El hombre en el hoyo
Publicado: 30 noviembre, 2011 Archivado en: Apologética, Videos 2 Comentarios »EL hombre en el hoyo
¿Según los Mayas, el 2012 es el fin del mundo?
Publicado: 29 noviembre, 2011 Archivado en: Los Mayas 2 Comentarios »¿Según los Mayas, el 2012 es el fin del mundo?
No. Los antiguos mayas ‘en ningún texto dejaron escrito que en 2012 sería el fin del mundo, porque incluso manejaron fechas posteriores a ese año’, sostuvo el epigrafista Carlos Pallán Gayol, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Lo anterior lo dijo Pallán ante la proximidad del año 2012, fecha alrededor de la cual diversos sectores de la población mundial especulan acerca de una ‘transformación profunda’ de la humanidad, e inclusive sobre su fin.
De acuerdo con el director del Acervo Jeroglífico e Iconográfico Maya (Ajimaya) del INAH, tal creencia es moderna y su origen puede rastrearse a la década de los 70 del siglo XX, con las primeras publicaciones de carácter esotérico en las que se ‘pronostica’ el término de la civilización humana.
Ello coincide con el décimo tercer ciclo BÆakÆtun en la cuenta larga del calendario maya, que correspondería al 21 de diciembre de 2012.
De los aproximadamente 15 mil textos glíficos registrados hasta ahora y que han sido localizados a lo largo del tiempo en distintos sitios del área maya, únicamente en dos inscripciones existe la mención del año 2012, puntualizó el también arqueólogo, quien imparte el curso sobre ‘Mitología y Religión Maya del Periodo Clásico’, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
Conforme la correlación GMT + 2 (Goodman-Martínez-Thompson, más dos días) que utilizan los epigrafistas para convertir las fechas mayas al calendario gregoriano, la fecha exacta sería el 23 de diciembre de 2012 y no el día 21.
Esta se halla registrada en el Monumento 6 de Tortuguero y en un fragmento encontrado en Comalcalco, ambas zonas arqueológicas de Tabasco y relativamente cercanas entre sí.
Para Pallán es importante contextualizar estos testimonios arqueológicos. De esa manera, en la inscripción de Tortuguero se alude a una fecha contemporánea a quienes hicieron el monumento en el siglo VII d.C., y de repente, en el texto jeroglífico, se emplea lo que se llama un número de distancia que nos lleva 13 siglos adelante, al 21 de diciembre de 2012.
Ahora, ¿qué nos dice el Monumento 6 que va a ocurrir en esa fecha?, lo que nos dicen explícitamente es que va a concluir un periodo. Los mayas siempre celebraban los finales de periodo como hoy en día festejamos los aniversarios: los lustros, las décadas, el centenario o el bicentenario de un hecho histórico, pero eso no quiere decir que se vaya a acabar el mundo’, expresó Pallán.
A diferencia de las sociedades modernas -comentó Pallán, investigador de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH-, para los antiguos mayas el tiempo no era algo abstracto, estaba conformado por ciclos y éstos a veces eran tan concretos que tenían nombre y se podían personificar mediante retratos de seres animados, por ejemplo, el ciclo de 400 años estaba representado como un ave mitológica.
Más que una obsesión por el tiempo, los mayas se preocupaban por efectuar rituales que de algún modo garantizaran que el ciclo por venir sería propicio. ‘Para el caso particular de la mención de 2012, sí se nota cierta insistencia en que aún en fecha tan distante se va a conmemorar un determinado ciclo calendárico. Este ha sido el meollo de la confusión.
Algunas veces se han dicho cosas tan absurdas como que los antiguos mayas no conocían más allá de este ciclo o que una vez llegado este periodo el tiempo se acabaría. Ellos (los mayas) usaban ciclos gigantescos, inclusive de miles de millones de años por medio del sistema de la cuenta larga y que también era común para otras culturas de Mesoamérica como la istmeña o mixe-zoque’, precisó.
Lo esencial es que los mayas jamás mencionan que se vaya a acabar el mundo, ni el tiempo’, subrayó.
