En esta Navidad y el inicio de un Nuevo Año ¿Dónde está el enfoque?
Publicado: 24 diciembre, 2010 Archivado en: Navidad 1 comentario »En esta Navidad y el inicio de un Nuevo Año
¿Dónde está el enfoque?
Artículo escrito por: ObreroFiel.com
Con demasiada rapidez se pierde el enfoque correcto en las diferentes áreas de la vida. Se puede estar sumamente comprometido e involucrado en las cosas de Dios, incluso servirle a tiempo completo, sin embargo es posible que todo esto esté funcionando bien aunque el enfoque correcto esté perdido.
¿De qué enfoque se trata? Mateo 7:21-23 ha impactado mis lecturas bíblicas en estos últimos meses del año. Parecen versículos muy radicales acerca del ingreso al Reino de los cielos, sin embargo Mateo señala la alta importancia de ello en la boca del Maestro. Sorprende más la cercanía y familiaridad del pasaje con el contexto eclesiástico evangélico del siglo XXI, con expresiones tales como el vocativo ku,rie “Señor”, que señala su uso mayoritario en la comunidad cristiana, y la mención de unos cuántos ministerios (profetizar, echar fuera demonios y hacer muchos milagros), probablemente los más deseados en las iglesias de hoy.
Todo lector no puede pasar por alto el enfoque de Jesús en todo este pasaje, el enfoque del Maestro se centra en qe,lhma tou/ patro,j “voluntad del Padre”, lo cual deja claro que la voluntad del Padre es mucho más importante que los ministerios y las invocaciones de los “creyentes”. ¿Es posible invocar el nombre de Dios y servirle sin necesariamente estar haciendo su voluntad? El Maestro expresa su respuesta radical, pero agrega algo más: ouvde,pote e;gnwn u`ma/j avpocwrei/te avpV evmou/ oi` evrgazo,menoi th.n avnomi,an “nunca conocí a ustedes; apártense de mí hacedores de maldad” (v. 23). ¿Quiénes son los hacedores de maldad y a los que el Maestro les ordena que se aparten de él? Son “creyentes”, muy comprometidos con el ministerio en la iglesia y excelentes invocadores del nombre “Señor”. ¿Por qué son descalificados por Jesús? Porque no hicieron la voluntad de Dios.
De manera sorprendente se devela una realidad muy crítica y compleja de la comunidad cristiana. Es posible estar involucrados en una serie de actividades espirituales, eclesiásticas, etc; incluso realizando eventos en sobremanera impactantes, pero lo triste es que si la voluntad de Dios no es el enfoque y lo más importante, todo lo que se haga resulta en un sinsentido si los involucrados no se encuentran haciendo la voluntad de Dios.
Ahora bien el participio, presente, activo, nominativo, masculino, singularpoiw/n “el que hace” marca una pauta importante. La idea principal es el que vive haciendo la voluntad del Padre o mejor dicho el que en todo momento hace, es decir el que tiene por práctica o estilo de vida hacer la voluntad de Dios.
¿Cómo es mejor traducir la voluntad del Padre? Tomando en cuenta el participio analizado esto sería “amar lo que Dios ama y aborrecer lo que Dios aborrece”. En este sentido lo más lamentable es que muchos “creyentes” aman lo que Dios aborrece y aborrecen lo que Dios ama. Bajo esta enseñanza es urgente e importante analizar todo el ser y quehacer de la vida cristiana, de la comunidad cristiana, de los programas eclesiásticos, etc, etc.
Es necesario que como evangélicos creyentes se haga un alto para reflexionar a la luz de estos tres versos y hacer cambios usando para ello el enfoque de la voluntad de Dios. Se sugiere que esta evaluación sea seria y profunda, tocando especialmente la vida privada. Así mismo que desde el liderazgo se pueda evaluar y corregir actividades, proyectos, etc., en busca de la voluntad del Padre.
¡Cuidado con la ingrata sorpresa del nunca os conocí, hacedores de maldad. Después de haber entregado todo por el Señor, pero no haber vivido en su voluntad y haciendo su voluntad.
