¿POR QUÉ NO SOY TESTIGO DE JEHOVÁ?

¿POR QUÉ NO SOY TESTIGO DE JEHOVÁ?

1. Creo en la deidad de Jesucristo: Cristo es eterno, siempre ha sido Dios y siempre será Dios. Los testigos de Jehová creen que la Palabra o Verbo es la primera criatura que creó Dios, es “un dios” en el sentido de un ser “poderoso” pero no es Dios. Recalcan que el Verbo es “el primogénito de la creación” (Col. 1:15), es decir, el primer ser engendrado por Dios, no obstante que el contexto indica que “primogénito” significa también el que tiene “la preeminencia” (Col. 1:18). No se refiere aquí a su comienzo, pues estaba con Dios en el principio (Jn. 1:1). Tratan de demostrar que el Hijo es inferior a Dios. Señalan que Jesús dijo que “el Padre mayor es que yo” (Jn. 14:28), no obstante que Jesús quería decir que el Padre es mayor en autoridad y no diferente en naturaleza (Fil. 2:6–8; Jn. 1:1, 2; 5:18; He. 1:8, 9). Este dicho de Cristo (Jn. 14:28) “se refiere a la subordinación voluntaria de Jesús al Padre durante su vida terrenal, en la cual le estuvo sometido por su propia voluntad. No dice nada de su naturaleza; sólo se refiere a su rango en la tierra … a su posición, y no a su persona”.

Durante su tiempo en la tierra, Cristo era más que un hombre perfecto. Por profecía, él fue llamado “Emanue” (Isa. 7:14) y fijémonos bien en que el nombre no significa “Hombre perfecto con nosotros”, sino “Dios con nosotros”.

2. Creo que Jesucristo resucitó corporaímente de los muertos y que no resucitó en espíritu, como ensenan los testigos de Jehová. “Mirad mis manos y pies, que yo mismo soy: palpad y ved; porque un espíritu no tiene carne y huesos, como véis que yo tengo” (Lc. 24:39).

En cuanto a la expresión “vivificado en espíritu” (1 P. 3:18), los testigos de Jehová la sacan de su contexto. Parece que se refiere al tiempo entre la muerte de Jesús y su resurrección. En tal caso, existía su espíritu después de su muerte. Si no, ¿qué fue “vivificado”? Nada menos que su cuerpo, que volvió a tener vida cuando su espíritu, su personalidad, volvió a su cuerpo, que fue entonces glorificado. De todos modos, su espíritu seguía existiendo, pues Jesús lo encomendó al Padre cuando murió.

Russell se imaginó que el Padre quitó el cuerpo de Jesús de la tumba, para que los discípulos supiesen que había resucitado. El evangelista Guillermo Biederwolf comenta: “Los sumo sacerdotes inventaron la mentira de que los discípulos lo hurtaron, para engañar a la gente. Ahora viene Russell con una mentira mayor: que Dios lo hurtó para engañar a los discípulos.”

3. Creo que Jesucristo retornará en forma visible y no volverá en forma espiritual, invisible y secreta como enseñan los testigos de Jehová. “He aquí que viene con las nubes y todo ojo le verá” (Ap. 1:7).

4. Creo que el Espíritu Santo es más que una fuerza o poder impersonal; es una persona, la tercera persona de la Trinidad. El habla (1 Tim. 4:1), puede ser contristado (Ef. 4:30), puede ser tentado mintiéndole (Hch. 5:3, 9), puede ser apagado (1 Tes. 5:19), guiaba a los apóstoles a toda verdad (Jn. 16:13), y glorifica a Cristo, tomando las cosas suyas y haciéndonoslas saber (Jn. 16:14). Se coloca al nivel y dignidad de las otras personas de la trinidad, en la fórmula bautismal (Mt. 28:19).

5. Creo que el hombre tiene un alma o espíritu inmortal. Según la definición ruselista de las palabras nefsh (hebreo) y psyjé (griego) traducidas “alma” en la Biblia, el alma se refiere a (1) “una persona, un individuo, o un animal inferior”; o, (2) a “la vida de que disfruta una persona o animal como tal”. Insisten en negar que es la parte inmortal del hombre; sostienen que, en la muerte, el hombre se aniquila totalmente.