Abundó que en este mismo sentido, el pasaje concreto del Monumento 6 de Tortuguero es muy breve y simplemente dice que una vez que se cumpla el décimotercero BÆakÆtun, el 23 de diciembre de 2012, descenderá del cielo Bolon YokteÆ KÆu, es decir, el dios ùo diosesù de los Nueve Pilares
Lo anterior, señaló, no debe interpretarse como un evento catastrófico, pues los mayas manejaron fechas posteriores a 2012. Incluso en el Templo de las Inscripciones de Palenque se mencionan fechas que ocurren más de dos mil años después, es decir, en 4772.
Ellos (los mayas) jamás pensaron que el tiempo terminaría en nuestra época, lo que nos refleja la conciencia que alcanzaron sobre el tiempo, a partir del desarrollo matemático y de la escritura, añadió.
Al saber esto, algunas personas se decepcionan porque suponían que los antiguos mayas nos habrían dejado mayores datos para interpretar nuestra actualidad, pero en general eran muy concisos, incluso para referirse a eventos de su tiempo, adujo.
Uno de los intereses de los mayas era legitimar su poder mediante calendarios, y vinculaban a quienes gobernaban con algo más grande, ya fuera con dioses que habían nacido años atrás o bien con complejas narrativas míticas.
México, 6 Jul. (Notimex).
Veamos que nos dice Jesucristo de este tema…
¡Mirad que nadie os engañe!!
Señales antes del fin
(Mt. 24.3-28; Lc. 21.7-24; 17.22-24)
Marcos 13:3 Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: 4Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? 5Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe;
Marcos 13:31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.
Pues ya saben mis queridos hermanos, si alguien viene y les cuenta que un ángel se le apareció y le dijo “audiblemente”, el fin del mundo es en x fecha recomiéndele leer la Palabra.
¿Quiénes han creído esta farsa inventada por Hollywood? Los amantes del ocultismo, desde masones hasta simples brujas que leen las cartas, los ignorantes del movimiento de la Nueva Era, muchos otros que son educados por la tele.
Publicado por Pastor: Damián Ayala
¡Torciendo el Evangelio de Cristo!
Publicado: 28 noviembre, 2011 Archivado en: Apologética, Catolicismo, Herejías, Religión Deja un comentario »¡Torciendo el Evangelio de Cristo!
“Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.” (Juan 21.25, RVR60)
Fueron los versos que me recitó una persona para respaldar sus prácticas no Bíblicas y anti-bíblicas. Me quedé sorprendido de la habilidad del hombre cuando quiere torcer la Palabra y su verdadero significado.
Después de un tiempo entré al blog de un conocido Católico con quien he tenido largos debates sobre temas importantes de la Palabra y pude ver un artículo que usaba este mismo verso (Juan 21.25, RVR60) para fundamentar las mil y una tradiciones que ellos tienen que por supuesto no están registradas en la Palabra. Otra vez quede atónito.
¡Qué fácil! si se trata de añadirle a la Palabra sólo, hay que buscar un lugar donde la misma calla para aportarle.
Dos corrientes con el mismo propósito, Torcer la Palabra, para encajarla en doctrinas y tradiciones anti-bíblicas.
No hay duda que el hombre es torcedor de la verdad por naturaleza. Se imaginan si el Señor no nos hubiera dejado su Palabra, si dejando su Escritura y su Espíritu los hombres la tuercen, se imaginan si no nos deja nada. No hay duda que es grande en misericordia.
Muchos podrán decir ¿Qué quiso decir el Espíritu Santo, en, Hizo además Jesús muchas otras señales, o Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús?
Comencemos con muchas otras señales (Juan 20.30, RVR60)
Lo que nosotros llamamos “milagros de Jesús”, él los llamaba señales. Este término es utilizado respecto de las cosas indicativas de algo más allá del mero hecho de que sucedieron (por más milagroso que haya sido ese hecho).
“Muchas otras” se refiere no sólo a las mencionadas en los evangelios sinópticos sino a las que Juan ya había mencionado en Juan 2:23; Juan 2:11 y Juan 12:37.
Los milagros no fueron hechos simplemente para agradar al oído o impresionar a los demás; ni siquiera los hizo sólo para que creyeran en él. Jesucristo hizo estos milagros como una señal de que era Dios encarnado, de que era el Mesías, como señal de su poder y autoridad.