Esta Navidad no debe quedar en solamente gratitud, tampoco el nuevo año solamente con el deseo de lograr metas personales, familiares y/o ministeriales. La encarnación del Dios hecho hombre debe impulsar la ferviente decisión de amar lo que Dios ama y aborrecer lo que Dios aborrece, con esta pauta se debe entrar a un nuevo año con el enfoque en la voluntad del Padre. Dicho enfoque ha de recorrer en todo el ser y quehacer personal, familiar, ministerial y eclesial, así como recorre la sangre por las venas. Dicho enfoque ha de convertirse en la motivación más importante y así monitorear la cosmovisión y el estilo de vida. Que en esta Navidad y año nuevo la decisión se centre en el enfoque correcto, es decir el de vivir haciendo la voluntad de Dios.
¿Estamos viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios? ¿Amamos lo que Dios ama y aborrecemos lo que Dios aborrece?
Publicado por Pastor Damián Ayala
NAVIDAD Tiempo de Confusión para Muchos Cristianos
Publicado: 13 diciembre, 2010 Archivado en: Navidad, Pablo Santomauro 2 Comentarios »NAVIDAD Tiempo de Confusión para Muchos Cristianos
Por Pablo Santomauro
Al aproximarse el 25 de diciembre revive todos los años en algunos círculos cristianos el clásico dilema sobre si se debe o no celebrar la Navidad. En una publicación cristiana reciente apareció un artículo en primera plana donde se define la Navidad como una celebración pagana y una excusa para hacer fiestas, dar y recibir regalos, o dar rienda suelta al desenfreno y las pasiones desordenadas. El autor del artículo propone luego que el creyente no debería celebrar la Navidad. Artículos como éste son representativos de la posición que ciertos sectores cristianos y algunos grupos sectarios tales como los Pentecosatales Unicitarios y los Testigos de Jehová sostienen en cuanto a la fecha.
Los argumentos más utilizados para justificar que la Navidad no se debe celebrar son los siguientes:
1) No se sabe realmente la fecha en que nació Cristo.
2) La fecha es usada para hacer fiestas donde Cristo ni siquiera es recordado, y en muchos casos reina la inmoralidad y el descontrol.
3) El 25 de diciembre era la fecha en que los romanos celebraban “Saturnalia” (celebración al dios Sol) junto con las festividades de Mitra, deidad que los romanos importaron de la tradición persa, por lo tanto es una celebración pagana.
4) Las Escrituras no nos mandan celebrar el nacimiento de Jesús. No es bíblico celebrar la Navidad porque la Biblia no nos da mandamiento de hacerlo.
Ante estas afirmaciones corresponde que analizemos con claridad lo que ellas significan. El cristiano debe de “examinarlo todo y retener lo bueno” (1 Tes. 5:21). Además, las leyes de la lógica[1] nos deben indicar dónde hay errores de razonamiento. Examinemos los argumentos para ver si son válidos.
¿NACIO CRISTO UN 25 DE DICIEMBRE?
¿Nació Jesucristo un 25 de diciembre? Lo más probable es que no, ya que durante el tiempo en el que Jesús nació, Lucas señala la presencia de pastores guardando los rebaños al descubierto (Lc.2:8). Esto es indicio de que el nacimiento del Señor ocurrió probablemente en tiempo de clima templado. En el mes de diciembre es invierno en Palestina y la inclemencia del tiempo obliga a los pastores y sus rebaños a buscar abrigo. Un autor antitrinitario que escribió un librillo llamado “Navidad”[2], dedica un tercio del libro para demostrar que Cristo no nació en diciembre, algo en que todo cristiano conocedor del tema está de acuerdo. Nuestro punto de contención no es la fecha del nacimiento de Jesús, sino que tal argumento no puede ser utilizado como razón válida para decir que la Navidad no se debe celebrar.
