y los testigos de Jehová, las aprenden bien. Gozan de gran seguridad y piensan que tienen todas las respuestas. Esta actitud atrae a mucha gente que tiene dudas y se siente insegura. Quieren tener creencias certeras y aceptan respuestas fáciles.

Un escritor popular describe cómo una joven fue convertida a una secta falsa. “Yo quería ser enfermera, pero no estaba segura. Creía que el cristianismo significaba mucho para mí, pero tampoco estaba segura. Me imagino que en realidad buscaba con desesperación alguien que tuviera respuestas precisas; alguien que estuviera seguro acerca de las cosas y me transmitiera esa seguridad.” Pronto entró en una secta que le proporcionaba todas las respuestas. Ella explica: “Acudía continuamente a ellos y les hacía preguntas; ellos sabían las respuestas; las sabían de verdad.”

Puesto que el adepto de una secta falsa está convencido plenamente de que su grupo es el único dueño de la verdad, considera que todas las demás religiones son enemigas de Dios y son las contrincantes de su organización. Por ejemplo, la literatura de los testigos de Jehová ataca al cristianismo y siembra el odio hacia los cristianos. Se lee en la revista Atalaya, diciembre 1951:

En la cristiandad … la falsa enseñanza religiosa crea tradiciones y mandatos de los hombres, que son responsables directa e indirectamente de la miseria física y espiritual de los pobres … El interés del cristianismo en los pobres es pura hipocresía … Sus príncipes … se asemejan a lobos rapaces devorando su presa; derraman sangre y destruyen almas a fin de obtener ganancia fraudulenta.

Los que odian a Dios deben ser odiados, pero esto no quiere decir que debemos aprovechar la oportunidad de lastimarlos físicamente, en un espíritu de malicia o despecho, porque tanto la malicia como el despecho son del diablo, mientras, el odio puro no es.

Debemos odiar en el sentido más correcto, es decir, con antipatía extrema y activa, considerándolos repugnantes, odiosos, mugrientos, para detestar.

Este odio se expresa en particular contra los pastores evangélicos y sacerdotes católicos. Al ser rechazados bruscamente o con escarnio, los mormones y los testigos de Jehová se consideran víctimas de la persecución; se aumenta su antagonismo y se afirman en su fe. Si un creyente les trata con respeto y amor sin aceptar sus doctrinas, les deja confusos y más vulnerables al evangelio. No pueden imaginarse que uno les pueda querer y a la vez rechazar su doctrina.

No se gana nada haciendo burla de sus ideas, pero sí se gana mucho mostrando amor cristiano. Sin embargo, no conviene que un creyente poco instruido en la doctrina cristiana, entable una conversación acerca de sus creencias con ellos, pues los mensajeros de “otro” evangelio son muy hábiles para descarriarlo y llevarlo al redil de ellos. Se recomienda que las iglesias evangélicas enseñen doctrina a sus adeptos. La mejor defensa contra la falsa doctrina es un buen conocimiento de la sana.

Por otra parte, es imprescindible que haya un ambiente de amor en la iglesia para que se ganen a los inconversos que están abiertos a la evangelización de las sectas. Una autoridad destacada en la materia de las sectas, Juan Guillermo Prado, observa que no son las doctrinas de éstas las que convencen a la gente. “Lo que hace a nuestro juicio atrayente estas sectas al converso, es la existencia de comunidades cálidas y fraternales. Una tragedia de nuestro tiempo es la soledad. Posteriormente, cuando se encuentra inmerso en el espíritu del movimiento, acepta sus doctrinas.

Hoff, P. (1993). Otros evangelios (12–17). Miami, FL: Editorial Vida.


Preguntas Comunes y Respuestas Bíblicas sobre los Ángeles

Preguntas comunes y respuestas Bíblicas sobre los Ángeles

Por Robert M. Bowman, Jr.

Los ángeles parecen estar en todos lados: figuran en los libros más vendidos, en los programas de televisión de mayor audiencia, en las películas más taquilleras y hasta en los documentales. Estas irresistibles criaturas aladas que vemos en los escaparates y en las pantallas se nos presentan como seres mágicos e ingeniosos, tiernos y juguetones, siempre tolerantes con los errores humanos y dispuestos a ayudar para solucionar problemas. Según cuentan rescatan a la gente que está en crisis y, en ocasiones, nos exhortan a obrar bien.

Corazones sedientos de ternura.

Es indudable que el corazón humano anhela el contacto tierno de un ser sobrenatural, para poder recibir su perdón, guía y comprensión. En muchas tradiciones culturales abundan los relatos protagonizados por seres fantásticos, hadas y dioses. El anhelo de gozar del favor de alguien o algo poderoso es indicio de una verdad que la Biblia afirma con absoluta claridad: nuestros cinco sentidos no alcanzan a comprender todo lo que existe.

Por un lado.

Este articulo nos guiará a través de lo que la Escritura revela sobre los ángeles: sus orígenes, actividades y su tremendo poder. Estas asombrosas enseñanzas no son secretas, sino que están en la Palabra de Dios desde hace miles de años y son nuestra única fuente confiable sobre la verdadera naturaleza y función de los ángeles todo lo que se encuentra fuera de la palabra es mentira.

Por otro lado…

Si bien puede ser divertido pensar en los ángeles como criaturas luminosas y llenas de ternura, la Biblia nos advierte que muchos de ellos son malvados y que deliberadamente rechazaron a Dios y al bien. El uso de atrayentes artificios para confundir a la gente los hace particularmente peligrosos. Las siguientes páginas revelarán las diferencias entre los ángeles buenos y los ángeles caídos, y reafirmarán la realidad del amor y el poder de Dios, superior a la de cualquier ángel.

Hebreos 1:14¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

Salmo 103:20Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo a la voz de su precepto.

Lucas 15:10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Hebreos 1:6Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.

¿Debemos pedir ayuda espiritual la los ángeles?

Un rotundo ¡NO!. Los entusiastas de los ángeles están convencidos de que debemos recurrir a los ángeles para comprender quiénes somos, quién es Dios, qué es el cielo y cómo debemos vivir. Entre los libros publicados hay títulos como Descubre a tus ángeles, Mensajes de tus ángeles, y Respuestas de los ángeles etc… Quienes piden ayuda a los ángeles a veces los llaman “guías espirituales”. Yo diría demonios engañadores…

Sylvia Browne, una popular vidente de la Nueva Era declaró que entre las muchas cosas que Francine, su guía espiritual, le ha comunicado sobre la religión, le dijo que Jesús no resucitó porque en realidad nunca murió en la cruz. ¿Como ven el angelito? O mejor dicho chamuquito. !Patético¡

La Biblia enseña…

Los ángeles no suelen comunicarse con los seres humanos. En realidad, en la Biblia nadie invoca a los ángeles para comunicarse con ellos ni tampoco se recomienda establecer contacto con los ángeles. Siempre que un ángel se aparece a alguien en la Biblia, la aparición toma a la persona tan por sorpresa que las primeras palabras de los ángeles suelen ser «No temas» o «No tengas miedo» (Génesis 21:17; Mateo 28:5; Lucas 1:13,30; 2:10).

Por desgracia, no todos los ángeles ni todos los seres espirituales están del lado de Dios. Hay huestes de espíritus malignos (demonios) que son los ángeles caídos del diablo (Mateo 25:41). Así como no se puede creer todo lo que dice la gente, tampoco se puede creer todo lo que dicen los seres angelicales. El diablo, además, nunca se presenta luciendo en la solapa una insignia roja que lo identifica como «Satanás», sino que se disfraza como un ángel de luz (2 Cor. 11:14).

Las Escrituras son el medio que Dios usa para transmitir la verdad a su pueblo; son la referencia que deberíamos usar para someter a prueba cualquier creencia religiosa (Mateo 22:29; Hechos 17:11; 2 Timoteo 3:16). Cuando los ángeles de Dios se comunican con los seres humanos, nunca contradicen la Biblia. El apóstol Pablo advierte a los cristianos del peligro de aceptar un evangelio distinto, incluso cuando pareciera venir de un ángel del cielo (Gálatas 1:6-9).

También es importante saber que…

Procurar comunicarse con los ángeles conlleva el riesgo de permitir la entrada a las influencias demoníacas. Dado que los ángeles de Dios no responden a nuestros deseos de conversar con ellos, si alguna entidad espiritual llegara a responder, seguramente no proviene de Dios. Recibir mensajes de los espíritus puede parecer emocionante, pero es engañoso, porque dichas «voces» no son quienes dicen ser.

Además, los métodos de comunicación con los ángeles rayan con el ocultismo.

Doreen Virtue, una escritora de la Nueva Era, inventó un tablero («The Angel Guidance Board») completo con dados y «ángeles» para usar como fichas, con el objetivo de ayudar a los adeptos a obtener respuestas a sus interrogantes y recibir mensajes de los ángeles, ¿como ven a la brujona?.  La práctica del ocultismo consiste justamente en eso: el empleo ritual de elementos físicos con el propósito de obtener información oculta o de modificar la realidad por medios sobrenaturales, y especialmente a través de la comunicación con los espíritus. Dios rechaza categóricamente estas prácticas y las prohíbe (Deuteronomio 18:10-12).

Tienen cuerpo los ángeles.

Muchos afirman…

Los ángeles son seres físicos. Muchas personas hoy piensan que los ángeles tienen cuerpos físicos y son semejantes a los seres humanos. Otras, además de dotarlos de una apariencia física, los describen como masculinos o femeninos. Un autor describe a un ángel en particular con «el rostro y la forma de una hermosa mujer vestida con una túnica blanca con apliques de oro».  Otros autores nos refieren el caso de una mujer que vio un ángel que se parecía a «un jugador de fútbol americano común y corriente … aunque más robusto y más alto». Steven Brooks, el ministro «“apostólico-profético”» dice: «Así como en el género humano se distinguen dos sexos, también entre los ángeles se diferencian el sexo masculino y el sexo femenino».

La Biblia enseña…

Los ángeles son espíritus y, por lo tanto, no tienen cuerpo. Hebreos 1:7 (en referencia al Salmo 104:4) compara a los ángeles con el viento y el fuego: dos fuerzas sin cuerpo ni solidez. Otra prueba más concluyente de que los espíritus no tienen cuerpos propios es la capacidad de los demonios de habitar los cuerpos humanos (Mateo 12:43-45; Lucas 11:24-26).

En ningún lugar de la Biblia se respalda la idea de que los ángeles adopten literalmente formas masculinas o femeninas. Que las Escrituras nunca usen términos femeninos ni el género femenino para describir a los ángeles nos lleva a pensar que el uso del masculino se emplea en sentido general (asexuado). Es más, la Biblia no da muchos detalles sobre la apariencia de los ángeles y se limita a describirlos como un gran resplandor.

También es importante saber que…

La Biblia registra el caso de unos ángeles que visitaron a Abraham y a Lot, y que comieron con ellos(Génesis 18:8; 19:1-3). Algunos antiguos exégetas judíos, como Filón de Alejandría y Josefo, creían que los ángeles solo aparentaron comer.  Las interpretaciones modernas coinciden por lo general en que los ángeles pueden asumir de manera pasajera una forma corpórea, y durante ese tiempo tienen la capacidad de ingerir alimentos. Ambas explicaciones concuerdan con la creencia histórica judía y cristiana de que

los ángeles son criaturas sin cuerpos.

¿Nosotros seremos ángeles? ¡NO!

¿Los ángeles son personas que murieron y se fueron al cielo? ¡NO!. Esta creencia (al menos en su forma moderna) provendría de las enseñanzas del místico Emanuel Swedenborg, que vivió en el siglo XVIII. Según Swedenborg, «ningún ángel fue creado como tal desde el principio», sino que, por el contrario, todos los ángeles descienden del género humano porque «fuimos creados para convertirnos en ángeles».

Es evidente que esta idea fue adoptada por Joseph Smith, el fundador de la iglesia mormona. Según la doctrina mormona, «[los] ángeles … son personajes resucitados con cuerpo de carne y huesos».  Por ejemplo, en el Libro del Mormón, se describe a un profeta llamado Moroni, que fue transformado en un ángel después de su muerte y que visitó a Smith en una serie de apariciones.  Hoy en día, en el extremo de la aguja de la mayoría de los templos mormones hay una estatua de oro del ángel Moroni.

La Biblia enseña…

Los cristianos resucitados serán «como los ángeles» pero no serán ángeles. Jesús explicó que cuando los cristianos resuciten de entre los muertos se asemejarán a los ángeles en dos sentidos: Primero, serán criaturas inmortales; y, segundo, no se casarán entre ellos (Lucas 20:34-36).

El Antiguo Testamento nos indica que Dios formó a los ángeles más o menos en el mismo momento en que creó el universo físico, y a veces emplea la expresión «hijos de Dios» para referirse a ellos. El Señor le preguntó a Job: «¿Dónde estabas cuando puse las bases de la tierra? ¡Dímelo, si de veras sabes tanto! ¡Seguramente sabes quién estableció sus dimensiones y quién tendió sobre ella la cinta de medir! ¿Sobre qué están puestos sus cimientos, o quién puso su piedra angular mientras cantaban a coro las estrellas matutinas y todos los ángeles [literalmente, “hijos de Dios”] gritaban de alegría?» ( Job 38:4-7). Aunque la Biblia no revela el momento preciso en que Dios creó a los ángeles, de este pasaje resulta claro que los creó antes de que existiera Job y el resto de los seres humanos. Por lo tanto, si los ángeles fueron creados por Dios antes que los hombres, es imposible que sean seres humanos resucitados sino que son criaturas diferentes.