Jesucristo hizo muchas señales, y no todas están escritas en este libro. Juan hizo una selección de acuerdo al propósito que tenía en mente. Mucho de lo que sucedió fue omitido. Dios escogió incluir aquí aquellas señales que creyó convenientes, de entre las centenares y quizás millares que el Señor Jesús llevó a cabo en su vida terrenal.
Jesucristo realizó dichas señales en presencia de sus discípulos, a quienes escogió como testigos. Después de resucitado el Señor les dio una serie de pruebas indubitables (Hch. 1:2–9), y se presentó a los testigos escogidos por él, a sus verdaderos y sinceros discípulos.[1]
En cuanto a:
otras muchas cosas que hizo Jesús, (Juan 21.25, RVR60)
Este versículo es paralelo a (Juan 20.30, RVR60)
Al escribir su evangelio Juan no tenía intención de ser completo sino de hacer una selección cuidadosa—y lo hizo guiado por el Espíritu Santo. Sobre Jesús hay mucho más que aquello que conocemos. Es obvia la exageración en cuanto a que el material sobre la vida de Jesucristo no cabría en todos los libros del mundo. Sin embargo, tanto el lector como el escritor entienden que no se trata de una exageración mentirosa, sino que habla de la infinita riqueza de las obras de amor y poder del Señor Jesús. Un relato completo de la vida de Jesucristo sería prácticamente infinito.[1]
¿A qué se refiere el Espíritu Santo con: Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús?
Se refiere también a los milagros, por ejemplo: Juan 4:45 Es lógico que es imposible registrar todas las cosas que Jesús realizo.
Con este verso les daré otro ejemplo:
“Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.” (Marcos 1.32–34, RVR60)
Se imaginan si Juan se pusiera a escribir cada una de las escenas de este verso. El relatar todas las cosas que hizo Jesús en esa noche sería titánico. Pueden ver, le trajeron todos los enfermos y endemoniados y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios… Al decir otras muchas cosas que hizo Jesús. Se refiere a todo lo que fue imposible registrar en papel y tinta por la cantidad de cosas que el Señor realizo en su vida.
En la Palabra quedó registrado sólo lo que el Señor quiso, nos dio el resumen perfecto de la vida y obra de Cristo, nada se le pasó de lo que él quiso enseñarnos.
Todo lo de más son cuestiones de hombres, la carne trabajando con el diablo para manchar lo que es puro y perfecto.
Hermanos, conformémonos con la hermosa Palabra de Dios y su Sana Doctrina.
Dios los bendiga.
1 Palau, L. (1991). Comentario bı́blico del continente nuevo: San Juan II (214). Miami, FL: Editorial Unilit.
Alcanzar la constancia
Publicado: 24 noviembre, 2011 Archivado en: Reflexiones Deja un comentario »Alcanzar la Constancia
Por Christopher Shaw
Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor, ya que es persona de doble ánimo e inconstante en todos sus caminos. Santiago 1.6–7
Nunca dejo de maravillarme por lo asombrosamente pedagógicas que son las ilustraciones de la Palabra. No en vano se ha señalado que una ilustración vale más que mil palabras. Para mostrar cuán profundamente las dudas afectan la vida del discípulo, Santiago no hace más que señalar las olas del mar. Cualquier persona que ha estado, en algún momento de su vida, a orillas del mar, podrá entender con toda claridad el principio que está enunciando.
Piense, por un momento, en las olas. Tienen tremendo poder y pueden, cuando están «enfurecidas», producir enorme destrucción. Aquellos que tienen experiencia con la navegación saben que no es aconsejable estar en el mar en medio de una fuerte tormenta. Pero, aunque las olas tienen mucha fuerza, no poseen dirección ni voluntad propia. Son la manifestación visible de las fuerzas del viento y las mareas. No escogen la dirección en que se mueven, sino que son impulsadas por una fuerza mayor que ellas. Así también el discípulo que está lleno de dudas. Pierde el rumbo en la vida y comienza a caer bajo la influencia de las filosofías que surgen entre los hombres. Al igual que las olas, cuando esas filosofías están inflamadas por el mismo diablo, estas personas pueden convertirse en verdaderos instrumentos para destrucción.