¿Será razón suficiente para no celebrar la Navidad el hecho de que no se conoce el día exacto del nacimiento de Cristo? ¡Claro que no! Los cristianos no celebramos el día por el día, sino por el hecho de que Cristo nació y vino a la tierra para traer Salvación a una humanidad perdida. Ante la magnitud de este hecho la fecha exacta pasa a ser insignificante. Nosotros tenemos la impresión de que si en realidad se supiera con exactitud o aún con aproximación la fecha del nacimiento de Jesús, los que sostienen que la Navidad no se debe celebrar porque Jesús no nació un 25 de diciembre se opondrían a la celebración de todas maneras. Para ellos el punto no es la fecha, sino el no celebrarla.
LA INMORALIDAD Y LOS EXCESOS, ¿ANULAN LA VALIDEZ DE LA NAVIDAD?
Los que se oponen a que los cristianos celebremos la Navidad hacen mucho hincapié en que la fecha se ha comercializado, en la hipocresía de la gente durante la época, en los regalos, en fin, en la frivolidad de la gente. También se menciona el consumo de licor, los bailes, y la inmoralidad aparejada con esas cosas. Al expresarse de esta manera, insinúan dos cosas, 1) que el cristiano que festeja tal fecha se hace partícipe de dicho exceso e inmoralidad, 2) que la conducta impropia de algunos durante la celebración anula la validez de la Navidad.
Tres cosas podemos decir sobre esta clase de razonamiento. Primero, se está cometiendo la “falacia de composición”[3]; ésta consiste en “suponer que lo que es verdad acerca de un miembro o ciertos miembros de un grupo, debe ser verdad acerca de todo el grupo”[4]. En otras palabras, suponen que porque personas que celebran la Navidad como cualquier otra festividad secular en donde prevalecen los bailes y el consumo de licor, todos los demás la celebran de la misma manera. De hecho existen millones de cristianos que celebran la Navidad reverentemente, y deploran el abuso y la comercialización de la fecha.
Segundo, concluir que la conducta inapropiada de algunos durante la celebración anula la validez de la Navidad es cometer la falacia conocida como “culpabilidad por asociación. Simplemente porque cosas negativas ocurren en un día en particular no significa que el día en sí sea malo. La Navidad no tiene connotaciones pecaminosas, es la gente la que se conduce pecaminosamente. Sin embargo esto no invalida la legitimidad de la celebración.
Tercero, este tipo de razonamiento erróneo nos llevaría a la absurdidad de no festejar nuestros cumpleaños porque algunos se emborrachan en esas fiestas. Tampoco usaríamos la Biblia debido a que las sectas la usan inapropiadamente para sus propios fines.
¿ES PAGANA LA FIESTA DE NAVIDAD?
Es cierto que el 25 de diciembre los romanos rendían culto a falsos dioses. Es cierto también que la Iglesia estableció el 25 de diciembre para celebrar el nacimiento de Jesús. La estrategia detrás de la elección de esta fecha no fue el combinar lo pagano con lo cristiano, sino enfatizar la victoria que el nacimiento del Señor significó sobre las tradiciones paganas. La Iglesia, al contrario de lo que muchos enseñan, no estaba promoviendo un festival pagano, sino que en un esfuerzo evangelístico sin precedentes, estableció y afirmó una celebración rival con el paganismo.
Podemos decir que la estrategia de la Iglesia tuvo éxito ya que hoy, 1500 años más tarde, nadie recuerda a los dioses romanos (con excepción de aquellos que se oponen a la celebración de la Navidad). El 25 de diciembre está sólidamente identificado en todo el mundo con el nacimiento de Jesús. En realidad el calendario romano estaba plagado de celebraciones paganas; cualquier otra fecha que la Iglesia hubiera escogido, probablemente hubiera coincidido con algún festival pagano. El apologista cristiano G. H. Montgomery comenta lo siguiente sobre el tema:
“Los líderes de la Iglesia veían en el nacimiento de Cristo el triunfo de la luz sobre las tinieblas, de la primavera sobre el invierno y de la vida sobre la muerte. !Qué mejor fecha pudo haber sido seleccionada para conmemorar el nacimiento del Hombre cuya vida, enseñanzas, y muerte vicaria, cambiaron el rumbo de la historia, además de causar que la luz resurja de las tinieblas para ofrecer luz a aquellos que viven en el valle de la muerte! Sería bueno tener en cuenta estas cosas cuando observemos la Navidad.”2
Como vemos, el intento de manchar la Navidad con matices paganos carece de base sólida y buen razonamiento.