Salmo 148:1Alabad a Jehová desde los cielos;Alabadle en las alturas. 2Alabadle, vosotros todos sus ángeles;Alabadle, vosotros todos sus ejércitos. 3Alabadle, sol y luna; Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. 4Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos. 5Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados.

¿Tenemos Todos un ángel de la guardia? ¡NO!

Muchos afirman…

Todos los niños tienen un ángel asignado para ser su protector. A nivel popular, muchas religiones —y el cristianismo no es una excepción— creen que, al nacer, a cada niño se le asigna un ángel de la guarda. Según la Enciclopedia Católica: «Que toda alma individual tiene un ángel de la guarda nunca ha sido definido por la Iglesia, y por consiguiente, no es un artículo de fe; pero es la “opinión de la Iglesia”, como San Jerónimo lo expresó: “qué grande la dignidad del alma, puesto que cada una tiene desde su nacimiento un ángel encargado de guardarla”».

La idea de que Dios prometió que sus ángeles protegerían a los creyentes está muy generalizada. Algunos citan el Salmo 91:11-12: «Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos. Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna». Otros citan el pasaje de Hebreos 1:14: «¿No son todos los ángeles espíritus dedicados al servicio divino, enviados para ayudar a los que han de heredar la salvación?».

La Biblia Enseña…

No hay ninguna base real para creer en el «ángel de la guarda». Algunas personas creen que Jesús se refería a los ángeles de la guarda cuando habló de los «pequeños» (los niños) y «sus ángeles en los cielos» (Mateo 18:10). Pero si tomamos en cuenta el contexto en que Jesús dijo estas palabras, vemos que su intención no fue asegurar que nada malo le pasaría a los niños, sino que pretendía advertir a los adultos de no hacer «tropezar» ni hacer pecar a los niños (vv. 3-6). «Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños. Porque les digo que en el cielo los ángeles de ellos contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial» (v. 10). Es interesante notar que estos ángeles no están mirando a los niños sino a Dios, posiblemente esperando instrucciones divinas para castigar a cualquiera que menosprecie o maltrate a los niños.

Según Lucas, un ángel ayudó a Pedro a escapar de la cárcel (Hechos 12:6-15) pero el relato tampoco respalda la idea de que Pedro tuviera un ángel de la guarda, aunque el pasaje dice que algunos de sus amigos creyeron erróneamente que se trataba de «su ángel» (v. 15). Si nos atenemos al relato, el Señor envió un ángel en aquella ocasión y este se fue después de ayudar a Pedro a escapar de la cárcel (vv. 10-11). Es evidente que no era un ángel de la guarda.

También es importante saber…

El Salmo 91:11-12 tal vez deba entenderse como una ilustración profética del Mesías, que tenía una relación perfecta con Dios. Dios protegió de todo mal a su Mesías ( Jesús), por medio de sus ángeles, hasta que Jesús entregó voluntariamente su vida para nuestra salvación. En el contexto de Hebreos 1:14, los ángeles «sirven» a los cristianos trayéndoles mensajes de Dios de importancia para su salvación (Hebreos 2:2-3). A pesar de lo que algunos dicen, no hay ningún texto bíblico que permita inferir que los ángeles nos ayudan a administrar nuestro dinero o negocios ni a solucionar nuestros problemas familiares. Por el contrario, la Biblia enseña que debemos invocar la guía y la ayuda de Dios en nuestro diario vivir. «No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:6-7).

¿ Deberíamos esperar apariciones de los ángeles? ¡NO!

Muchos Afirman…

Los ángeles se aparecen a la gente todo el tiempo. Según Doreen Virtue, una escritora de la Nueva Era, «quienes quieran tener visiones de ángeles, los verán».  Karen Goldman, otra popular autora afirma: «Los ángeles nos hablan a todos. Solo que algunos los escuchamos mejor».  Los evangelistas Charles y Frances Hunter escribieron: «Podríamos llenar columnas y columnas con historias de las cosas maravillosas que Dios ha hecho por nosotros por medio del servicio de sus ángeles, y escribir historia tras historia … sobre las apariciones angelicales que hemos tenido».  Hebreos 13:2 dice: «No se olviden de practicar la hospitalidad: pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles», lo que implica que muy posiblemente «todos hemos visto ángeles en algún momento de nuestra vida, pero no nos dimos cuenta»

La Biblia enseña…

Las apariciones de ángeles por lo general son importantes y extraordinarias. Aunque en la Biblia hay historias de apariciones de ángeles a los seres humanos, una lectura detenida de estos relatos nos muestra que, aun en los tiempos bíblicos, se trataron de experiencias extraordinarias y especiales, y con toda seguridad son igual de excepcionales en la actualidad.

Los ángeles anunciaron los nacimientos milagrosos de figuras clave (Isaac, Juan el Bautista y, por supuesto, Jesús), llamaron a los profetas y a otros líderes para el ministerio (Isaías), entregaron revelaciones divinas (Ezequiel, Juan), liberaron o fortalecieron a los profetas (Elías, Eliseo, Daniel) y a los apóstoles (Pedro, Pablo), anunciaron la resurrección de Jesús a las mujeres que habían ido al sepulcro y aparecieron en otras ocasiones significativas. La mayoría de estas personas vieron a los ángeles solo una vez en su vida. La Biblia no enseña ni sugiere que deberíamos esperar que los ángeles nos visitaran o se nos aparecieran por cuestiones comunes.

La intención de Hebreos 13:2 es alentarnos a practicar la hospitalidad, más que a procurar encuentros con ángeles. El versículo posiblemente remite a la hospitalidad de Lot hacia unas visitas que a la postre resultaron ser ángeles (Génesis 19). Sin duda que uno nunca sabe quiénes serán los desconocidos con quienes nos crucemos en la vida, pero es bastante improbable que sean ángeles. Lo que más importa es que los cristianos deben resistir la tentación de concentrar su energía y esperanza en tener un encuentro con los ángeles cuando pueden disfrutar una relación profunda y personal con el Creador de los ángeles (1 Pedro 1:8-12; ver pregunta 9).

También es importante saber…

Pensar que quienes creen en el ministerio de los ángeles tienen más posibilidad de ver a los ángeles no tiene ningún respaldo bíblico. En la mayoría de los casos bíblicos, los ángeles se aparecieron a las personas y las tomaron completamente por sorpresa. No hay ejemplos en la Biblia de personas que hayan procurado tener un encuentro con un ángel. Nadie ora pidiendo ver a un ángel ni tiene expectativas de tener una visión angelical.

¿Todos los ángeles son maravillosos y buenos? ¡NO!

Muchos afirman…

Podemos depender de los ángeles porque son buenos y nos ayudan. Muchas personas involucradas en el ocultismo y en el movimiento de la Nueva Era promueven la creencia de que los ángeles están para ayudarnos. Silver Ravenwolf, una hechicera contemporánea niega que existan ángeles caídos o demoníacos; según ella, los ángeles «tienden puentes entre las diversas religiones» y nos ayudarán a «conectarnos con nuestro ser superior».15

Hay quienes creen que aun si hubiera ángeles malvados, no habría motivo para temerles. Doreen Virtue sugiere que «la persona común y corriente, que vive y ora con buenas intenciones, no tiene que preocuparse de los ángeles caídos». Esos ángeles son en realidad «formas mentales negativas» y no se pueden confundir con ángeles buenos.

La Biblia enseña…

Hay dos clases de ángeles: buenos y malvados. En realidad, Satanás, cuyo nombre significa «adversario» y que la Biblia presenta como el principal enemigo de Dios, es un ángel. Jesús habla de Satanás (el diablo) como de un ser real (Mateo 12:26; 13:39; Marcos 4:15; Lucas 10:18; Juan 8:44).

En Apocalipsis 12:9 leemos que otros ángeles también se rebelaron junto con Satanás cuando este fue arrojado a la tierra: «Así fue expulsado el gran dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña al mundo entero. Junto con sus ángeles, fue arrojado a la tierra». Son los ángeles caídos, también llamados «espíritus malignos», «espíritus impuros» o «demonios», en contraste con los «santos ángeles» que sirven a Dios (Mateo 25:31; Lucas 9:26; Hechos 10:22; Apocalipsis 14:10).

Los Evangelios describen a los ángeles caídos tomando posesión de la gente o provocándoles enfermedades, y hay también numerosos pasajes que muestran a Jesús manifestando su autoridad sobre ellos, dándoles órdenes y echándolos fuera

(p. ej., Mateo 8:28-32).

El Nuevo Testamento nos advierte de los ángeles caídos que luchan activamente contra los cristianos por medio de engaños y enseñanzas falsas. «En los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas» (1 Timoteo 4:1).

La Biblia enseña que en el juicio final, Satanás y los demonios serán arrojados al lago de fuego «preparado para el diablo y sus ángeles» (Apocalipsis 20:10; Mateo 25:41). Su destino será el «abismo» o el «pozo» (Apocalipsis 9:2,11; 11:7; 17:8; 20:3).

También es importante saber…

Aunque los cristianos deben estar precavidos contra Satanás (1 Pedro 5:8), no deben temerle a él ni a los demonios (2 Tesalonicenses 3:3; 1 Juan 4:4). Si en lugar de concentrarse en Satanás, los cristianos se someten a Dios, el diablo huirá de ellos (Santiago 4:7).

¿Pueden los ángeles comenzar una religión nueva?

Muchos afirman…

Dios envió un ángel para sustituir el cristianismo histórico por otra religión. Algunas religiones rastrean sus comienzos a la aparición de un ángel portador de un mensaje divino que suple o corrige la Biblia.

El islam dice que Dios mismo se reveló a Mahoma por medio del ángel Gabriel con el mensaje de que Mahoma debía «recitar» lo que Dios le ordenara decir. El resultado fue una serie de sermones que, después de la muerte de Mahoma, se reunieron en un libro llamado el Corán, que los musulmanes creen que ocupa el lugar de la Biblia.

Joseph Smith, el fundador del mormonismo, declaró que un ángel llamado Moroni lo condujo a una colina al norte de Nueva York donde estaban enterradas unas planchas de oro con un texto antiguo que se había perdido. Smith también dijo que Dios lo inspiró para traducir al inglés esas planchas, redactadas con caracteres egipcios desconocidos. En 1830, Smith publicó la obra, el Libro de Mormón, y ese mismo año organizó lo que hoy se conoce como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Que enseña la Biblia…

Debemos confrontar todos los nuevos movimientos cristianos o las religiones con las enseñanzas de los apóstoles del Nuevo Testamento, aun cuando esa nueva creencia provenga de un ángel. El apóstol Pablo previó dichas doctrinas cuando dijo: «Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición!» (Gálatas 1:8; Colosenses 2:18). Por desgracia, las experiencias espirituales engañosas y los espíritus de confusión son una realidad en este mundo (1 Juan 4:1-2).

Jesucristo es la revelación suprema de Dios al mundo (Hebreos 1:1-2) y el Nuevo Testamento es el que explican el significado de la venida de Cristo. No existe revelación superior, ni religión mejor ni una persona más poderosa que Jesucristo. Él está «muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y dominio,

y de cualquier otro nombre que se invoque, no sólo en este mundo sino también en el venidero» (Efesios 1:21).

Por lo tanto, ningún profeta como Mahoma puede ofrecer una revelación divina que reemplace la revelación que tenemos en Cristo. También significa que los supuestos profetas que pretenden «restaurar» el evangelio de Cristo, como Joseph Smith, deben pasar la prueba de fidelidad al Nuevo Testamento.

También es importante saber que…

Se han iniciado muchos movimientos religiosos mundiales basados en supuestas apariciones angelicales. William Branham, por ejemplo, negaba la Trinidad y tergiversaba otras doctrinas cristianas importantes, afirmando que un ángel, en una «cueva secreta», le había encomendado la misión de ser el mensajero de Dios de la hora final. Branham describió al ángel como «un hombre enorme», descalzo y «de piel oscura» que lo acompañaba (oculto para el público) en su ministerio de milagros, y en determinado momento, llegó a decir que el ángel era Jesús mismo.

¿Los encuentros con los ángeles producen sensación de bienestar?

Muchos afirman…

Los ángeles se reconocen porque son consoladores. Algunos guías, especialmente los vinculados al movimiento de la Nueva Era, promueven el entusiasmo curioso por las experiencias angelicales. Difícilmente reconocerán que los encuentros con ángeles fueron proyecciones personales de la imaginación o, peor aún, encuentros con espíritus malos.

Doreen Virtue enumera algunos criterios que la gente puede usar para diferenciar los ángeles genuinos de otro tipo de experiencias. Una verdadera experiencia con ángeles, según ella, será «tierna y mimosa», nos hará sentir reconfortados. «Una profunda convicción de que “es real”» también es una buena señal. Un encuentro auténtico con ángeles se «sentirá como algo natural». Además, un encuentro angelical debería ser «energizante», «positivo y enriquecedor» y parecer «verdadero y con sentido». Los ángeles suelen comenzar sus oraciones «con la palabra tú o yo», nos hacen sentir «que alguien nos está hablando», «nos piden que obremos de inmediato» y pueden estar acompañadas de «hermosas y etéreas melodías de música “celestial”».