Para que sus lectores no tuvieran duda acerca de la ilustración que estaba utilizando, Santiago describe a la persona que duda: posee doble ánimo y es inconstante en todos sus caminos. He aquí la descripción de los síntomas que tanto atribulan la vida de muchos creyentes en nuestro tiempo. Una persona de doble ánimo es la que no tiene una sola conducta en la vida. Un día cree una cosa y otro día cree otra. Sus convicciones cambian tan rápidamente como el clima y producen, por ende, una notable inestabilidad. Esta condición la lleva a ser inconstante; es decir, no persevera en nada, porque fácilmente abandona las convicciones que son fundamentales para proseguir en cualquier cometido que tenga.
La raíz de las dudas no está en las propuestas que Dios pueda traer para nuestras vidas, aunque, como frecuentemente se ha señalado en esta serie, las instrucciones del Señor rara vez nos parecen sensatas. No obstante, el verdadero problema radica en la persona misma de Dios. Fácilmente atribuimos a su persona la misma imperfección que condiciona a los seres humanos, por lo que dudamos de la confiabilidad de su persona. ¿Sabrá lo que está haciendo? ¿Habrá considerado todas las opciones? ¿Tendrá en cuenta las particularidades de nuestras propias circunstancias? La vida nos parece tan compleja que nos cuesta creer que él puede resolver, con suma sencillez, los entreveros que tanta preocupación nos producen.
Para pensar:
La fe distingue entre la realidad de este mundo y la de Dios. Ella reserva para el Altísimo una entrega que no le da a ningún ser humano; se resiste a las idas y venidas típicas del hombre. Cree, porque en el reino la incredulidad es anormal.
¿Se puede pactar con Dios según Salmo 50:5?
Publicado: 21 noviembre, 2011 Archivado en: Apologética, Idolatría Deja un comentario »¿Se puede pactar con Dios según Salmo 50:5?
Por Pastor Damián Ayala.
¡NO! El solo leer todo el salmo sin necesidad de entrar en detalles o traducciones nos damos cuenta que no habla de eso.
Este salmo didáctico, escrito por Asaf, un músico principal de los levitas (1 Cr. 16:4–5) y autor de los salmos 73–83, habla acerca de la adoración a Dios por parte del hombre y de las obligaciones hacia el prójimo. Estas dos secciones se encuentran en el Decálogo (los diez mandamientos). Asaf describió una escena en una corte celestial en la cual el Señor examinó a su pueblo y declaró que él tiene dos querellas contra el pueblo: el ritualismo en la adoración y la hipocresía en su manera de vivir. Para agradar a Dios es necesario ofrecer sacrificios de alabanza que provengan de un corazón obediente y lleno de fe.[1]
La visión de Dios que viene en misericordia y en poder evoca el recuerdo de su teofanía en el monte Sinaí. Como Dios vino cuando hizo el pacto allí, así viene ahora para esta renovación del pacto.
Cuando uno entiende el lenguaje jurídico en Israel, se sorprende de la cantidad de veces que los profetas usan esta misma metáfora para mostrar el juicio de Dios sobre su pueblo. El juicio es para advertir al pueblo de Dios, para corregirlo y para enseñarlo.
Los vv. 5 y 6 pide que reunan a su pueblo, fieles, los que están en un pacto con Dios, para que él los escudriñe antes de renovar el pacto. La clave para entender el Salmo está en el v. 5; lo que se traduce han hecho… pacto es un participio que se usaba para “estar para hacer un pacto”. Dios está Ilamando a “los que están para hacer (renovar) un pacto conmigo mediante sacrificios”. Por eso, en el próximo párrafo enseña la actitud necesaria de corazón para el verdadero sacrificio a Dios.[2]
De que pacto esta hablando “Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová. Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.” (Éxodo 24.5–8, RVR60)[5]
En la apertura solemne del juicio, el Señor—que en este proceso legal a la vez es Dios y juez—llama a tres testigos. En primer lugar, se convoca desde Sión (v. 2)—o desde la ciudad de Jerusalén, que es la morada divina—, a toda la tierra: desde «donde nace el sol hasta donde se pone» (v. 1); también se llama a «los cielos y la tierra», para aludir al pacto en el Sinaí (v. 4); y finalmente se requiere la presencia de los «santos» de Dios, «los que hicieron pacto con sacrificios» (v. 5), en una clara referencia a su pueblo (Ex 24:5–8), que serán las personas juzgadas.[3]
Esto para nada puede ser usado para fundamentar la doctrina torcida de pactar con Dios para recibir dinero, salud, hijos, etc.. Menos para ganar a alguien para Cristo.