Aunque la Biblia emplea a veces este vocablo en los sentidos adoptados por los testigos, también lo usa para referirse a la parte inmortal del hombre, algo distinto del cuerpo, algo que sobrevive a la muerte. Por ejemplo, Jesús dijo: “No temáis a los que matan el cuerpo, pues el alma no pueden matar” (Mt. 10:28; véase He. 6:19; 10:39; Ap. 6:9; 20:4). Por lo tanto, la muerte no se refiere a la destrucción del alma. El hombre, al morir no deja de existir, como enseñan los testigos; sobrevive su alma.

6. Creo que habrá castigo eterno para los injustos y rechazo la doctrinaruselista, de que “el juicio de Dios” es meramente un “período de prueba”, una oportunidad de probarse fiel. Aunque el lugar denominado “Seol” en el hebreo y “Hades” en el griego, significa a veces sepulcro o muerte, también se refiere a la morada de los espíritus de los difuntos (Dt. 32:22; Is. 14:9, 11, 15; Job 38:17; 1P. 3:18–20). Todos los espíritus de los muertos solían ir a este lugar pero, desde la resurrección, los espíritus de los creyentes que mueren en Cristo van directamente al cielo, para estar con Cristo (Jn. 14:2, 3; 17:24; 2 Co. 5:8; Fil. 1:23). Desde entonces no hay redimidos en el Hades, sino solamente injustos, esperando el día del juicio.

También existe el “infierno” (el Gehena), el lugar de tormento donde serán arrojados los hombres reprobados y los espíritus malignos. El Señor habla de Gehena en términos solemnes y terribles (Mt. 5:22, 29, 20; 10:28; 18:19; Lc. 12:5; Stg. 3:6). Parece ser sinónimo del “horno de fuego” de Mt. 13:42; del “lago de fuego”, de Ap. 19:20; 20:10, 14, 15 y de la “perdición”, de Ap. 17:8, 11.

“Bajo el gobierno de un Dios infinitamente santo, justo, sabio y amoroso, obligado por su propia naturaleza y por el cuidado que tiene del universo a expresar su aborrecimiento hacia el pecado, la existencia del infierno es una necesidad (Ro. 6:23; 2 Ts. 1:6–11; Ap. 20:11–15). Los que son castigados en el infierno son criaturas libres, responsables, pecadoras que han empleado mal el tiempo de prueba que se les ha concedido, y rechazado la gracia que Dios les ha ofrecido … Parece que el grado de los tormentos será medido según el grado de la culpa (Mt. 10:15; 23:14; Lc. 12:47, 48). Este castigo será eterno, como lo será también la felicidad en el cielo (Mt. 25:46).”

7. Creo que la salvación es por medio de la fe en Jesucristo y es aparte de obras. Los testigos de Jehová creen que Jesús es el rescate del pecado, pero que la fe en él es solamente el primer paso hacia la salvación y no es la salvación misma. Se salva una persona conociendo las doctrinas de los testigos de Jehová, llevando una vida moral y participando en la divulgación de sus doctrinas. Pero la Palabra de Dios dice: “El que tiene al Hijo, tiene la vida” (1 Jn. 5:12). “Vosotros sois completos en él” (Col. 2:10). “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Ro. 8:1).

8. Creo que no habrá una segunda oportunidad para ser salvo después de la muerte, sino que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Heb. 9:27). Rechazo la enseñanza de que los inconversos serán resucitados antes del milenio y tendrán cien años para aceptar la doctrina de los testigos de Jehová, pues los pecadores serán resucitados después del milenio (Ap. 20:5), y serán juzgados inmediatamente (20:11–15).

9. Creo que todos los creyentes serán resucitados corporalmente y no serán divididos en dos grupos: “la manada pequeña” (144.000 o la iglesia de seres espirituales), y “la gran multitud” o “las otras ovejas”, que serán resucitados corporalmente y se reproducirán en la tierra, durante toda la eternidad. La Iglesia del Señor consiste de todos “los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (1 Co. 1:2).

10. Creo que Dios ha establecido gobiernos y que los magistrados no son instrumentos del diablo, sino que son “servidores de Dios para nuestro bien” (Ro. 13:1–7). Debemos respetar nuestra bandera, votar en las elecciones, servir en las fuerzas armadas y aceptar otras obligaciones como ciudadanos. Recibimos los beneficios del Estado y nos corresponde cumplir con nuestros deberes civiles.