La Biblia enseña…

Una grata sensación de bienestar no es garantía de que una experiencia sea positiva, ni de que provenga de un santo ángel de Dios. Necesitamos tener presente que «Satanás mismo se disfraza de ángel de luz. Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia» (2 Corintios 11:14-15).

Aunque no es fácil probar el encuentro personal con un ángel, la Biblia nos ayuda a reconocer cuándo dichos planteos son falsos, ya sea porque fueron producto de la imaginación de la persona o porque se trataba de un demonio. Los verdaderos ángeles de Dios: glorifican a Jesucristo (Luc. 2:11-14; Heb. 1:6).

contradicen las enseñanzas bíblicas de los apóstoles (Gálatas 1:8; 2 Corintios 11:14; 1 Timoteo 4:1; 1 Juan 4:1). el cristianismo (Efesios 2:19-20; 3:5; Judas 3). espiritual a quienes no creen en Cristo, porque esas bendiciones solo vienen de Él (Romanos 5:1-11; Efesios 1:4-14).

También es importante saber…

Si bien es cierto que es más fácil cuestionar los testimonios de encuentros con ángeles que probar que efectivamente sucedieron, esto no debería inquietar a los cristianos porque no hay ninguna doctrina bíblica fundada exclusivamente en el testimonio de un ángel. Podemos concluir, entonces, que alguien vio realmente un ángel si su experiencia concuerda con las Escrituras, aunque convendría ser cautelosos y no dar

demasiada importancia o valor a sus testimonios.

¿Debemos tener un trato Familiar con los ángeles? ¡NO!

Muchos afirman…

Los ángeles quieren ser nuestros amigos. Terry Lynn Taylor, una entusiasta de los ángeles dice: «En definitiva, mi sugerencia es que te conviertas en el mejor amigo de tu ángel de la guarda. Haz de cuenta que tienes un amigo invisible que es testigo de todo lo que te pasa y con quien compartes tus pensamientos».21

Según la escritora Eileen Elias Freeman: «Los ángeles quieren ser nuestros amigos. Son compañeros de viaje de la vida en este planeta que, desde la antigüedad, enriquecen grandemente nuestra vida con su amor, luz y sabiduría».22 Steven Brooks, un ministro «apostólico-profético» exhorta a los cristianos a cultivar relaciones con «nuestros amigos, los ángeles».

Doreen Virtue escribe: «Una forma de conocerlos [a los ángeles] aún mejor es preguntarles sus nombres». Carlos Santana, el guitarrista de rock hizo precisamente eso y dice que desde 1994 ha estado en contacto con un ángel llamado Metatron que se asemeja a Papá Noel («un viejo bonachón, con una barba blanca») y que maneja su «voz interior».

La Biblia Enseña…

Los ángeles no son «amigos», Jesucristo es nuestro amigo. Es más, Jesús es el mejor amigo que podemos tener.

Jesús es nuestro amigo fiel: Jesucristo dijo: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré». Hebreos 13:5

Él nos eligió para ser sus amigos: «Los he llamado amigos … yo los escogí a ustedes». Juan 15:15-16

Nos perdona: «Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados». Colosenses 2:13

Nos salva: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo». Hechos 16:30-31

Hace que todo resulte para bien: «Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito». Romanos 8:28

Nos da una vida nueva: «Si alguno está en Cristo, es una nueva creación». 2 Corintios 5:17

Nos hace sus hijos amados: «¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios!» 1 Juan 3:1-2

Las Escrituras enseñan con claridad que al único ser sobrenatural a quien deberíamos orar e invocar es al Señor (Mateo 6:9). No hay nadie en la Biblia que invoque a un ángel, ore a un ángel, pida a Dios la compañía de un ángel ni llame «amigo» a un ángel.

También es importante saber…

El intenso interés en tener ángeles como compañeros y amigos sea tal vez reflejo de alguna de las siguientes ideas erróneas sobre Dios: mucha gente cree que los ángeles y los santos son más compasivos y más accesibles que el Padre o que su Hijo Jesucristo. Es una pena, porque el amor de Dios revelado en Cristo es inconmensurable ( Juan 3:16; 15:9-13; Romanos 5:8; Efesios 5:1-2). Dios anima a los creyentes a llamarlo Abba (que en arameo significa «papá») y los invita a acercarse «confiadamente al trono de la gracia» en el momento de necesidad (Romanos 8:14-17; Hebreos 4:16). promueven la idea de Dios que pregona la Nueva Era, como el «Todo» divino: Dios es todo, o de alguna manera, todo es parte de Dios (panteísmo). La Biblia, en cambio, enseña que Dios es el Creador personal del universo y que nosotros y los ángeles somos sus criaturas (Génesis 1:1; Salmo 100:3; Romanos 1:25).

¿Jesús no es mas que un ángel?

Muchos afirman…

Jesús es el arcángel Miguel (Patética creencia). Algunos grupos religiosos, tal vez el más notorio sea el de los Testigos de Jehová, creen que Jesús no era Dios, sino que se trataba del arcángel Miguel. Según su revista oficial La Atalaya: «El ángel principal, tanto en poder como en autoridad, es el arcángel, Jesucristo, a quien también se llama Miguel».26 Entienden que cuando Pablo afirma que el Señor Jesús descenderá del cielo «con voz de arcángel» (1 Tesalonicenses 4:16), Jesús es el arcángel. Como en Judas 9 a Miguel se lo llama «el arcángel», los Testigos de Jehová concluyen que Jesús debe ser Miguel. También creen que el «ángel de Jehová» (o el «ángel del Señor») del Antiguo Testamento es una descripción de Cristo en tanto ángel creado.

La Biblia enseña …

Jesucristo no es el arcángel Miguel. Daniel 10:13 describe a Miguel como «uno de los príncipes de primer rango», mostrando que aunque era uno de los principales ángeles no dominaba sobre todos los ángeles. (El término «arcángel» significa: el ángel principal.) Miguel era un ángel con la misión especial de proteger a Israel (Daniel 10:21; 12:1). Cristo, en cambio, es el creador de los ángeles (Colosenses 1:16) y digno de la adoración de todos los ángeles (Hebreos 1:6; Apocalipsis 5:13-14). Jesús es infinitamente superior a los ángeles.

Cuando Pablo dice: «El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios» (1 Tesalonicenses 4:16), la idea es que un arcángel anunciará el descenso del Señor y no que el Señor sea un arcángel ni que tenga una voz arcangélica. (Lo extraño sería decir que Cristo mismo tendrá «voz de arcángel» si fuera efectivamente un arcángel.) Según Judas 9, el arcángel Miguel se negó a maldecir al diablo porque entendía que proferir ese juicio correspondía al Señor. Jesús, el Señor, juzgará al diablo, a sus ángeles caídos y a todas las criaturas (Mateo 25:31-33; Juan 5:22-23; Apocalipsis 20:7-15).

También es importante saber que..

El término ángel, en hebreo y en griego, significa «mensajero», y generalmente, aunque no siempre, se refiere a las criaturas espirituales creadas para servir como mensajeros de Dios (Hebreos. 1:7,14). Es posible que la expresión del Antiguo Testamento al «ángel de Señor» sea una referencia a Cristo (antes de convertirse en hombre) en cuanto mensajero de Dios el Padre, lo que concuerda con la creencia cristiana en Jesús como Dios (el Hijo), dado que en el Antiguo Testamento hay varias alusiones al ángel del Señor como si fuera Dios el Señor (Génesis 16:10-13; 22:11-12; 32:24- 30; Éxodo 3:1-8; 23:20-25; Jueces 2:1-3; 6:11-27; 13:3-22). En la historia de la iglesia, la mayoría de los cristianos han interpretado estos pasajes como teofanías: manifestaciones de Dios, específicamente en la persona encarnada del Hijo de Dios ( Juan 8:56-59; 1 Corintios 10:4,9; Judas 4-5).

Publicado por Pastor Damián Ayala.


Caminar en el Espíritu

Caminar en el Espíritu

Por: Pablo Jimenez

“Camina con cuidado”; “anda en malos pasos”; “dio un resbalón” dice la gente cuando quiere hablar de la conducta. En español se usa el verbo “caminar” como un sinónimo del comportamiento. Quien “va por buen camino” tiene un comportamiento ejemplar. Sin embargo, quien “anda en malos pasos” se comporta de manera incorrecta.

La Biblia también usa el verbo “caminar” como una metáfora para el comportamiento. En particular, Efesios 4 al 6 nos exhorta a vivir de acuerdo a los valores del Evangelio. La teología cristiana, resumida en los primeros tres capítulos, nos revela el carácter de Dios. Afirma que Dios es santo, que es misericordioso, que juzga con justicia, que ama a la humanidad y que busca la reconciliación de la humanidad. La ética cristiana demanda que los creyentes tratemos de imitar a Dios, encarnando su amor, su justicia y su misericordia. La palabra clave de la segunda sección de Efesios es el verbo griego “peripatéo”, traducido al español como “andar” o “caminar” en 4:1, 17 y 5:1-2, 8 y 15.

Queda claro, pues, que Efesios nos exhorta a “caminar” con dignidad, encarnando los valores que Dios nos ha enseñado por medio de su manera de tratar a la humanidad y que Jesucristo demostró en su ministerio terrenal.

Efesios 5:15 al 20 es la conclusión de la exhortación que comenzó en el primer versículo del capítulo 4. Este pasaje resume las enseñanzas de lo que ha sido una larga exhortación sobre el comportamiento del creyente. Entre los cinco versículos que incluye este pasaje, hay uno que se destaca de manera especial. Efesios 5:18 dice: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.”

Este versículo sorprende por dos razones principales. En primer lugar, parece ser una referencia al día de Pentecostés, donde los 120 creyentes que recibieron el bautismo en el Espíritu Santo fueron acusados de estar borrachos (Hch. 2:13). En segundo lugar, sorprende porque establece una clara conexión entre la ética cristiana y la doctrina del Espíritu Santo. El pasaje afirma que el creyente que “camina” como es digno del Evangelio de Jesucristo vive “lleno” del Espíritu Santo de Dios.

Este es un buen momento para repasar algunos puntos básicos de la doctrina bíblica sobre el Espíritu Santo. Este es uno de los personajes centrales de la historia, dado que ha estado presente desde la creación (Gn. 1:2) y estará presente hasta el fin de los tiempos (Ap. 22:17). El Espíritu de Dios, junto con el Dios Padre y el Dios Hijo, conforma la Trinidad. Por lo tanto, el Espíritu Santo es la presencia misma de Dios en el mundo.

En su discurso final, Jesús de Nazaret afirmó que la tarea del Espíritu Santo sería revelar la verdad (Jn. 14:15-17; 15:26-27); recordarle las palabras de Jesús (14:25-26); y convencer al mundo de juicio, de pecado y de justicia (16:7-15).

El Espíritu Santo es una figura clave para el desarrollo espiritual del creyente. El Espíritu nos lleva a Cristo, nos recuerda sus enseñanzas, nos convence de pecado, nos lleva a la verdad y nos acompaña en nuestro caminar de fe. El Espíritu Santo es quien nos capacita para “caminar” de acuerdo a los valores del Reino de Dios.

En el Nuevo Testamento hay otros textos que hablan de las varias funciones del Espíritu Santo:

  • Hechos 1:8 afirma que el Espíritu da a los creyentes “poder para testificar” acerca de Jesucristo.
  • Romanos 8:26 describe la acción pastoral del Espíritu, quien ayuda a los creyentes intercediendo a su favor en los momentos de debilidad.
  • Romanos 12:6-7, 1 Corintios 12 y 14 y Efesios 4:11 enumeran los dones del Espíritu. Los dones son habilidades y talentos que Dios da a su Iglesia para facilitar el cumplimiento de la misión cristiana.

Todos estos énfasis son importantes y deben tenerse en cuenta a la hora de hablar sobre la labor del Espíritu Santo. Sin embargo, hoy queremos recalcar que el Apóstol Pablo también afirmó que el Espíritu de Dios capacita a los creyentes para “caminar” de acuerdo a los valores del Reino de Dios. Quizás el texto donde Pablo habla con más claridad sobre este asunto es Gálatas 5:22 al 26, el texto que enumera los “frutos del Espíritu”:

22Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26No busquemos la vanagloria, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Cuando Efesios nos exhorta a buscar la plenitud del Espíritu, nos está llamando a encarnar los frutos del Espíritu.

En fin, la persona que está llena del Espíritu Santo puede comportarse a la altura de los valores del Evangelio de Jesucristo.

Efesios 5:18, pues, nos exhorta a buscar la plenitud del poder del Espíritu Santo dado que la llenura del Espíritu nos capacitará para “caminar” de forma agradable a Dios. Interesantemente, la frase “sed llenos del Espíritu” está en el modo imperativo. Es decir, es un mandato o una orden. ¿Por qué el texto nos ordena buscar esa plenitud con lenguaje tan claro, tan directo y tan recio? No sé, esa pregunta puede responderse de diversas maneras.