Como podemos ver Jehová hizo el pacto, y para entrar a ese pacto el pueblo de Israel tenia que hacer sacrificio.
A su vez es una profecía, que habla de la venida de Cristo y del día del juicio en que Dios llamará a los hombres a rendir cuentas; el Espíritu Santo es el Espíritu de juicio. Corresponde a todos los hijos de los hombres conocer la manera justa de adorar al Señor en espíritu y en verdad. Nuestro gran Dios vendrá en el gran día y hará oír su juicio a quienes no escucharon su ley. Dichosos los que entran en el pacto de gracia por fe en el sacrificio expiatorio del Redentor, y muestran la sinceridad de su amor por sus frutos de justicia. —Cuando Dios rechace los servicios de los que descansan en logros externos, aceptará por gracia a quienes lo buscan con rectitud. Sólo podemos ser aceptados por Dios por un sacrificio, por Cristo, el gran sacrificio, de quien derivan su validez los sacrificios de la ley. —Verdaderos y justos son sus juicios; hasta las conciencias de los pecadores serán forzadas a reconocer la justicia de Dios.[4]
Dios los bendiga.
2 Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (1993-). Comentario bı́blico mundo hispano Salmos (1. ed.) (193–194). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.
3 Pagán, S. (2007). De Lo Profundo, Señor, a Ti Clamo: Introducción y comentario (332–333). Miami, FL: Editorial Patmos.
4 Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo. (417). Miami: Editorial Unilit.
5 Reina Valera Revisada (1960). 1998. Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.
¿Qué le sucede a la gente que nunca tienen oportunidad de oír acerca de Jesús?
Publicado: 12 noviembre, 2011 Archivado en: Apologética, GotQuiestinons Deja un comentario »¿Qué le sucede a la gente que nunca tienen oportunidad de oír acerca de Jesús?
Toda la gente es responsable ante Dios, ya sea que hayan o no “escuchado acerca de Él.” La Biblia nos dice que Dios se ha revelado claramente a Sí mismo en la naturaleza (Romanos 1:20) y en el corazón de la gente (Eclesiastés 3:11). El problema es que la raza humana es pecadora; todos nosotros rechazamos este conocimiento de Dios y nos rebelamos contra Él (Romanos 1:21-23). Aparte de la gracia de Dios, Dios nos concedió, sobre los pecaminosos deseos de nuestro corazón, la visión de descubrir lo inútil y miserable que es nuestra vida apartados de Él. Esto lo hace para aquellos que lo rechazan (Romanos 1:24,32).
En realidad no es que algunas personas no hayan escuchado acerca de Dios. Más bien, el problema es que ellos han rechazado lo que han oído y lo que es fácilmente apreciado de Su obra en la naturaleza. Deuteronomio 4:29 proclama: “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.” Este texto enseña un importante principio: quienquiera que realmente busque a Dios, lo hallará. Si una persona verdaderamente desea conocer a Dios, Dios mismo se dará a conocer.
El problema es que, “No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.” (Romanos 3:11) La gente rechaza el conocimiento de Dios que está presente en la naturaleza y en su propio corazón, y en lugar de ello, deciden adorar un “dios” de su propia creación. Es necio discutir sobre la justicia de Dios que envía a alguien al infierno porque nunca tuvo la oportunidad de escuchar el Evangelio de Jesucristo. La gente es responsable ante Dios por lo que Dios ya se ha revelado a ellos. La Biblia dice que la gente rechaza este conocimiento, y por lo tanto, Dios es justo al condenarlos al infierno.