11. Creo que los testigos de Jehová están perdidos, pues niegan la deidad de Jesucristo. “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor … serás salvo” (Ro. 10:9). “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre” (1 Jn. 2:23).

Hoff, P. (1993). Otros evangelios. Miami, FL: Editorial Vida.


LAS DOCTRINAS DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

LAS DOCTRINAS DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Por: Pablo Hoff

Los testigos de Jehová no han publicado artículos de fe ni declaraciones de un sistema de doctrina. Niegan categóricamente que han adoptado las ideas de Russell. Sostienen que extraen sus enseñanzas directamente de la Biblia. Josh Mc Dowell observa, sin embargo, que “hacen mal uso de las Escrituras, con el fin de apoyar sus creencias características. Esto lo hacen mayormente citando los textos fuera de su contexto, al mismo tiempo que omiten otros pasajes que son importantes para el tema. En la práctica, sus propias publicaciones tienen prioridad sobre las Escrituras.”6 Además, los traductores de su versión de la Biblia, son acusados de alterar ciertos pasajes bíblicos, a fin de que armonicen con las nociones de Russell y Rutherford, las cuales contradicen las Escrituras.

1. Niegan la Trinidad y la deidad de Jesucristo. Según los testigos de Jehová, Dios no es trino sino una sola persona, “Jehová”. Niegan la deidad de Cristo, afirmando que fue la primera criatura que Dios creó. El Espíritu Santo es una fuerza impersonal, una influencia que emana de Dios. Afirman que es una doctrina de “los antiguos babilonios y egipcios y otros mitólogos” (Sea Dios veraz, pág. 100).

Sólo los religiosos “trinitarios” tienen la suficiente presunción de afirmar, sin ninguna base bíblica, que las otras dos personas son iguales con Jehová Dios; pero el mismo Jesús no afirma ser una de tales personas.7

La obvia conclusión, por tanto, es que Satanás es el originador de la Trinidad (Sea Dios veraz, edición 1946, pág. 82).

Las verdaderas Escrituras hablan del Hijo de Dios, el Verbo como “un dios”. Él es un “poderoso dios”, pero no “el todopoderoso Dios”, que es Jehová (Isaías 9:6).8

En el tiempo del comienzo de su vida, fue creado por el Dios eterno, Jehová, sin la ayuda ni por medio de ninguna madre. En otras palabras, él fue la creación primera y directa de Dios … Él no fue una encarnación, en la carne, sino fue carne, un Hijo humano de Dios, un hombre perfecto, que ya no era un espíritu.9

2. Niegan la encarnación de Jesucristo. Aseveran que Jesús fue un hombre perfecto, pero nada más que hombre. El fundador de la secta explica:

Tampoco fue Jesús una combinación de las dos naturalezas, la humana y la espiritual … Cuando Jesús estuvo en la carne fue un ser humano perfecto; y desde su resurrección es un ser espiritual … experimentó por. dos veces cambio de su naturaleza … dejó una naturaleza para tomar la otra (Estudios de las Escrituras I, págs. 185–186).

Un escritor anónimo de los “testigos” modernos, señala lo mismo: “La justicia de Dios no dejaría que Jesús, como rescate, fuera más que un hombre perfecto” (Sea Dios veraz, pág. 105).

Así la obra expiatoria de Cristo fue la de un mero hombre, según ellos.

3. Niegan la resurrección corporal de Jesucristo. Puesto que los testigos de Jehová enseñan que el hombre no tiene alma o espíritu sino es un alma, aseveran que no existió Jesús en ninguna forma en los tres días que transcurrieron entre su muerte y resurrección. Luego fue resucitado como un espíritu. Citan 1 Pedro 3:18 para comprobar esta doctrina: Cristo “siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu”.