Quizás Efesios nos ordena buscar la plenitud del Espíritu porque Dios conoce que somos personas pecadoras. Quizás Efesios nos ordena buscar la plenitud del Espíritu porque Dios sabe cuán difícil es alcanzar la madurez espiritual. Quizás Efesios nos ordena buscar la plenitud del Espíritu porque Dios sabe que no estamos llenos de su Espíritu.

Para ser fieles a Dios, tenemos que buscar la plenitud del Espíritu Santo. Sólo los creyentes que aprenden a “caminar en el Espíritu” pueden llegar a ser “firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

Dios los bendiga.


Entre la Adoración y la Duda

Entre la Adoración y la Duda

Por: Carlos Scott

« Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús se acerco entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo» Mt. 28:16-20

Es interesante observar que el encuentro de los discípulos con Jesús se caracteriza por la adoración y la duda. La palabra adoración es reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina: significa e implica caer postrado. Pero la palabra duda tiene que ver con la falta de determinación acerca de una creencia; por lo tanto es la indeterminación del ánimo acerca de un hecho o noticia. Es vacilar e implica incertidumbre, irresolución e incredulidad. «Al poner juntos adoración y duda, este texto adquiere una dimensión profundamente humana y realista. El grupo de discípulos que sale al encuentro de Jesús resucitado es una pequeña comunidad humana, con conflictos y dudas». [1] Por lo tanto adoración y duda caracterizan el encuentro de los discípulos con Jesús.

Entre la adoración y la duda, el conflicto y la tensión, ésta comunidad de discípulos es recibida por Jesús. Hay palabras de consuelo, ánimo y esperanza. De ninguna manera Jesús los rechaza porque algunos dudaban. Jesús nos anima a todos a seguir adelante, por lo tanto nuestras dudas no deben excluir la obediencia. Es a esta comunidad de discípulos y a nosotros que se nos encomienda la gran comisión. Se nos concede un mandato de confianza donde Jesús establece que toda autoridad se le ha dado en el cielo y la tierra. Es la autoridad amplia e ilimitada de Jesús. Podemos descansar y confiar en las palabras de Jesús: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra».

Pero lo cierto es que Adoramos y a su vez Dudamos. Dudamos muchas veces sobre la dirección que debemos tomar y lo que debemos hacer. Otras veces dudamos sobre la protección del Señor ante las diferentes circunstancias como la enfermedad, la falta de empleo, los problemas familiares, los principios y valores que debemos mantener. La duda puede tener semejanza con una noche muy oscura donde no sabemos por donde caminar. Pero en medio de las circunstancias Dios no deja solo a sus hijos y tampoco nos rechaza. Es precisamente en esos momentos donde necesitamos aferrarnos a una palabra del Señor. En el Sermón del Monte Jesús habla de nuestro presente y nos dice: «No te atormentes, no tengas miedo»[2] y ante el desafío que tenemos el profeta Isaías nos recuerda: «Yo te pongo ahora como luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra»[3].

Los discípulos en su momento recibieron una palabra: «Este es mi hijo amado. Escúchenlo»[4]. Es precisamente ahí donde el camino del creyente se ilumina por una palabra. «Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero»[5]. Alessandro Pronzato nos comparte que si bien la lámpara no elimina la noche nos permitirá caminar. Podemos encontrar el sendero por el cual transitar por medio de su palabra y presencia. Ante nuestras dudas, sufrimiento y dolor debemos mantenernos mirando al Invisible[6] que todo lo puede y nos dice: “estoy aquí”. Siendo así debemos arriesgarnos y seguir en fe[7]. La gran comisión es una invitación a experimentar la obediencia con carácter Universal e Integral.

Lo más hermoso en este relato bíblico es que Jesús de ninguna manera nos rechaza. Nos recibe con amor y esta dispuesto acompañarnos en nuestro caminar. Nos recuerda cual debe ser nuestra labor por más adversas que sean las circunstancias y nos da una promesa: «Y les aseguro que estaré con ustedes siempre hasta el fin del mundo» Mat. 28:20. Esta promesa del Señor debe ser nuestra gran motivación para la obediencia. Su presencia, provisión y consuelo van junto a la tarea que tenemos por delante y no separadas de la misma.

Entre la adoración y la duda consideremos fiel al que nos ha hecho la promesa[8] para seguir a Jesús.

Carlos Scott


[1]Valdir R. Steuernagel, La misión de la Iglesia, Visión Mundial, Pág. 92, 1992, S. Jose, Costa Rica.

[2]Lucas 12:29-32

[3]Isaías 49.6

[4]Marcos 9:7

[5]Salmo 119:105

[6]Hebreos 11:27

[7]Hebreos 11:1, 6

[8]Hebreos 11:11


¿Qué relación hay entre la circuncisión y el bautismo?

¿Qué relación hay entre la circuncisión y el bautismo?

Por John Piper

Romanos 4:9–12

¿Es, pues, esta bendición sólo para los circuncisos, o también para los incircuncisos? Porque decimos: A Abraham, la fe le fue contada por justicia. 10Entonces, ¿cómo le fue contada? ¿Siendo circunciso o incircunciso? No siendo circunciso, sino siendo incircunciso; 11 y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía mientras aún era incircunciso, para que fuera padre de todos los que creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia también a ellos les fuera imputada; 12y padre de la circuncisión para aquellos que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen en los pasos de la fe que tenía nuestro padre Abraham cuando era incircunciso.

En el día de hoy voy a hablar acerca de la relación que existe entre la circuncisión del Antiguo Testamento y el Bautismo del Nuevo Testamento. Una de las razones por las que somos llamados bautistas es porque creemos que el Nuevo Testamento nos enseña a bautizar a los creyentes, pero no a los bebés de los creyentes.

Algunas Razones De Por La Que Los Bautistas No Bautizamos Bebés

Existen muchas razones para esta convicción. Mencionaré cinco sobre las que pasaré rápidamente, a fin de poder llegar al tema principal de Romanos 4:11, donde algunos de los que creen en el bautismo del infantes basan sus argumentos. Paso por encima de estas razones rápidamente porque ya las he tratado con anterioridad en la serie de sermones sobre el bautismo, en la primavera de 1997. Usted puede obtener esos sermones y leerlos, o escucharlos.

  1. En cada mandamiento del Nuevo Testamento y en cada ejemplo, el requisito de la fe precede al bautismo. De modo que los infantes, incapaces de tener fe, no han de ser bautizados.
  2. No existen ejemplos explícitos de bautismos de infantes en toda la Biblia. En los tres casos de “bautismos de familias” mencionados (la familia de Lidia, Hechos 16:15; el bautismo del hogar del carcelero filipense, Hechos 16:30-33; el de la familia de Estéfanas, 1ra a los Corintios 1:16) no se hace mención alguna de infantes, y en el caso del carcelero filipense, Lucas dice explícitamente, “Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa” (Hechos 16:32), implicando que los que fueron bautizados podían comprender la Palabra.
  3. Pablo (en Colosenses 2:12) define el bautismo explícitamente como un acto hecho mediante la fe: “…sepultados con El en el bautismo, en el cual también habéis resucitado con El por la fe”. En el bautismo ustedes fueron resucitados con Cristo mediante la fe -la fe de ustedes, no la de sus padres. Si el bautismo no es “mediante la fe” -si no es una expresión externa de la fe interna- entonces no es bautismo.
  4. El apóstol Pedro, en su primera carta, definió el bautismo de esta forma: “… (no quitando la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia) mediante la resurrección de Jesucristo” (1ra de Pedro 3:21). El bautismo es “una petición a Dios de una buena conciencia”. Es un acto y una expresión externa de la confesión y la oración interna en que el ser humano bautizado -y no sus padres- le pide a Dios que lo limpie.
  5. Cuando la iglesia del Nuevo Testamento debatió en Hechos 15 si todavía debía exigírseles a los creyentes la circuncisión para convertirse en cristianos, es asombroso que ni una vez en todo ese debate alguien dijera algo acerca del bautismo permaneciendo en el lugar de la circuncisión. Si el bautismo simplemente reemplaza a la circuncisión como una señal del nuevo pacto; y es, por tanto, válido tanto para chicos como para adultos (como lo era la circuncisión), de seguro hubiera sido el momento para abordar el tema y demostrar así que la circuncisión ya no era necesaria. Pero no es siquiera mencionado.

Esas son algunas de las razones por las que los bautistas se rehúsan a abrazar los argumentos teológicos más elaborados acerca del bautismo de infantes. Pero ahora estamos aquí, en Romanos 4:11, y muchos de los que bautizan infantes ven en este versículo una pieza clave para su posición. Permítanme mostrarle lo que ellos ven, y después, por qué no me persuaden.

¿Por Qué Muchos En La Tradición De La Reforma Apoyan El Bautismo De Los Infantes?

Estamos lidiando aquí con una gran tradición reformada que se remonta a Juan Calvino, a Ulrich Zwingli, y a otros reformistas. Yo no menosprecio a esta tradición. Y durante muchos años he tratado de ser justo con estos argumentos, debido fundamentalmente a que la mayoría de mis héroes están en este campo.

La principal razón por la que esta gran tradición de la Reforma apoya el bautismo de los bebés de los creyentes, es que en el Nuevo Testamento parece haber una correspondencia entre la circuncisión y el bautismo. Así como la circuncisión fue dada como señal para los “hijos del pacto” en el Antiguo Testamento, también lo fue el bautismo – la nueva señal del pacto- debía ser dada a los “hijos del nuevo pacto” hoy. Por ejemplo, en Colosenses 2:11-12, parece haber una relación entre la circuncisión y el bautismo: “en El [Cristo] también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; 12 habiendo sido sepultados con El en el bautismo…”. Así que por el bien del argumento, aceptemos que existe alguna correlación entre el bautismo y la circuncisión.

¿Qué vamos a hacer con esta correlación? Bueno, durante 400 años un argumento elaborado con justicia ha sido expuesto, el argumento de que el bautismo reemplaza a la circuncisión como señal del pacto, y que el mismo debe ser aplicado en la iglesia en la misma forma en que era aplicada la circuncisión en Israel, es decir a los hijos de los miembros del pacto -israelitas entonces, cristianos ahora. Así por ejemplo, el Directorio del Parlamento para la Adoración Pública de Dios (desde hace 350 años) dice, “La semilla y la posteridad de los fieles nacidos dentro de la iglesia, tienen desde su nacimiento un interés [una parte] en el pacto, y tienen derecho a ser sellados por el mismo y a los privilegios externos de la iglesia bajo el evangelio; no menos que los hijos de Abraham en la época del Antiguo Testamento”.*

En otras palabras, los hijos de los creyentes cristianos de hoy, por la virtud de su nacimiento pertenecen a la iglesia visible, y deben entonces recibir la señal y el sello del pacto, tal como los infantes israelitas de ocho años de edad recibían la señal y el sello ( la circuncisión) en el Antiguo Testamento. Este es el principal argumento.

¿Por Qué Es Romanos 4:11 La “Pieza Clave” Para Muchos Que Bautizan A Infantes?

Ahora bien, ¿Qué relevancia tiene Romanos 4:11 en este asunto? Permítanme citar una carta -una buena carta (en espíritu y en contenido) que recibí de un defensor del bautismo de infantes, después que prediqué mi mensaje sobre el bautismo en la primavera de 1997. Él lamentaba que yo no hubiera lidiado con Romanos 4:11. «Para mí Romanos 4:11 es la “pieza clave” en la doctrina del pedobautismo (Bautismo de infantes). Sáquelo, y toda la doctrina cae».

Ahora bien, ¿qué es lo que él y otros ven aquí que hace que este versículo sea tan convincente en la defensa del bautismo de infantes? Trataré de explicarlo. Examinemos el texto. En el versículo 9 Pablo nos recuerda que “A Abraham, la fe le fue contada por justicia”. Eso quiere decir que fue justificado, y puesto a bien ante Dios solo mediante la fe. Luego el versículo 10 señala que esto sucedió antes que Abraham fuese circuncidado. “Entonces, ¿cómo le fue contada? ¿Siendo circunciso o incircunciso? No siendo circunciso, sino siendo incircunciso”. El punto es que la justificación de Abraham no fue comprada por la circuncisión, que vino después, sino solo por la fe.

Después viene el crucial versículo 11 que hace una especie de definición de la circuncisión: “recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía mientras aún era incircunciso” De modo que aquí se describe la circuncisión de Abraham como una señal “…sello de la justicia de la fe.”

Ahora bien, ¿por qué es esto importante? Es importante porque le da a la circuncisión un significado espiritual que es similar al del bautismo en el Nuevo Testamento – “la señal” y “sello de la justicia de la fe”. Nosotros decimos que el bautismo es una expresión de la fe genuina y de la buena posición que tenemos para con Dios mediante la fe, antes de ser bautizados. Esto parece ser lo que la circuncisión ha de significar, según Pablo en Romanos 4:11. La circuncisión es una señal y un sello de la fe que Abraham tenía antes de ser circuncidado.

¿Ven entonces lo que significa eso? Si la circuncisión y el bautismo significan lo mismo -es decir, fe genuina- entonces no pueden utilizar este significado del bautismo, como un argumento individual en contra del bautismo de infantes, porque a los infantes les era dada la circuncisión. En otras palabras, no se puede solo decir “el bautismo es una expresión y una señal de fe: los infantes no pueden tener fe; por tanto no bauticen a los infantes. Usted no puede solo decir esto, porque Romanos 4:11 dice que la circuncisión significa lo mismo-una señal de fe –y era dado a los infantes.