Si asumimos que aquellos que nunca han escuchado el Evangelio son merecedores de la misericordia de Dios, nos metemos en un terrible problema. Si la gente que nunca escuchó el evangelio es salva… deberíamos asegurarnos de que nadie jamás escuche el Evangelio. La peor cosa que podríamos hacer, sería compartirle el Evangelio a una persona y hacer que él o ella lo rechacen. Si eso sucediera, ellos serían condenados. La gente que no escucha el Evangelio debe ser condenada, si no, no habría motivo para el evangelismo. Si fuera de otra manera, ¿Por qué correr el riesgo de que la gente posiblemente rechace el Evangelio y se condene a sí misma – cuando ellos serían previamente salvos porque nunca escucharon el Evangelio?
Publicado por Pastor Damián Ayala
La Tradición no escrita ¿Tiene la misma autoridad que la Biblia?
Publicado: 4 noviembre, 2011 Archivado en: Apologética, Catolicismo, Damián Ayala Deja un comentario »La Tradición no escrita ¿Tiene la misma autoridad que la Biblia?
Por Pastor Damián Ayala.
La respuesta es ¡NO!, la ICAR mantiene la siguiente postura sobre las tradiciones:
La Escritura es independiente de la iglesia en lo que respecta a su inspiración. Esta viene sólo de Dios, así que cuando la Escritura es vista en forma aislada, ella posee su propia autoridad canónica. En la práctica, sin embargo, al entrar la Escritura en contacto con vidas humanas, la misma requiere la voz de la iglesia, tanto para autenticarla como para interpretarla. Otro rasgo es el reconocimiento de la validez de la tradición no escrita junto a aquella de la Escritura. El Concilio de Trento, en su cuarta sesión, la del 8 de abril de 1546, comprometió la iglesia a honrar, a la par de las Escrituras, “las tradiciones no escritas que, “recibidas por los apóstoles de la boca de Cristo mismo”, o de los “apóstoles mismos siendo dictadas por el Espíritu Santo”, han llegado aun hasta nosotros, pasadas como si fuera de mano en mano”. [1]
Ellos afirman que hubo enseñanzas que no quedaron registradas en la escritura las cuales fueron transmitidas de la boca de Jesus a los apóstoles y de los apóstoles a la iglesia o del Espíritu Santo a los Apóstoles. Ellos usan este argumento para fundamentar sus enseñanzas aún las anti-bíblicas.
Los apologistas Católicos para demostrar esta postura usan 2 Tesalonicenses 2.15
15Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.
La palabra que es traducida como doctrina en (RVR60), es la palabra griega παράδοσις parádosis, en las traducción católica esta palabra es traducida “Tradición” por ejemplo: La Biblia de Jerusalén dice, Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta. 2 Tesalonicenses 2.15
Ellos dan por confirmado que al decir “por palabra” y usar la palabra “tradición” están fundamentando su postura.
Lo que ellos tienen que demostrar es que las tradiciones o enseñanzas trasmitidas a “por palabra” no quedaron registradas en la Palabra de Dios.
Así que hasta que no se compruebe lo contrario todas las tradiciones o enseñanzas de la ICAR no bíblicas y anti-bíblicas son inventadas por los hombres y no por Dios.
Veamos el significado de παράδοσις. parádosis; precepto; especifico. la ley judía tradicional:—enseñanza, instrucción, doctrina, tradición.[2]
Esta palabra para decir «tradición» significa «lo que es transmitido» en vez de «transmisión» en el NT. Tiene un sentido peyorativo cuando se usa respecto a la tradición que se añade a la ley, p. ej. la de los ancianos en Marcos 7:3, 5, o la de los hombres en Marcos 7:8. Jesús rechaza la validez de las adiciones a la ley divina. El uso es más global en Gálatas 1:14, pues abarca las tradiciones tanto escritas como no escritas.[3]
La tradición es “transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación”.[4]
2 de Tesa 2:15 habla de dos formas de transmitir las enseñanzas de Cristo oral o por carta. Enseñar los misterios del reino y el predicar el evangelio de la paz se convirtió en una tradición para la nueva iglesia Cristiana transmitida por el mismo Jesucristo.