Al tercer día de yacer Jesús muerto en el sepulcro, su Padre inmortal, Jehová, lo levantó de los muertos, no como hijo humano, sino como un poderoso e inmortal Hijo espiritual. (Sea Dios veraz, pág. 115)

Preguntamos, ¿qué de la tumba vacía? Russell contesta:

El cuerpo de nuestro Señor … fue quitado sobrenaturalmente de la tumba … No sabemos nada de lo que pasó con él, excepto que no se descompuso (Hechos 2:27, 31). Si fue disuelto en gases o si todavía se halla preservado en algún sitio como el gran recuerdo del amor de Dios … nadie sabe; ni es necesario tal conocimiento.10

4. Enseñan que la salvación es principalmente por obras. En la teología de los ruselistas, la salvación no es una dádiva de Dios provista por la expiación de Cristo. Russell dice que el “rescate por todos” que ofreció “el hombre Cristo Jesús, no da ni garantiza vida eterna” (Estudios de las Escrituras, tomo I, pág.158). Otro escritor añade: “Todos los que debido a su fe en Jehová Dios y en Cristo Jesús, se dedican a hacer la voluntad de Dios, y entonces llevan a cabo con fidelidad su consagración, serán recompensados con la vida eterna” (Sea Dios veraz, pág. 296).

Los testigos de Jehová sienten constante presión y un miedo mortal de ser rebajados a la clase de “siervos malos”, por no trabajar suficientemente en vender su literatura y proselitar a los “gentiles”. Piensan que ganan la vida eterna dedicándose a propagar su fe.

Los Testigos de Jehová se bautizan, pero no saben nada sobre la conversión, o la regeneración, o la justificación por la fe, o la limpieza del pecado, o el bautismo en el Espíritu Santo.

5. Enseñan que la muerte es la destrucción total del nombre. Los testigos de Jehová niegan que el alma humana es inmortal. El autor del libro Sea Dios veraz, asevera lo siguiente: “El hombre es una combinación de dos cosas, es saber, el ‘polvo de la tierra’ y el ‘aliento de la vida’. La combinación de estas dos cosas produjo un alma viviente o criatura llamada el hombre. Por lo tanto, vemos que la afirmación de los religionistas, de que el hombre tiene un alma inmortal y por lo tanto se diferencia de los animales, no es bíblica” (pág. 68). Así que, para él, la muerte es la aniquilación completa y sin reservas.

¿Cómo explican los ruselistas las palabras de Jesús al malhechor muriente en la cruz: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:43)? Rutherford contesta: “El ladrón nunca llegará al cielo, puesto que la promesa que se le dio fue que si estaba de parte de Cristo Jesús, estaría en el paraíso el día que murió, pues de haber sido así hubiera llegado antes que Jesús” (El Arpa de Dios, págs. 45–46).

Los traductores ruselistas de la Traducción del nuevo mundo de las Santas Escrituras, hábilmente solucionaron el problema, alterando el orden de las palabras de Jesús: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.”

6. Niegan el castigo eterno. Según la doctrina de Russell y Rutherford, el infierno consiste en los sufrimientos experimentados en esta vida. Se identifica también el infierno o Hades con el sepulcro, negando así el castigo eterno para los impíos. Este es su razonamiento:

La doctrina de un infierno en llamas, donde los malos son tortura dos eternamente después de su muerte, no puede ser verdad, por cuatro razones principales: (1) Porque carece por completo del apoyo bíblico; (2) porque no es razonable; (3) porque es contraria al amor de Dios; y (4) porque repugna a la justicia. (Sea Dios veraz, op. cit., pág. 80).

7. Creen que los hombres que no hayan escuchado el evangelio del reino, en esta vida, tendrán la oportunidad de ser salvos durante el milenio. Según las especulaciones de Russell y Rutherford, cuando Cristo venga otra vez, “Los muertos serán despertados de la muerte para que tengan plena oportunidad de ser probados para vida” (Rutherford, Hijos, pág. 343). Consideran que esta vida es “un juicio” o prueba de la sinceridad de la gente y el milenio será otro “juicio, bajo más favorables condiciones a la raza entera” (Russell, Estudios de las Escrituras, pág. 144). Rutherford explica: “Juzgar implica, por medio de una prueba, dar oportunidad para recibir una bendición” (Arpa de Dios, pág. 344).