Por eso Romanos 4:11 es considerado por algunos la pieza fundamental de la defensa del bautismo de infantes. Este versículo define a la circuncisión con el mismo significado básico que al bautismo, aunque sabemos desde Génesis 17 que la circuncisión fue destinada por Dios para los infantes de todo el pueblo judío.

“Este es mi pacto que guardaréis, entre yo y vosotros y tu descendencia después de ti: Todo varón de entre vosotros será circuncidado. 11 [...] y esto será la señal de mi pacto con vosotros. 12 A la edad de ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón por vuestras generaciones; asimismo elsiervo nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia.”

Entonces, aunque la circuncisión es descrita por Pablo como una señal y un sello de la justicia de la fe de Abraham, la circuncisión debía ser dada a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, y aún a los sirvientes que no eran judíos de nacimiento.

Entonces, si la circuncisión puede ser una señal de fe y de justicia, y puede ser dada a todos los hijos varones de los israelitas (que aun no tienen fe por sí mismos) ¿Entonces por qué el bautismo no debe ser dado a los hijos de los cristianos cuando también es una señal de fe y justicia (fe y justicia que los niños no tienen todavía)?

¿Qué Diremos A Esto?

El problema principal con este argumento es una errónea suposición sobre la similitud entre el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento y el pueblo de Dios en la actualidad. Esa suposición asume que la forma en que Dios reunía al pueblo de su pacto, Israel, en el Antiguo Testamento; y la forma en que está reuniendo al pueblo de su pacto, la iglesia, en la actualidad, son tan similares que las diferentes señales del pacto (bautismo y circuncisión) pueden ser administradas en la misma forma para ambos pueblos. Esta es una suposición errónea.

Existen diferencias entre el pueblo del nuevo pacto, llamado iglesia y el antiguo pueblo del pacto, llamado Israel. Y estas diferencias explican por qué era apropiado dar la señal del antiguo pacto, que era la circuncisión, a los infantes de Israel, y por qué no es apropiado dar la señal del pacto (el bautismo) a los infantes de la iglesia. En otras palabras, aun cuando existe una coincidencia en cuanto a significado, entre el bautismo y la circuncisión (vista en Romanos 4:11), la circuncisión y el bautismo no desempeñan el mismo papel en el pueblo del pacto de Dios, porque la forma en que Dios constituyó a su pueblo en el Antiguo Testamento y la forma en la que está constituyendo la iglesia hoy; son esencialmente diferentes.

Pablo lo deja claro en varios lugares. Veamos dos. Vayan conmigo a Romanos 9:6-8:

“Pero no es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos losdescendientes de Israel son Israel; 7 ni son todos hijos por ser descendientes de Abraham, sino que por Isaac será llamada tu descendencia. 8 Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.”

Lo que es relevante para nuestro propósito en este texto es que habían dos Israel: un Israel físico y un Israel espiritual. Versículos 6b: “no todos los descendientes de Israel son Israel [ie.: verdaderos israelitas en espíritu]”. Sin embargo Dios ordenó que toda la inmensa nación de Israel, física y religiosa, fuera conocida como el pueblo de su pacto, y que recibiera la señal del pacto y las bendiciones externas de dicho pacto – como la tierra prometida (Génesis 17:8)

El pueblo del pacto en el Antiguo Testamento estaba mezclado. Todos eran físicamente israelitas, circuncidados; pero dentro de ese grupo étnico nacional quedaban restos del verdadero Israel, los verdaderos hijos de Dios (versículo 8). Así quiso Dios que fuera: Él se ató a sí mismo, mediante el pacto, a un grupo étnico y a sus descendientes; Él les dio a todos la señal del pacto, la circuncisión, pero obró dentro de este grupo étnico para hacerse un pueblo verdadero para sí.

¿De Qué Manera Es La Iglesia Una Continuación De Israel?

Ahora nuestra pregunta es: ¿Es la iglesia del Nuevo Testamento (la iglesia de hoy) la continuación de la nación de Israel (de ese gran grupo étnico religioso y mezclado)? ¿O es una continuación del resto de los verdaderos hijos de Abraham que son hijos de Dios por fe en Cristo? ¿Somos una comunidad del nuevo pacto nacida del espíritu con la ley de Dios escrita en nuestros corazones y definida por fe? No necesitamos hacer suposiciones al respecto.

Pablo deja la respuesta clara en Gálatas 4:22-28:

“Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la sierva [Ismael, nacido de Agar] y otro de la libre [Isaac, nacido de Saraí]. 23 Pero el hijo de la sierva nació según la carne, y el hijo de la libre por medio de la promesa. [...] 28 Y vosotros, hermanos [la iglesia], como Isaac, sois hijos de la promesa.”

Ahora bien, ¿a quién se refiere con “hermanos”? Los hermanos son la iglesia. La iglesia no debe ser una heredad mixta, como la semilla de Abraham. La iglesia no debe ser como Israel (una multitud física, y dentro de ella un pequeño resto de verdaderos santos). La iglesia son los santos, por definición. La iglesia es la continuidad de ese resto. Como dice el versículo 28, la iglesia es “como Isaac, [...] hijos de la promesa.”

El pueblo del pacto en el Antiguo Testamento estaba hecho de Israel según la carne -una inmensa nación física y religiosa que contenía a “los hijos según la carne” y a “los hijos de Dios”. Era, por tanto, apropiado que la circuncisión fuese dada a todos los hijos de la carne.

Pero el pueblo del nuevo pacto, llamado iglesia de Jesucristo, está siendo edificado de un modo esencialmente diferente. La iglesia no está basada en ningún rasgo distintivo nacional o étnico; sino en la única realidad de la fe, solo por gracia en el poder del Espíritu Santo. La iglesia no es una continuidad de Israel como un todo; la iglesia es una continuidad del verdadero Israel, el remanente -no de los hijos según la carne, sino de los hijos según la promesa.

Por tanto, no es apropiado que los hijos nacidos solo según la carne reciban la señal del pacto, el bautismo.

La iglesia es la comunidad del nuevo pacto: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre” (Lucas 22:20; 1ra a los Corintios 11:25). Nosotros decimos cuando comulgamos. El nuevo pacto es la obra espiritual de Dios al colocar su Espíritu dentro de nosotros, al escribir la ley en nuestros corazones, y al hacer que andemos en sus estatutos. La iglesia es una comunidad auténtica espiritualmente. A diferencia de la comunidad del Antiguo Testamento la iglesia está definida por una vida espiritual y una fe verdadera. Tener estas cosas es lo que significa pertenecer a la iglesia. Por tanto, dar la señal del pacto, el bautismo, a aquellos que son meramente hijos de la carne y no muestran evidencias del nuevo nacimiento, o de la presencia del Espíritu, o de la ley escrita en sus corazones, o de tener una fe vital en Cristo; es contradecir el significado de la comunidad del nuevo pacto y retroceder en la historia de la redención.

La iglesia no es una replica de Israel. Es un avance sobre Israel. Administrar la señal del pacto como si este avance no hubiese ocurrido, es un gran error. Nosotros no bautizamos a nuestros hijos según la carne, no porque no los amemos, sino porque queremos preservar para ellos la pureza y el poder de la comunidad espiritual que Dios ordenó para la iglesia creyente del Cristo viviente. Oro porque usted sea persuadido de estas cosas, y para que muchos que se han estado retrayendo a sí mismos sean bautizados, no para cumplir con alguna constitución de la iglesia, sino por fe y obediencia, para glorificar la gran obra del nuevo pacto de Dios en sus vidas ¿Ha sido usted lavado por la sangre del Cordero? ¿Están perdonados sus pecados? ¿Ha muerto usted con Cristo y ha resucitado por fe para andar en novedad de la vida? ¿Mora en usted el Espíritu de Cristo? ¿Está siendo escrita la ley de Dios en su corazón? Venga pues, y represente esos cambios en el bautizo, y glorifique la gran obra del nuevo pacto de Dios en su vida.

Publicado por Pastor Damian Ayala

Este artículo ha sido publicado con el permiso de desiringGod.org

Hermanos, magnifiquen el significado del bautismo

Hermanos, magnifiquen el significado del bautismo

Por John Piper

Recuerdo un hermoso día del año 1973. El profesor Leonhard Goppelt había invitado a su seminario universitario sobre bautismo a un retiro al sur de Múnich en las colinas al pie de los Alpes Bávaros. Él era luterano y yo era el único estadounidense – y bautista. Nos reunimos en un monasterio y por varias horas debatimos el tema del bautismo de los niños contra el tema del bautismo de los creyentes. Era un espectáculo de dos: algo así como el caso de David y Goliat. Sólo que no habían israelitas bautistas alentándome. Como tampoco cayo derribado el Profesor Goppelt. Pero hasta la fecha creo que el vuelo de mi piedra fue verdadero y que tan sólo la fuerza impenetrable de una tradición que data del siglo 17 protegió el bastión del bautismo de los niños.

Pero ahora he llegado a la conclusión de que la “batalla de Baviera” fue librada a un nivel equivocado. Desde mi llegada a la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, he enseñado aproximadamente diez cursos de cuatro semanas de membrecía. Casi siempre han participado luteranos o católicos o presbiterianos o “covenanters” (firmantes del pacto escocés de la reforma religiosa) u otros parececidos que fueron “bautizados” cuando niños pero que quieren ser miembros de nuestra iglesia. Mes tras mes ha aumentado mi entendimiento de porque acepto el bautismo de los creyentes. Y ahora veo que nunca llegué a la raíz en Baviera.

Aquí aparece la forma en que mis pensamientos han avanzado. Este proceso consta de tres etapas (no diferentes a la infancia, adolescencia y madurez).

Primero vi que todo bautismo registrado en la biblia era el bautismo de un adulto que había profesado fe en Cristo. En ninguna parte en la Escritura aparece el ejemplo del bautismo de un niño. El “bautizo con su familia” (mencionado en Hechos 16:15, 33 y 1 Corintios 1:16 son excepciones sólo si uno supone que la “familia” incluye a los niños. Pero, en realidad, Lucas nos saca de esa suposición en Hechos 16:32 al decir que Pablo primero “le hablaron la palabra del Señor a él [el carcelero] y a todos los que estaban en su casa,” y entonces los bautizó.

Además de la ausencia del bautismo de los niños en la Escritura, también me doy cuenta de (en la misma forma que todo niño bautista de nivel escolar sabe) que la instrucción en el mandato de Pedro fue “Arrepentíos y bautícese” (Hechos 2:38). Nunca vi razón para cambiar este orden.

Pero poco a poco llegué a la conclusión de que estas observaciones eran únicamente sugestivas, no convincentes. Que no exista registro de bautismo de los niños no significa que no se realizaran. Y que Pedro dijera “Arrepentíos y bautícese,” a una audiencia adulta no elimina la posibilidad de que dijera algo diferente sobre los niños. Así que desarrollé mi segunda etapa y decidí “Mejor me aparto de los ejemplos del bautismo y me enfoco en la enseñanza sobre el bautismo.” Quizás el significado de la narrativa de Lucas podría ser clarificado a través del planteamiento de Pablo y Pedro.

Por supuesto que Romanos 6:1-11 me vino a la mente. Pero esta era el arma favorita del profesor Goppelt, porque no contiene una sola palabra de fe o cualquier otra reacción consciente a Dios hasta el versículo 11; y ahí la reacción viene después de bautismo. Por lo tanto el utiliza Romano 6 como la defensa clásica del bautismo de los niños. Para mí me va a cualquier dirección en forma aislada.

Pero Colosos 2:12 y 1 Pedro 3:21 me pareció ser devastador para los puntos de vista del bautismo de los niños. Pablo compara el bautismo con la circuncisión y dice, “Con él fuisteis sepultados en el bautismo, y en él fuisteis también resucitados por la fe en el poder de Dios que lo levantó de los muertos.” Esto dice claramente: en el bautismo somos resucitados por la fe. El bautismo es válido como una expresión de fe. No vi como un niño podría adecuadamente aceptar este símbolo de fe.

Entonces 1 Pedro 3:21 dice, “el bautismo…os salva (no quitando la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia) mediante la resurrección de Jesucristo.” Este texto asusta a muchos bautistas ya que parece acercarse a la noción de los católicos, luteranos y anglicanos de que el acto mismo del bautismo salva. Pero al huir de este texto malgastamos una poderosa discusión del bautismo de los creyentes. Ya que según lo que dice J.D.G. Dunn, esto es lo más se acerca a una definición que incluye fe. El bautismo es “una suplica a Dios.” Esto es, el bautismo es el llamado de fe a Dios. Enese sentido en ese grado, es parte del medio de salvación de Dios. Esto no debe asustarnos mas que la oración, “Si confiesas con tus labios que Jesús es el Señor. . .serás salvado.” El movimiento de los labios en el aire y el movimiento del cuerpo en el agua solo salva en el sentido de que expresan la suplica y la fe del corazón hacia Dios.

Entonces me parece que Colosenses 2:12 y 1 Pedro 3:21 cerraron el caso contra bautizar a los niños quienes todavía no pueden creer en Cristo o rogar a Dios.