LAS ESCRITURAS NO DAN MANDAMIENTO DE CELEBRAR LA NAVIDAD
Si nuestra vida estuviera restringida a sólo aquellas cosas que son ordenadas específicamente en la Escritura, no seríamos capaces de funcionar dentro de la sociedad. La Biblia no dice que no leamos revistas, por ejemplo, que escuchemos la radio, o la TV, o que conduzcamos autos.
Sólo porque algo no está en la Biblia específicamente mencionado, no quiere decir que no debamos hacerlo. Esto no significa que la Biblia no nos provee con una guía o criterio de cómo debemos responder frente a las cosas.
La Escritura nos da principios para tratar con todas la cosas en nuestra vida. Es suficiente para todas las cosas de doctrina y de la vida (2 P. 1:3). Esto incluye tecnología moderna, persecución, política, días festivos, etc. Paso a explicarme: por medio de principios bíblicos nosotros sabemos que no debemos leer revistas que glorifican el pecado, o donde se adora a otros dioses, o programas de televisión y/o películas con contenido inmoral, o manejar autos de una forma irresponsable. De la misma manera es con la Navidad, el Día de Resurrección y otros festivos cristianos. No son mandados en la Escritura, y estamos de acuerdo en que los cristianos no están obligados a celebrarlos. Si su conciencia les molesta tanto, usted es libre de no celebrar (Ro.14:5; 1 Co. 8:7-8). Pero atención, si el propósito de participar en las festividades es traer gloria a Dios, recordar el maravilloso plan de salvación y honrar los gloriosos hechos de Dios en la historia, entonces, lo que usted hace es agradable a Dios. El enfoque de toda nuestra celebración está en el nacimiento de Cristo. Yo no entiendo como alguien puede escuchar los cánticos de Navidad típicos de la época y decir que son paganos, ¡increíble! El cuarto argumento, entonces, (la Biblia no dice que debemos observar Navidad) queda invalidado por el sentido común y por la Biblia misma.
RAZONES PARA CELEBRAR
En realidad, las razones para celebrar la Navidad abundan. Curiosamente, los que escriben en contra de celebrar la Navidad siempre omiten pasajes como Lucas 2:8-14, donde un ángel del Señor se presenta frente a los pastores y les anuncia que trae nuevas de gran gozo para todo el pueblo. Estas nuevas eran que había nacido en la ciudad de David, un Salvador, que era Cristo el Señor. El mismo pasaje describe una multitud de ángeles que apareció alabando a Dios en clara actitud de celebración.
Si alguien le critica por celebrar la Navidad, señálele con amor que la Biblia dice que nadie debe juzgarnos por días de fiesta (Col. 2:16; Ro. 14:5). Como hemos visto, no hay un solo argumento sólido que impida al cristiano rendir homenaje en espíritu y en verdad, ni de celebrar el hecho de que en el plan eterno de salvación, Dios mismo hizo su entrada personal y física en la arena de la historia (Jn. 1:14; 1 Ti. 3:16) para “justificarnos gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Ro. 3:24). <>
Notas:
1. Lógica: el estudio de los métodos y principios usados para distinguir entre el buen (correcto) y mal (incorrecto) razonamiento.
2. Luis Lara, Navidad, (Distribuciones Ebenezer)
3. Falacia, error de razonamiento / razonamiento aparente.
4. S. Morris Engel, With Good Reason (New York – St. Martin Press), p. 91.
5. Raymod L. Cox, “Is God Against Christmas?”, www.answers.org /Issues/IsGodaginXmas.html
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*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro.
Este articulo fue tomado del blog amigo http://pastordanielbrito.wordpress.com/

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