De acuerdo con Sea Dios veraz, no todos serán resucitados para tener una segunda oportunidad. Los que no serán resucitados son: (1) Adán, porque “tuvo su juicio final en el huerto de Edén” (pág. 284); (2) aquellos religiosos a quienes Jesús dijo que no podrían escapar del juicio de Gehena, debido a que eran de la simiente de la serpiente (págs. 284–285). (Seguro que el escritor se refiere al clero actual de las iglesias); (3) otros que antes de la batalla de Armagedón fueron remotamente rebeldes al mensaje de los “testigos” y como los “cabritos” de Mateo 25, no trataron bien a los mensajeros del reino (pág. 285).11 El castigo para ellos es que no serán resucitados, es decir, serán destruidos para la eternidad.

Otros que serán aniquilados son Satanás y los demonios, los cuales serán destruidos por fuego.

8. Enseñan que solamente los testigos de Jehová constituyen el pueblo de Dios; los demás, son seguidores del diablo. Para ellos, la gran ramera de Apocalipsis 17 es tanto la religión organizada como los paganos, la parte visible y directa entre la humanidad y los demonios invisibles (El reino está cerca, pág. 186). Por esto atacan crudamente a la Iglesia de Roma y al clero evangélico, pero ellos se sienten mártires cuando la gente los rechaza.

9. Consideran que es pecado saludar la bandera de su respectivo país,servir en las fuerzas armadas o recibir transfusiones de sangre.

Cualquier bandera nacional es el símbolo o imagen del poder soberano de esa nación … El saludar la bandera de cualquier nación es un acto que le atribuye salvación a la bandera y a la nación que representa (Sea Dios veraz, págs. 234–236).

Los testigos de Jehová ven un paralelo entre su actitud hacia la bandera nacional y la de los tres amigos de Daniel, los cuales rehusaron inclinarse ante la imagen erigida por Nabucodonosor. El negarse a votar en elecciones, servir en puestos políticos o en las fuerzas armadas, es la consecuencia de atribuir los gobiernos de este mundo a la actividad y dominio de demonios.

Se oponen a las transfusiones de sangre, citando con literalismo absurdo algunos pasajes del Antiguo Testamento, que prohíben el ingerir sangre, tal como Levítico 17:14: “No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre.” Piensan que es alimentarse de sangre pero en realidad se prohibe “comer” sangre animal en la Biblia porque la sangre era el medio de hacer expiación (Lev. 17:11). No tiene nada que ver con las transfusiones modernas.

10. Presentan profecías que no se cumplen. Algunas son:

a) 1889: “La batalla del gran día de dios todopoderoso, que terminará en 1914 con el derrocamiento total del presente gobierno terrenal, ya ha comenzado” (El tiempo está cerca, pág.101).

b) 1917: “En el año 1918, cuando Dios destruya a la gran mayoría de las iglesias y sus miembros por millones, sucederá que cualquier escapatoria será a través de las obras de Russell” (Ministerio concluído, pág. 485).

c) 1918: “Confiadamente podemos esperar que el ano 1925 marcará el retorno de Abraham, Isaac y los fieles profetas de la antigüedad, a una condición de perfección humana” (Millones que ahora viven nunca morirán, pág. 89).

d) 1966: “En 1975 (al terminar el otoño) finalizará el sexto día de mil años de la existencia del hombre. No será por mera casualidad o accidente, sino que será de acuerdo al tierno propósito de Jehová Dios, para que el reinado de Jesucristo se desarrolle en forma paralela al séptimo milenio de la existencia del hombre” (Vida eterna en libertad, pág. 89).

e) 1968: “La batalla de Armagedón habrá finalizado en el otoño de 1975. Puede haber una diferencia de semanas o meses, pero nunca DE años” (¿Por qué aguardan 1975?, 15-8-1968).

Según sus otras profecías referentes al año 1975, tres más acontecimientos estremecedores debieran de haber tomado lugar, a saber:

1) La aniquilación de la Iglesia Católica Romana y las demás iglesias opuestas a la obra de los testigos de Jehová.

2) La destrucción de los poderes políticos.

3) El comienzo del milenio en la tierra.

Hoff, P. (1993). Otros evangelios. Miami, FL: Editorial Vida.

Testificando a los testigos de Jehova- Paul Washer

Testificando a los testigos de Jehova- Paul Washer

Publicado por Pastor Damián Ayala.


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