Pero ahí fue donde mi batalla en Baviera se detuvo. Desde entonces se me ha estado demostrando en mis clases de membrecía a través de una larga sucesión de discusiones que hasta estos textos abren la [¡remota!] posibilidad de que un niño pueda ser bautizado basado en la fortaleza de la fe de sus padres y en la espera de su propia eventual “confirmación.” Es posible también que estos pasajes tengan relevancia únicamente en los entornos de los misioneros en lugares donde los adultos son convertidos y bautizados. Si Pablo y Pedro hubieran enfocado el tema de los nuevos niños en los hogares cristianos, quizás hubieran salido como buenos presbiterianos.

Lo dudo. Ya que existe una tercera etapa de razonamiento a favor del bautismo de los creyentes. Existe una gran respuesta bíblica y bautista al catecismo Heidelberg, que dice que los niños de padres cristianos “están comprendidos, como los adultos, en el pacto, y pertenecen a la iglesia de Dios… y deben ser incorporados a la Iglesia de Dios y diferenciados de los hijos de los infieles, así como se hacía en el pacto del Antiguo Testamento por la circuncisión, cuyo sustituto es el Bautismo en el Nuevo Pacto.” En otras palabras, la justificación del bautismo de los niños en la iglesia reformada esta relacionado con el hecho de que el bautismo es la contraparte de la circuncisión en el Nuevo Testamento.

De hecho existe una continuidad importante entre las señales de circuncisión y bautismo, pero los representantes presbiterianos de la teología reformada han restado valor a ladiscontinuidad. Esta es la diferencia profunda entre bautista y presbiteriano en lo relacionado con el bautismo. Soy bautista porque creo que en ese respecto respetamos tanto a la continuidad como a la discontinuidad entre Israel y la iglesia y entre sus respectivas señales del pacto.

La continuidad se expresa en esta forma: Así como la circuncisión fue administrada a todos los hijos físicos de Abraham quien integró el Israel físico, de la misma forma deberá administrarse el bautismo a todos los hijos espirituales de Abraham que integran el Israel espiritual, la iglesia. ¿Pero quiénes son estos hijos espirituales de Abraham que constituyen el pueblo de Dios en nuestra época?

Gálatas 3:7 dice, “Sabed, por tanto, que los que tienen fe, estos son hijos de Abraham.” Lo nuevo, desde que Jesús ha venido, es que la gente del pacto de Dios ya no son una nación étnica, política, pero si un cuerpo de creyentes.

Juan el Bautista inauguró este cambio e introdujo el nuevo símbolo del bautismo. Al llamar a todos los judíos a arrepentirse y bautizarse, Juan declara fuertemente y ofensivamente que la descendencia física no forma una parte de la familia de Dios y que la circuncisión, que significa una relación física, será reemplazada por el bautismo, que significa una relación espiritual. El apóstol Pablo recoge este nuevo énfasis, especialmente en Romanos 9, y dice, “ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos suyos. . . no son hijos de Dios los hijos según la carne” (vs. 7-8).

Por lo tanto un cambio muy importante ha sucedido en la historia redentora. Hay discontinuidad como también continuidad.

Zwingli y Calvin y sus herederos han tratado las señales del pacto como si ningún cambio significativo haya ocurrido con la venida de Cristo. Pero Dios esta formando a su pueblo hoy día diferente de cómo cuando esforzó con un grupo étnico llamado Israel. El pueblo de Dios ya no esta formado por parentesco natural, pero sí por la transformación sobrenatural de la fe en Cristo.

Con la venida de Juan el Bautista y Jesús y los apóstoles, el énfasis actual es que el estado espiritual de tus padres no determina tu membresía en el pacto de la comunidad. Los beneficiarios de las bendiciones de Abraham son aquellos que tienen la fe de Abraham. Estos son los que pertenecen al pacto de la comunidad.

Y estos son los que deberían recibir la señal del pacto: bautismo de los creyentes. Si pudiera regresar a Baviera, iría de inmediato a la raíz. Ahí es donde nuestra “defensa y confirmación” se ganará o se perderá. Pero el Señor nos lleva a través de la niñez, la adolescencia y la madurez por una razón. Toda etapa de razonamiento es útil. Conozcan su audiencia, hermanos, y magnifiquen el significado del bautismo.

Publicado por Pastor Damian Ayala

Este artículo ha sido publicado con el permiso de desiringGod.org


Usando bien lo que hemos recibido

Usando bien lo que hemos recibido

Por Christopher Shaw

Entonces el espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. Cuando se te hayan cumplido estas señales, haz lo que te parezca bien, porque Dios está contigo. 1 Samuel 10.6–7

¿Aquién de nosotros no le gustaría escuchar sobre nuestras vidas estas palabras? ¿Quién podrá detener a un hombre a quién se le ha hecho semejante declaración? La palabra dada incluye la promesa de una poderosa visitación por parte del Espíritu de Dios, la manifestación de un ministerio profético, y la experiencia de un corazón transformado. Muñido de semejante bendición, a este varón se lo anima a hacer lo que se le venga a la mano, porque el Dios todopoderoso respaldará su vida en todo tiempo. ¡Qué tremendo! ¿Dónde está el obstáculo que podrá detener el ministerio de este, que ha sido levantado por el Señor mismo? ¿Quién se le podrá oponer?

Si hubiéramos estado presentes en ese momento, ninguno de nosotros hubiera podido evitar soñar un poco acerca de las tremendas maravillas que Dios obraría a través de la vida de este siervo. Cuánto nos hubiera sorprendido que alguien nos diga en ese momento: «¿Sabes quién será el principal obstáculo al cumplimiento de esta palabra? ¡Él mismo!»

De hecho, ¡así fue! La persona a quien se le dijeron estas palabras fue al rey Saúl. Cuánta promesa está contenida en la declaración que se le hizo. La vida del rey, sin embargo, ilustra un importante principio sobre la vida espiritual. Uno puede recibir todos los dones, toda la unción y todos los demás elementos necesarios para un ministerio extraordinario. En ocasiones, hasta nos convencemos que la falta de estas cosas es lo único que realmente impide que alcancemos un grado de mayor grandeza en nuestras propias vidas. Pero si lo que hemos recibido no va acompañado de una vida de absoluta sumisión a nuestro Dios, nos espera la ruina.

Hace poco tiempo leía un artículo escrito por el Dr. R. Clinton, varón que se ha especializado en el estudio minucioso de la vida de los grandes líderes a lo largo de la historia del pueblo de Dios. Clinton compartía que muchos líderes fracasaron en la segunda parte de su vida. Es decir, empezaron con gran pasión, en ministerios que prometían aportar mucho a la extensión del reino. En el camino, sin embargo, muchos de ellos cayeron en adulterio, fueron descarrilados por otras pasiones, o simplemente quedaron atrapados en la aparente «grandeza» de sus propios ministerios, obsesionados consigo mismos.

Saúl es la triste ilustración de esta verdad. Empezó con una extraordinaria ventaja sobre sus pares. Pero terminó abandonado en un campo de batalla, sin el respaldo de Dios ni de sus pares. No supo complementar lo que había recibido, con una vida de devoción y sumisión al que le había regalado todas esas cosas.

Publicado por Pastor: Damian Ayala.

Cuando la crisis azota

Cuando la crisis azota

Por: Christopher Shaw

David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues el alma de todo el pueblo estaba llena de amargura, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David halló fortaleza en Jehová, su Dios, y dijo al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: «Te ruego que me acerques el efod». Abiatar acercó el efod a David, y David consultó a Jehová. 1 Samuel 30.6–8

David había salido a pelear junto a los filisteos, pueblo con él cual se vio obligado a morar luego de sufrir más de diez años de persecución por parte de Saúl. Mientras estaban David y sus hombres lejos de casa, vinieron a saquear su pueblo y se llevaron cautivos a las mujeres y niños. Cuando los guerreros regresaron a casa se encontraron con un cuadro verdaderamente desolador, el cual produjo en ellos una genuina amargura.

Quien ha asumido responsabilidades frente a otros se va a enfrentar ocasionalmente a situaciones de profundas crisis que pueden tener consecuencias devastadoras para el grupo. Esto es parte de la realidad que le toca vivir a cada líder. Y en algunas pocas situaciones, los seguidores cuestionarán duramente al líder y hasta contemplarán medidas drásticas contra su persona. Los hombres de David querían matarlo.

En situaciones de crisis siempre afloran en nosotros las reacciones más carnales. Nos lamentamos por lo ocurrido. Nos preocupamos por las posibles consecuencias. Cuestionamos los pasos que nos llevaron a la crisis. Nos enojamos con los que están más cerca nuestro. Buscamos a quién echarle la culpa. Nos apresuramos en tomar decisiones imprudentes. Todas estas cosas rara vez contribuyen a una solución.

Cuán instructivo resulta, entonces, observar el compartimiento de David en esta grave crisis que le tocó enfrentar. En primer lugar, note la reacción instintiva de un hombre acostumbrado a caminar con Dios: «David halló fortaleza en Jehová, su Dios». El hombre maduro debe inmediatamente procurar, en tiempos de crisis, acercarse a la única persona que puede darle la perspectiva correcta de las cosas, devolviéndole el equilibrio y la tranquilidad en medio de la tormenta: Dios mismo. David, como lo había hecho siempre, no se demoró en buscar del Señor la fortaleza que no poseía en sí mismo.

En segundo lugar, habiendo estabilizado sus emociones y fortalecido su espíritu, David no se puso a estudiar la situación para ver cómo podía salir de ella. Llamó al sa-cerdote para buscar de parte de Dios, una palabra específica para este grave revés. Sabía que, en última instancia, no importaba su propia opinión, ni tampoco la opinión de sus hombres. Sí era de extrema importancia recibir instrucciones del que verdaderamente controla todas las cosas. El resultado fue que David no solamente fue fortalecido, sino que también se le dieron los pasos apropiados para recuperar todo lo que habían perdido y se logró, de esta manera, una importante victoria para todo el grupo.

Aunque son momentos difíciles de transitar, no pierda nunca de vista que algunas de las lecciones más dramáticas e impactantes en la vida de sus seguidores vendrán cuando ellos tengan la oportunidad de observarlo en situaciones de crisis. Es allí donde aflorará lo mejor -o lo peor- que hay en su corazón.

Publicado por Pastor:  Damian Ayala

¿Los Adventistas y sus dos leyes, la de Dios y la de Moises?

Nota del administrador: Este articulo es tomado de un debate en el Post: Los Adventistas del Séptimo Día y el Sábado ¿Fue el día de reposo ordenado por Dios desde la Creación?

Como la exposición está muy completa la publicamos para su análisis.

¿Los Adventistas y sus dos leyes, la de Dios y la de Moises?

Por: Rubén Rivera.

El problema está en la división de la ley en dos, Ley de Dios y ley de Moises, Los adventistas entienden que la ley de Dios es la escrita en las tablas y que registra los Diez mandamientos y que se refiere a la ley Moral, el resto es ceremonial ósea la escrita por Moises.

Esto es una errónea interpretación la cual contradice lo enseñado en la Biblia, veamos:

La Biblia dice, que la Ley fue dada al pueblo Israelita: “Que son Israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la Ley, el culto y las promesas” (Ro.9:4).

Los Israelitas dividían el Antiguo Testamento en tres partes: La ley de Moisés, Los profetas y los Salmos (Luc.24:44).

La ley incluye los cinco libros de Moisés y fue la constitución promulgada por Dios para que su pueblo se rija por ellas. “Y. Que nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que Yo pongo hoy delante de vosotros?” (Dut.4:8).

Como constitución de un pueblo o nación, la Ley abarca muchos aspectos: Unos de carácter religiosos, otros de carácter social.

Dentro del término Ley se mencionan:

Ley del Holocausto.Lev.6:9.
Ley de la Ofrenda. Lev.4:14.
Ley del Sacrificio. Lev. 6:25.
Ley del Leproso. Lev. 14:12.
Ley de los Celos. Num. 2:29.
Ley del Nazareo. Num.6:13.

Pero estas Leyes no constituyen Legislaciones aisladas, al contrario forman parte de la única ley promulgada por Dios en el Sinaí.

Las expresiones “Ley de Dios” y “Ley de Moisés” se refieren a una misma Ley. “La Ley de Dios que fue dada por Moisés siervo de Dios. (Nehemias10:29).

Los escritores de la Biblia hablan de la Ley en singular, como una unidad.
Veamos que dice la Biblia en 2Reyes 22:8 “Entonces dijo el Sumo Sacerdote Hilcias al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en casa de Jehová”.

Pregunto a los amigos que dicen que el decálogo constituye en si una ley diferente y aparte superior a la ley de Moisés, como les llego el decálogo?, tienen en su poder las dos tablas?, no, claro que no, fue a través del libro de Moisés, y esto indica que los diez mandamientos forman parte de la única ley promulgada por Dios en el Sinaí.

El decálogo es como un resumen de la Ley, los aspectos mencionados en los Diez Mandamientos están ampliados o desarrollaos en otros capítulos de la ley.

Al Decálogo se lo llamo las dos tablas del testimonio (Éxodo 34:29) constituían un testimonio o evidencia de que la constitución dada a Israel tenia a Dios por autor.

TEXTOS BÍBLICOS QUE EVIDENCIAN QUE LA LEY DE DIOS Y LA DE MOISÉS SON LA MISMA.