En la tradición Judía: Pablo dice, en el judaísmo aventajaba a muchos de mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres” (Gá. 1:14).[5] La tradición es aquí el conjunto de las explicaciones de la Ley y de las prescripciones relativas a los casos no previstos por la Ley, transmitidas de maestro en maestro y a las que los fariseos reconocían el mismo valor coercitivo que a la propia Ley … Jesús se opone en principio a la actitud de los fariseos y no reconoce validez más que a la Ley de Dios, ni concede valor alguno a la tradición que no es de Dios, sino “de los hombres”. Es decir, que a los ojos de Jesús, los hombres no son capaces de completar la Ley divina. Cuando, sin embargo, quieren hacerlo, no consiguen más que destruirla …[6]
En el Nuevo Testamento la palabra παράδοσις “tradición” se usa también en relación con la doctrina del Evangelio impartida por el apóstol Pablo. De hecho, está traducida “doctrina” en 2 Tesalonicenses 2:15 y “enseñanza” en 2 Tesalonicenses 3:6. Como ya lo vimos. A los corintios el Apóstol les dice: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí” (l Co. 15:3). Luego enumera los grandes hechos salvíficos del Cristo: su muerte y su resurrección. De estos hechos trascendentales hay un gran número de testigos. Por supuesto, Saulo de Tarso recibió revelación especial del Señor Jesús en el camino de Damasco. Como resultado, cuando recibió la revelación del Hijo de Dios, abandonó “las tradiciones de los ancianos” (tradiciones judaicas) y se dedicó a transmitir la buena nueva del Evangelio de Cristo. Primero por medio de la tradición oral y después mediante la revelación escrita.[5]
Sin entrar en la difícil y controversial cuestión de la formación del canon de la Escritura, es evidente que porciones considerables de la información que se encuentra en ella deben haberse transmitido oralmente a través de un período corto o largo de tiempo (cf. 2 Ti. 1:13; 2:2; 1 Co. 15:13; 11:23, etc.). [6] Esto no pudo pasar mas allá de la muerte del ultimo de los apóstoles, quedando para este momento todas las doctrinas y tradiciones practicadas hasta ese momento registradas en la Santa Palabra de Dios.
Pocos cuestionarían la afirmación de K. Barth: «Es evidente que existe una tradición anterior a la Sagrada Escritura y en la que se basa la Sagrada Escritura: éste es el camino que va desde la revelación como tal hasta su certificación escritural» (Church Dogmatics, T & T Clark, Edinburgh, 1956, I, 2, p. 552). Esto no da a la tradición oral una coexistencia autoritativa con la Escritura. Tan pronto como la Sagrada Escritura comienza a existir por inspiración divina, toda la tradición oral queda al margen, incluso aunque pudiera probarse su veracidad debe ceder a la autoridad de la Escritura y ser interpretada por ella.[6]
Aún si buscamos en la historia de la iglesia para verificar si son veraces la tradiciones que alega la ICAR ser enseñadas por Cristo nos damos cuenta que no existen.
Por ejemplo:
Cuando vamos la época nicena en busca de más luz para los pasajes difíciles del NT, encontramos los puntos de vista más divergentes. Esto enseña claramente que no había una tradición teológica autoritativa que vinculara a los apóstoles con el segundo siglo. Esto se confirma por los escritos de los padres postapóstolicos, todos los cuales se desviaron de las normas del NT en algunos sentidos.[8]
Amigos, tenemos que ser sinceros y aceptar que muchas iglesias incluyendo la ICAR se han apartado de la verdad de Cristo y se han caminado tras las tradiciones de los hombres.
Bendiciones.
1.- John E. Steinmueller, A Companion to Scripture Studies, I, 48. (Harrison, E. F. (1980). Introducción al Nuevo Testamento. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.)
2.- Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario. Nashville, TN: Caribe.
3.- Kittel, G., Friedrich, G., & Bromiley, G. W. (2002). Compendio del diccionario teológico del Nuevo Testamento. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
4.- Real Academia Española, Diccionario de la lengua española,
5.- Williams, G. (2006). Kairós 38: Enero-Junio 2006. Guatemala: Revista del Seminario Teológico Centroamericano.
6.- Jean-Jacques Von Allmen, ed., Vocabulario bíblico (Madrid: Ediciones Marova, 1973): 337.
7.- Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.
8.-HERE; E. Nielsen, Oral Tradition; C. Salmon, The Infallibility of the Church, chap. V; Karl Barth, Church Dogmatics, E.T. I, 2, pp. 547–572, II, 2, pp. 458ss.

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