Josué 24:26. “Escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios”
No creo que los adventistas se atrevan a afirmar que Josué haya escrito algo en las tablas de piedras, y si donde escribió fue en el libro de la ley escrito por Moisés entonces a esta ley se le llama ley de Dios.

Esdras 7:6. “Esdras……era escriba diligente en la ley de Moisés
Esdras 7:10. “Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová”
Esdras 7:12. “Esdras era erudito en la ley del Dios del cielo .
En estos pasajes de Esdras se menciona una sola Ley y se la llama “Ley de Moisés, Ley de Jehová y Ley del Dios del cielo”

Nehemias 8:1-3. “Esdras Leyó en el libro de la ley de Moisés……..desde el Alba hasta el medio día, en presencia de hombres y mujeres”, y en el versículo 8 dice “Leía en el Libro de la ley de Dios”
Me imagino que a ningún Adventista se le ocurrirá decir que la ley de Dios mencionada en este pasaje se limita a los diez mandamientos, ya que el decálogo se puede leer en menos de dos minutos, y Esdras estuvo leyendo desde el Alba hasta el medio día.

Lucas 2:22-24. “Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor…y para ofrecer conforme a lo que dice en la ley del Señor un par de tórtola.”
Aquí se le llama Ley del Señor a un rito que se encuentra prescrito en Levítico 12:6-8.

El Apóstol Pablo menciona la Ley alrededor de cincuenta veces en la epístola a los Romanos, si prestamos atención encontramos referencias del decálogo en el capitulo 7 verso 7, y a otros aspectos de la Ley en el capitulo 10 verso 51, pero para Pablo la ley es una y la llama Ley de Dios (Ro.7:22).

Marcos 7:10. “Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre”. Este sin duda es uno de los 10 Mandamientos, y aquí se lo atribuye a la Ley de Moisés, lo que prueba que a la misma se le llama “Ley de Dios y Ley de Moisés”. Entendemos entonces que es ley de Dios porque fue dictada por Dios, y Ley de Moisés porque fue Moisés quien la escribió en un libro por orden del supremo Legislador (Nehemias 10:29).

Queda probado de un modo fehaciente y claro que no existen dos leyes.

En el Sinaí fue promulgado el pacto de la Ley, Moisés fue el mediador (Gál. 3:19; Hebreos 8:5-6), en otras palabras Dios dicto la Ley y Moisés la transcribió al pueblo.

Para los que afirman que la Ley de Moisés es estrictamente de carácter ceremonial, les aclaro que una gran parte de la ley escrita por Moisés es de carácter moral.

Ejemplo: El Evangelio en Mat. 22:35-40 dice que un interprete de la ley le pregunto a Jesús, cual es el más grande de los mandamientos de la ley, y Jesús le dijo ” Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma… Y el segundo es semejante: amaras al prójimo como a ti mismo, de estos dos mandamientos dependen TODA la ley y los profetas”.

Como podemos comprobar estos dos mandamientos no forman parte del decálogo. Ambos mandamientos los encontramos en los libros escritos por Moisés:

El primero en Deut 6:5 “Y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital”.

El segundo en Lev.19:18. “No debes tomar venganza ni tener rencor contra los hijos de tu pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy Jehová”.

Cualquier persona con uso de razón entiende que el amor no es una ceremonia o un rito, sino un don, una virtud de carácter moral.

Los Adventistas limitan el pasaje de Mateos 5:17-18 (”No piensen que vine a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir;
porque en verdad les digo que antes pasarían el cielo y la tierra que pasar de modo alguno una letra diminuta o una pizca de una letra de la Ley sin que sucedan todas lascosas”.)
a los Diez Mandamientos, si esto fuera así, esta expresión en otros pasajes deberían tener la misma limitación.

Lucas 16:16 dice que la ley y los profetas eran hasta Juan. Si al expresión “Ley” del texto en cuestión se limita al Decálogo, entonces este debe terminar en el momento en que Juan el Bautista presenta a Jesús.

De acuerdo al Evangelio la Ley y los Profetas lejos de limitarse al Decálogo abarca todo el antiguo Testamento.
Mat. 7:12; 22:40; Luc. 16:31; Jn. 1:45; Hch. 13:15;28:23; Ro.3:21.
Si leemos con cuidado en Lucas 24:44, es el Propio Jesucristo que se refiere a todo el Antiguo Testamento como: La Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos.

Apelando al sentido común la Ley y los Profetas, no se pueden limitar al Decálogo, por que, qué tuvieron que ver los profetas con las dos tablas de piedras?

Jesús no vino para abrogar arbitrariamente la Ley y los profetas, El vino a cumplir lo que los Profetas y la ley habían dicho en relación a la redención de los Hombres.(Luc. 24:44; Mat.5:17-18; Ro.3:2; 6:14 ;6:23; Gal.4:5; 3:10; 1Cor. 15:13).

Si Jesús al morir por nosotros no cumplió y abrogo ni una Jota, ni una tilde de la Ley, entonces los Adventistas están bajo maldición de la Ley, porque ellos no cumplen todo lo que está escrito en la Ley y los profetas.

Pregunta Clave
Si es verdad que la Ley de Moisés fue clavada en la Cruz y que murió con Cristo. Por qué los adventistas no comen las carnes prohibidas por la Ley de Moisés?. Creen realmente que la ley fue clavada en la cruz o no?.

Si lo creen deben andar en libertad con que Cristo nos hizo libres y no permanecer bajo el yugo de la esclavitud.(Gal.5:1; Hch.11:1-9; 1Co. 10:25).

Pasajes del Nuevo testamento donde el Termino Ley abarca todo el Antiguo Testamento.
Juan: 10:34 Salmos: 82:6
12:34 110:4
15:25 35:19
1Co. 14:21 Isaías: 28:11
14:34 Gálatas:3:16
La palabra Ley en su sentido más amplio abarca todo el antiguo testamento, porque los libros que la componen se originaron bajo el pacto de la Ley.

La ley abolida para el cristiano
Dios hizo un pacto con Israel en el Sinaí, aquel pacto fue un convenio entre Dios y el pueblo Israelita Dut. 5:3
Dios propuso el pacto (Éxodo 19: 3-6)
El pueblo se comprometió a cumplirlo (Éxodo 19:7-8; 24:7)
El libro de la ley es llamado “libro del pacto!” Porque en sí lo constituían los mandamientos, ordenanzas, normas y leyes que Dios dictó a su pueblo Israel.

La legislación del Sinaí es llamada el Pacto de la ley, en contraste con el Pacto de la Gracia El pacto incluía lo que escribió Moisés y lo que escribió Dios.
” El altísimo dijo a Moisés Escribe tú estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel” ” Y escribió Dios en las tablas del pacto los Diez Mandamientos” (Éxodo 34:27,28).
Si el pacto de la ley está en vigor, entonces está en vigor la ley del pacto, pero si el pacto de la Ley fue abrogado, entonces fue abrogada la ley que lo constituía.
El pacto y la ley son inseparables, el pacto es la ley y la ley es el pacto, nacieron juntos y terminaron juntos.

Al decir que la Ley fue abrogada reconozco que el asunto es delicado y complejo, algunos se sorprenderán. Los principios Morales de Dios no cambian ni se abrogan, estuvieron vigentes antes de la promulgación de la Ley en el Sinai, y continúan vigente después de la muerte de Cristo. Estos principios fueron estampados por el creador en la constitución moral del hombre creado a su imagen y semejanza (Ro. 2:14,15 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, ), e incorporados al pacto de la Gracia, la Ley de Cristo 1Co (.9:21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.

El ignorante que roba o mata, es amonestado por su conciencia aunque no haya oído jamás el Decálogo.

Y pregunto aquí: ¿Puede considerarse el día de reposo como un atributo moral a Dios? De ninguna manera. La ley del descanso fue implantada para beneficio del hombre, y no como expresión de la naturaleza Divina. (Mar. 2:27).

La ley del Sinai se levantó como una pared de separación entre Israel y los demás pueblos de la tierra. Dios tuvo un propósito bien definido al levantar aquel muro, del cual los días de reposo constituían una parte o piedra (Ex. 31:13; Ez. 20:12).

Pero el Nuevo Testamento nos dice que el muro ha sido derribado (Ef. 2:14.15; Hch. 10:9-16; 11:2-9). El pacto de la ley prohibía a los judíos comer con los gentiles, pero Pedro alego que Dios le había mostrado que la ley que declaraba prohibida o inmundas algunas carnes o comidas ya no tenía vigencia bajo la dispensación de la gracia, Dios declara limpio lo que la ley había declarado inmundo (Hch.10:15). Este cambio ya lo había apuntado Jesús cuando declaró “Limpios todos los alimentos” (Mrc. 7:19).

El sábado formó parte de la ley del Sinaí. Si aquella ley estuviera en vigor, nosotros guardaríamos el sábado. Pero como estamos plenamente convencidos de que no está vigente, no nos sentimos obligados a observarlo como día de reposo cristiano.

La epístola a los Gálatas constituye, de principio a fin, una vigorosa refutación de las enseñanzas de los Judaizantes de aquel tiempo (Gal. 2:14) “Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo Judío, vives como los gentiles y no como Judío, ¿porqué obligas a los gentiles a judaizar?.

El Apóstol de los gentiles expone en Gálatas y Romanos, la naturaleza, el propósito y el alcance de la ley. Todo el que estudie y entienda correctamente el capitulo tres de Gálatas sabrá cuál fue la misión encomendada a la ley.

Dios hizo un pacto con Abraham, y este encerraba la siguiente promesa: “En tú simiente serán benditas todas las naciones de la tierra” (Gen. 22:18), La simiente de Abraham mencionada en este pasaje es Cristo (Gal. 3:16). Tengamos presente aquí que la promesa de Dios se basa en su infinita misericordia. Aquel pacto no tenia mediador porque la promesa no encerraba condición alguna que obligara a la parte humana. Dios promete y el hombre recibe.

Cuatrocientos años después de la promesa hecha a Abraham, fue promulgado el pacto de la ley (Gál. 3:17), pero este pacto no descansaba en la Gracia soberana de Dios, y aquí vemos dos partes: de un lado estaba el Dios justo y Santo, y del otro el pueblo pecador; por eso fue necesario un mediador que fue Moisés (Gál. 3:19-20). Este pacto estaba condicionado, Dios lo propuso con las bendiciones y maldiciones inherentes (Deut.28), y el pueblo se comprometió a cumplirlo cada día, cada semana, cada mes, y cada año. ¿Cuál fue el resultado? Dios cumplió su parte, pero el pueblo fue infiel, desobediente, transgresor.

Y aquí surge la muy lógica pregunta del Apóstol: ¿Para que sirve la ley?. El mismo Apóstol responde “Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la Simiente a quien fue hecha la promesa” (Gál, 3:19). ¿Quién era esta simiente? CRISTO. En este pasaje de las escritura tenemos la esencia del tema que estoy tratando.

La ley en función de pacto no es eterna, tuvo principio; fue promulgada 430 años después de la promesa hecha a Abraham. Dios la promulgo con carácter temporal “HASTA QUE VINIESE LA SIMIENTE”.

El pacto de la ley fue agregado a la promesa hecha a Abraham. Lo permanente es la promesa de gracia, y no la ley. Dice Pablo que la ley no abrogo aquella promesa (Gál. 3:17). Pero el cumplimiento de aquella promesa sí abrogó la ley (Gál. 3:24, 25).

La ley no se promulgó para evitar o prevenir el pecado, sino para manifestarlo o descubrirlo, para hacer sentir al hombre la necesidad de un salvador,

Pablo dice que antes que viniese la fe estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que a iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo. Para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, (Cristo), ya no estamos bajo el ayo. (Gál. 3:23-25). Esto, para el que quiera entender está claro como la luz del día. La ley fue promulgada con carácter temporal hasta la venida de Cristo como Redentor, y con esto concuerdan las palabras de la Biblia en Romanos 10:4 que dice: PORQUE EL FIN DE LA LEY ES CRISTO, para justicia (justificadora) a todo aquel que cree. Esto, como quiera que se mire, dice que la ley termina donde empieza Cristo.

En Gálatas 2:19,20, dice Pablo: Yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado. ¿Esta Ud. Crucificado con Cristo?, si lo está entonces está muerto para la ley.

La ley del Sinaí no tenia corazón, no tenia lagrimas para verterlas por el pobre pecador, no tenia misericordia del caído ni brazos para tenderlos sobre el convicto, ni poder para ayudar al hombre a vencer las tentaciones.

En cambio la Gracia tiene todo cuanto el hombre necesita para levantarse a una vida superior, para alcanzar la paz con Dios, para vencer las tentaciones, para obedecer al Señor. El pecado ya no se enseñoreará del hombre regenerado porque ya no está bajo la ley sino bajo la gracia.(Ro.6:4).
Romanos 7:1-6 Nos enseña con toda claridad que quien esté muerto con Cristo está libre de la ley. La ley mato a nuestro substituto o fiador (Gál. 3:13) . Y en tal virtud de la muerte de Cristo, el que se identifica con Cristo en su muerte y resurrección, muere para la ley y resucita a una nueva vida y a nuevas relaciones (Col. 3:1-3).

No concibo que un convertido a Cristo, cuya mente ha sido iluminada por el Espíritu Santo, pueda sentirse ligado a la ley después de haber estudiado o analizado detenidamente los pasaje que hemos considerado. Pablo dice que la ley se enseñorea del hombre mientras este vive. Pero el que se ha identificado con Cristo en su muerte redentora , no vive ha muerto para la ley. Y así como la mujer casada queda libre de la ley del marido cuando este muere, el cristiano convertido queda libre de la ley cuando se identifica con Cristo en su muerte.

Así como la mujer viuda está en libertad de casarse con otro, el cristiano convertido se ha casado con otro, con el Redentor resucitado (Ro. 7:1-6) Y esto nos deja también en libertad de guardar cualquier otro día, el día del Señor.

Cuando presentamos este pasaje de Romanos 7, a los Sabatístas ellos le plantan encima la etiqueta de ley ceremonial Y dicen que estamos libres de la ley de Moisés, pero no de la ley de Dios, los Diez Mandamientos. . Para Pablo no hay mas que una sola ley: La ley de Dios promulgada en el Sinai y transmitida al pueblo por medio de Moisés.

Los Adventistas pretenden evadir el propósito central de la enseñanza de Pablo en Romanos 7:1-6 diciendo que todo lo que el apóstol enseña en este pasaje se refiere a la ley ceremonial. Cuando se les demuestra que la ley mencionada en este capitulo incluye el Decálogo, se quedan desarmados y perplejos.

Que como lo probamos, sencillo: En el versículo 6 leemos que estamos libre de la ley. ¿Qué como lo sabemos? El mismo Apóstol dice, en el versículo siguiente: ¿Qué diríamos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: NO CODICIARAS. La expresión no codiciaras resume el ultimo de los Diez mandamientos (Ex. 20:17). Así que Pablo dice en Romanos 7:6 que estamos libres de la ley, y en el versículo 7 nos indica que a la ley que él se refiere incluye el decálogo.

En Gálatas 4:4 dice que Dios envió a su Hijo……nacido bajo la ley. ¿Bajo que ley? ¿o bajo que parte de la ley? Jesús como hijo de una mujer israelita, nació y vivió bajo el pacto de la ley promulgada en el Sinaí. ¿Quién se atrevería a limitar el alcance de la palabra LEY en este pasaje, diciendo que Jesús vivió bajo la ley de Moisés y no bajo la ley de Dios?
Jesús nació y vivió bajo la ley, bajo toda forma de ley dada por Dios a los Israelitas. Pues bien con que propósito envió Dios a su Hijo a este mundo? Para que redimiese a los que estaban bajo la ley (Gál. 4:5) . De la misma ley bajo la cual el nació y vivió. ¿ Por qué hemos de dar a la palabra ley un alcance general en el versículo cuatro y uno parcial o limitado en el versículo cinco? Hacerlo así no tendría lógica ni sentido.

En 2 Co. 3 el Apóstol establece un contraste entre los dos pactos: el de la ley y el de la gracia, el de la letra y el del Espíritu. Dice que el pacto de la ley
1. Fue grabado con letras en piedra. (3:7)
2. Su ministerio fue de condenación. (3:9)
3. Fue un ministerio de muerte . (3:7)
4. Su gloria fue limitada y temporal. (3:9-13)
5. Había de perecer. (3:11)
6.Había de ser abolido. (3:13 ) ” y no hacemos como cuando Moisés se ponía un velo sobre el rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista con intensidad en el fin de aquello que había de ser eliminado”.

Los Adventistas no pueden negar que este pasaje se refiere a los Diez mandamientos, ya que Pablo nos habla aquí del pacto que fue grabado en piedra (Dut.9:9).

Estamos absolutamente seguros que es así, porque cuando Moisés bajo del monte con las tablas de piedras, su rostro era resplandeciente, y se puso un velo sobre el rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en lo que había de ser abolido ( Ex. 34:27-35; 2Co. 3:13). Y el Apóstol se refiere precisamente a aquel hecho, a aquellas tablas, a aquella gloria, y a aquel velo. Y dice que el ministerio de aquellos mandamientos grabados en piedra eran de condenación y muerte, y había de ser abolido .

Dios permitió que aquellas tablas desapareciesen, porque como su ministerio no iba a ser permanente, no convenía que los hombres convirtiesen aquellas piedras en objeto de veneración.

En lugar del ministerio encomendado a la letra grabada en piedras. Dios ha introducido el ministerio del Espíritu. Ministerio que se desarrolla en el corazón del hombre regenerado. Y Pablo dice que:
1. Que es mas glorioso que el de la ley grabada en piedras. (3:9)
2. Es un ministerio de justificación. (3:9)
3. Es un ministerio permanente. (3:11)
4. Es un ministerio de Libertad. (3:17)
5. Es un ministerio que nos permita mirar a cara descubierta
(sin velo) la gloria del Señor. (3:18)
6. Es un ministerio que transforma a quienes partirán de él,
a la semejanza del Señor. (3:18).

Pablo nos dice, en 2 Corintios 3, que algunos no entienden el verdadero propósito de la ley, ni la naturaleza del evangelio. Tienen un velo sobre el entendimiento; velo que no les permite ver o discernir la verdad. (2Co. 3: 14-16) Pero cuando se conviertan al Señor el velo se quitará.

Todo el que lea este capitulo de la Escritura con una mente iluminada por el Espíritu Santo tiene que darse cuenta de que el pacto de la ley fue abolido; y que tal abolición incluye los Diez Mandamientos grabados en piedra por el dedo de Dios.

Un Adventista dijo en cierta ocasión que Dios abolió las piedras pero no los mandamientos que fueron grabados en ellas. Pero no es eso lo que dice el pasaje en cuestión. Pablo dice que fue abolido el ministerio de muerte grabado con letras en piedra. El ministerio corresponde a la letra, no a la piedra, así que lo que fue abolido es lo que se escribió en la piedra..

Ademas una ves anulada el acta de los decretos que habían contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, nadie nos puede juzgar en comida o en bebida, o en cuanto a días de reposo, todo lo cual es la sombra de lo que ha de venir. (Col.2:10.17).

Es muy posible que los adventistas digan que Pablo se refiere en este pasaje a todos los sábados del pacto, pero no al séptimo día. Pero debo decirle que no, El Apóstol se refiere a todos los sábados del pacto de la ley, y esto incluye al séptimo día, podemos notar que nunca hizo diferencia entre el séptimo día y los demás días de reposo.

El Apóstol nunca ordeno a los gentiles a guardar el séptimo día, ni ninguno otro aspecto que les ligase al pacto de la ley, y cuando algunos fueron convencidos a guardar todos los días de reposo del antiguo testamento, los censuró abiertamente sin hacer distinción de días.
POR TANTO, QUE NADIE OS JUZGUE EN COMIDA O BEBIDA, O EN CUANTO A DIAS DE FIESTA, LUNA NUEVA O DIAS DE REPOSO.

Por lo tanto el Sábado para el cristiano no debe ser cuestión de vida o muerte como lo es para los adventistas.

Para los que dicen que la muerte de Cristo, antes de librarnos de la ley, sella para siempre la autoridad de la misma. ¿No contradicen abiertamente estas palabras a las enseñanzas de Jesucristo y sus apóstoles?.

Dios anunció, por medio del profeta Jeremías, su propósito de promulgar un nuevo pacto. Y dice que el nuevo no sería como el pacto que hice con sus padres el día que tome su mano para sacarlos de la tierra de Egipto (Jer.31:32). Jesús anuncio este nuevo pacto al decir: Esto es mi sangre del nuevo pacto. (Mat. 26:28).

El Señor ordeno a sus discípulos que predicasen el evangelio (nuevo pacto), y no la ley (Mrc.16:15).

Pablo nos dice en 2Co 3:6: “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”. y nos presenta un contraste entre el nuevo y el antiguo.

Dios los bendiga.

Publicado Por Pastor Damián Ayala.


¿En verad hay que ver para creer?

¿En verdad hay que ver para Creer?

Por: Sugel Michelén

Todos conocemos el dicho: “Si no lo veo, no lo creo”. En esa frase tan popular se expresa en forma llana una de las teorías del conocimiento que más ha calado en el pensamiento del hombre moderno: el empirismo. Según los empiristas sólo podemos conocer aquello que percibimos por los sentidos. En esto concuerdan con los cientistas, quienes afirman que la ciencia es el único paradigma de verdad y racionalidad; según ellos, nada puede ser realmente conocido a menos que pueda ser probado científicamente.

Hay dos clases de cientistas, el fuerte y el débil. El cientista fuerte proclama que una proposición es verdadera o racional si, y sólo si, puede ser verificada por el método científico. De ese modo excluyen la posibilidad de llegar a conclusiones objetivas y razonables acerca de Dios, o de los valores éticos y morales o del sentido de la vida. Los cientistas débiles, en cambio, están dispuestos a conceder la posibilidad de que existan verdades aparte de la ciencia a las que podamos atribuir cierto grado de racionalidad, pero defienden el conocimiento científico como el más valioso, serio y autoritativo que podemos alcanzar como seres humanos.

Sin embargo, aunque los cientistas se presentan a sí mismos como el paradigma de la racionalidad, su teoría se refuta a sí misma y es, por lo tanto, irracional. El cientista fuerte dice que sólo puede ser considerado como verdadero y racional lo que puede ser  probado por la ciencia. Pero esta no es una declaración científica, sino filosófica. La veracidad de esta proposición no puede ser probada científicamente. Cabría preguntarle al cientista: “¿Qué concepto de verdad probado científicamente es el que estás usando en tu declaración? ¿Cómo puedes probar en un laboratorio que tus conceptos de verdad y de racionalidad son correctos?” Y en cuanto al cientista débil, su problema es que descansa en la filosofía para probar que las proposiciones filosóficas son inferiores a las científicas.

Los cristianos no limitamos el conocimiento de ese modo. Nuestra fe nos provee una visión más amplia de la realidad, porque descansa sobre una base racional (la revelación de Dios), pero nos permite llegar más lejos que el empirista porque por medio de la revelación divina conocemos lo que no podríamos conocer valiéndonos únicamente de los sentidos y nuestras capacidades intelectuales. Así que en vez de decir: “ver para creer”, decimos como Agustín de Hipona: credo ut intelligam – “creo para entender”. La fe es un elemento esencial para el conocimiento, entendiendo “fe” en este caso como “creencias provisionales en ciertas cosas antes que podamos validarlas por la demostración”. Esa fe produce en nosotros un deseo de conocer mejor lo que ya se cree. Los cientistas poseen esa clase de fe; ellos parten de ciertas premisas sobre las que construyen su teoría del conocimiento, premisas que, como hemos visto ya, no pueden ser probadas científicamente. Ellos también creen para entender. Pero mientras su fe descansa en ellos mismos, la nuestra descansa en Dios y Su revelación.

Publicado Por Pastor Damián Ayala.


Levantar al Caído.

Levantar al Caído.

Por Pastor Damián Ayala.

Gálatas 6.1–2 (RVR60)

1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

El juez mas severo de los cristianos que han caído en pecado son los mismos cristianos, en vez de extender la mando para levantar al que a tropezado le ponen el pie en el cuello para que ya no se levante.

¿Qué se debe hacer para ayudar al hermano que ha caído en pecado?

Tenemos la responsabilidad de ayudarle. Si no somos los indicados para lograr su restauración, entonces debemos compartir el problema solamente con un líder de la iglesia u otro cristiano con madurez, para que pueda prestarle la ayuda que necesite (Gálatas 6:1, Mateo 18:15–17). Es muy importante seguir las instrucciones de la Biblia para levantar al caído. Estos procedimientos contribuyen a conservar la unidad en la iglesia y el testimonio del pueblo de Dios.

Pero ¿Que pasa cuando un líder sea Pastor, evangelista, maestro, anciano, diácono etc.. Cae en pecado? ¿Que se debe hacer?

Es muy triste ver como líderes de la iglesia, que se veían llenos del Espíritu Santo, que predicaban con autoridad y poder el evangelio de Cristo, hombres y mujeres que reclamaban los grandes milagros en sus ministerios y siempre buscando una iglesia de multitudes, caigan delante de tus narices en las primeras expectativas de crecimiento. Es triste ver por ejemplo aquellos pastores que cambien su autoridad, poder, unción y comunión con Dios por el pecado del adulterio. Si hermanos es muy triste ver personas verdaderamente santas en el Señor convirtiese en sepulcros blanqueados.

Pero mas triste es ver como los demás líderes ponen el pie en la cabeza de aquel que se encuentra en esta situación, ver como corren como yenas salvajes a devorar lo que quedo,  como en muchos de los casos los amantes de la información lo hacen saber a toda la congregación para aumentar la pena y la deshonra del caído. Al final toda la congregación se da cuenta de algo que solo un pequeño grupo debió resolver.

Tenemos la obligación de ayudar a su restauración y no destruirlo, en este tipo de situaciones tenemos la obligación de hacerlo saber SOLO a la cobertura del líder, ellos deberán comenzar en amor el proceso de restauración, Será la cobertura del líder que tomara la decisión de quien se quedara en el lugar del caído. Recordemos hermano que el amor cubre multitud de pecados y que si alguno a pecado abogado tenemos para Cristo.

La solución no debe ser la critica, el aislamiento, el rechazo sino el amor.

Dios los bendiga.


Debate Homosexualidad: ¿Opción sexual o Enfermedad?

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